«Tenemos que estar al lado de los que sufren»
Arropada por el peronismo, la expresidenta dijo que el modelo de Milei «va a fracasar» y pidió a los dirigentes que «interpelen a las bases». «Estar presa es un certificado de dignidad», remató respecto de las operaciones que apuntan a que la Corte ratificará el fallo de Vialidad.

En medio de las presiones para que la Corte ordene su detención y la proscriba, Cristina Kirchner advirtió que el máximo tribunal “es la guardia pretoriana del poder económico”. Desde el PJ y por el homenaje a los fusilados de José León Suárez, dijo: “Soy una fusilada que vive”, pronosticó que “este gobierno cachivache va a fracasar” y bregó “por una unidad que asegure la construcción de la victoria”

![function body_3(chk,ctx){return chk.f(ctx.getPath(false, ["author","title"]),ctx,"h");}](https://i0.wp.com/images.pagina12.com.ar/styles/width470/public/2020-12/melisa-molina.png?ssl=1)
«Soy una fusilada que vive», dijo la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner durante un homenaje a los fusilados de José León Suárez, que encabezó en el PJ. A 69 años de esos asesinatos, usó una frase de Rodolfo Walsh –quien escribió la historia de ese crimen perpetrado por la dictadura de Pedro Aramburu contra militantes peronistas– y luego recordó el titular que el diario Clarín publicó el día después de su intento de magnicidio: «La bala que no salió, pero la sentencia que sí saldrá». «Lo dijeron ellos, no es un invento mío. Simplemente leo y tengo comprensión de texto», agregó en medio de los rumores que indican que, en las próximas semanas, la Corte Suprema de Justicia dejaría firme la condenaría a seis años de prisión y la inhabilitaría de forma perpetua para ejercer cargos públicos. «La casualidad no es una categoría política en la historia», agregó y finalizó: «Estar presa es un certificado de dignidad».
Antes del discurso de la expresidenta, y en medio de un clima espeso por la supuesta inminencia del fallo de la Corte, representantes de todos los sectores del peronismo se reunieron en el PJ para diagramar un plan de lucha en caso de que la condena quede firme y CFK proscrita. El acto, además, sirvió para dejar una foto de unidad de todo el peronismo. Allí estuvieron representados todos los espacios e incluso, por sorpresa, a último momento llegó a la sede nacional del partido justicialista el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, con quién sectores como La Cámpora transitan un momento de fuerte tensión. Ante todos ellos, CFK insistió en la idea de «volver a representar» desde el peronismo, «a los sectores perjudicados» por la política económica de Milei, que, dijo, «es un cachivache» y más pronto que tarde «va a terminar mal».
Nada nuevo bajo el sol o «es la economía, estúpido»
La expresidenta y presidenta del PJ interpretó que su situación, y su posible condena, había que analizarlas «en clave de política económica». «En la nueva generación digital se ha instalado que la grieta nació con Néstor, pero no, ya hace 69 años fusilaban gente por ser peronistas», comenzó. Además de hablar de los fusilamientos de José León Suárez, recordó el bombardeo a la Plaza de Mayo y el golpe de estado de 1955 perpetrado por la denominada «Revolución Libertadora».
«Nada es nuevo», manifestó y enumeró: el derrocamiento de Yrigoyen; el asesinado de Chacho Peñaloza y el envenenamiento de Mariano Moreno. «Estos hechos esconden la defensa de un modelo económico, porque lo que siempre quieren es terminar con modelos de redistribución del ingreso», dijo. La diferencia que CFK marcó entre otros momentos de la historia y el actual es que «hasta el 76 el protagonista de los golpes fue el partido militar y ahora no hacen falta los golpes porque usan al partido judicial». Además, advirtió que el máximo tribunal de justicia argentino «es la guardia pretoriana del poder económico». «Hay que atar los hilos de la historia, porque tratan de presentarla como algo desarticulado, pero no es así», subrayó.
La expresidenta recordó lo que el sábado pasado dijo durante un acto en Paso de los Libres y resaltó «bastó con que hace una semana anunciáramos mi candidatura para que se desataran los demonios». Sin embargo, vaticinó: «este modelo se agota y por eso se están preparando para desarmar la organización política y social que se va a producir cuando eso ocurra». «Quiero decirles que, tal vez con distintos nombres o firmas, el pueblo siempre se termina organizando en defensa propia», concluyó.
La expresidenta se hizo un tiempo, además, para confrontar con el negacionismo del terrorsimo de Estado a la que apela permanentemente el Gobierno. «Si dicen que (los desaparecidos) son 9 mil, digan entonces dónde están los 9 mil», confrontó.
Unidad porque duele
Minutos antes de la hora anunciada para que CFK comience su discurso, empezó a haber movimientos extraños en el auditorio central del edificio del PJ. Allí diputados, senadores, intendentes y otros dirigentes justicialistas esperaban ansiosos la palabra de la expresidenta. Sucede que, después de una reunión con Intendentes en La Plata, el gobernador de la provincia de Buenos Aires decidió subirse a una camioneta rumbo a la sede del PJ nacional para acompañar a la exmandataria.
Kicillof llegó junto a su vicegobernadora, Verónica Magario, y a un grupo de dirigentes del gobierno bonaerense como Carlos Bianco, Walter Correa, Cristina Álvarez Rodríguez y Andrés «Cuervo» Larroque. Además, lo escoltaron intendentes como Mario Secco, Andrés Watson y Fernando Espinoza. Antes de que ellos arriben, colaboradores del círculo íntimo de CFK, la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, el senador Oscar Parrilli y la senadora Juliana Di Tullio debatieron frente al escenario qué hacer y mandaron a buscar dos sillas: una para el gobernador y una para Magario. Según supo este diario, el gobernador y la expresidenta ya habían hablado por teléfono más temprano. La llegada, sin embargo, causó sorpresa entre los presentes que, algunos, cantaron en tono provocador: «Cuánto les falta para entender que no fue magia, nos conduce una mujer». Otros respondieron: «Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, de jode».
Más allá de las diferencias y de las internas que existen en el partido, y debido a los rumores que hablan de un inminente fallo de la Corte en contra de la exmandataria, desde todos los sectores del peronismo sabían que esa podía ser una de las últimas veces que tengan la oportunidad escuchar a la expresidenta hablar en un acto público. La totalidad de la jornada estuvo signada por ese sentimiento. Tanto que, tras las palabras de ella, muchos dirigentes se emocionaron hasta las lágrimas. «Puede ser el fin de la democracia como la conocimos desde 1983», repetían algunos de ellos y cerca del gobernador puntualizaron: «No hubo dudas sobre si venir o no venir porque hoy había que estar acá».

Organizar es la tarea
Antes de que comience el acto, en otro salón del Pj, hubo una reunión de diversos sectores del espacio que se juntaron para organizar un plan de lucha, en caso de que el fallo salga y CFK sea proscrita y encarcelada. Hubo cerca de 300 dirigentes de todas las tribus peronistas: por el Massismo estuvieron Cecilia Moreau, Pablo Juliano y Mónica Litza, entre otros, por el sector de Kicillof Victoria Montenegro, Daniel Gollan, Hugo Yasky, Adrián Graña y Juan Marino, y también se hicieron presentes dirigentes de los movimientos sociales como el Gringo Castro y Emilio Pérsico. Otros que dieron el presente fueron referentes de la CGT, la CTA y de diversos sindicatos que se nuclean en esas centrales obreras.
Yasky fue uno de los primeros en tomar la palabra y propuso que, tal como se hizo en Brasil cuando Luis Inácio «Lula» da Silva fue encarcelado, si CFK transita una situación similar, había que organizar un comité por su liberación que tenga injerencia tanto a nivel nacional como internacional. «Están por prescribir a la principal líder de la oposición. No nos podemos quedar de brazos cruzados», remarcaron a la salida de la reunión. Decidieron, además, que todas las actividades se hagan en el país se organicen en marco, y bajo la coordinación, del PJ nacional. Hay sindicatos, por ejemplo, que propusieron hacer un paro con movilización y otros diferentes marchas. «Si el fallo no sale mañana –por el martes– nos va a dar un poco más de tiempo para hacer un armado federal», decían en el entorno de la exvicepresidenta.
De cara a la militancia
Una vez que terminó el acto dentro del PJ, la expresidenta salió a la calle para hablar cara a cara con la militancia y aprovechó la ocasión para dirigirse al gobierno nacional. Los llamó «cachivache», y dijo que el modelo económico que ejecutan «va a fracasar». «No van a poder pagar los intereses de la deuda o mejorar los salarios metiéndome presa, vayan pensando otra salida porque yo estaré presa, pero la gente va a estar cada día peor», les espetó y agregó: «Conmigo siempre han intentado amedrentar a toda la clase política. Creen que hay que poner mi cabeza en la pica para que todos sepan cómo le va a los gobiernos que terminan con el FMI, con el curro de las AFJP y con los que recuperan YPF y Vaca Muerta».
Por último, envió un mensaje al interior de su partido: «No estamos interpelando a las bases y, mientras tanto, escucho que están hablando de los lugares en las listas. Déjense de joder de una vez por todas. Hay que escuchar lo que está pasando porque esto va a traer una gran crisis y nos exige prepararnos para ser alternativa». Y finalizó: «Si no lo hacemos por mezquindades o estupideces, igualmente la historia no se va a detener porque los ríos siempre avanzan. Necesitamos mucha militancia y solidaridad y nadie nos va a creer que seremos solidarios con ellos si nos ven despedazarnos entre nosotros». En esa línea, pidió por «estar al lado de los que sufren», y bregó «por una unidad que asegure la construcción de la victoria».
Fulminada la política no hay democracia»
Víctor Hugo reveló qué hay detrás de la presión a la Corte Suprema para proscribir a Cristina Kirchner
El periodista y conductor de La Mañana explicó por la 750 qué hay detrás de las presiones para que la Corte Suprema dicte pronto un fallo ratificando la condena contra la exvicepresidenta y le prohíba ser candidata en las próximas elecciones.

En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana, Víctor Hugo Morales, explicó por la 750 qué hay detrás de la presión a la Corte Suprema para que saque cuanto antes la ratificación de la condena contra la exvicepresidenta y aseguró: “Si mañana ponen en prisión a Cristina Kirchner, en este tornado que empuja las velas oscuras hacia un abismo moral y jurídico, tendrá la derecha brutal el corolario de una mentira de años”.
Reunión de urgencia en el Instituto Patria ante el posible fallo proscriptivo de la Corte contra Cristina KirchnerLa venganza contra Cristina está a punto de caramelo
El editorial de Víctor Hugo Morales
Si algo podemos hacer cada mañana es luchar para que no se nos licue la capacidad política de cada uno de nosotros. En la disolución de la idea de que la política es el único vínculo que puede evitarnos vivir sometidos, radica el éxito de los tiranos.
La Boétie, el muerto joven de las letras francesas, habló del sometimiento voluntario como si viviese ahora y no quinientos años atrás.
La vida de siervos voluntarios que, en el decir de Frédéric Lordon —otro francés, en este caso de Le Monde Diplomatique—, llega a separar la tristeza de la vida servil… de la propia condición.
Vos ves y padecés las ofensas del sistema, pero uno no se ve a sí mismo como un ser sometido. Se advierten todas las consecuencias de la comodidad del sometimiento, en este lunes de vigilia esperando la cárcel destinada a una persona inocente del delito por el cual la acusan los tiranos.
Grabois no quiere ser uno más de los que agachan el lomo. Aquellos que, mientras caminan de rodillas, no tienen espejos a mano para verse como esclavos. Por eso fue a defender a los trabajadores y la historia del Instituto Perón.
Cuando me acordé de La Boétie, primer faro de la tardía adolescencia, pensé en su condición de defensor de la desobediencia civil no violenta. La que se arraiga en la voluntad de no pertenecerle al tirano… ¡al tirano!, como deberíamos llamar al propio sistema que encarcela a Cristina Kirchner.
Vivimos la vida que impone el absolutismo, la apreciamos en múltiples detalles, pero la separamos de los autores. Y lo paga la política, porque es a la que quieren condenar. Fulminada la política, no hay democracia. Solo servidumbre.
Si mañana ponen en prisión a Cristina Kirchner, en este tornado que empuja las velas oscuras hacia un abismo moral y jurídico, tendrá la derecha brutal el corolario de una mentira de años.
Magnetto, a nombre del poder real, justificará Seychelles, Panamá, Las Vegas, la excavación patagónica, la morsa, Nisman y cada una de las falacias que socavaron la democracia hasta dejarnos en manos de personajes que, con un revólver en la mano o un fallo cortesano, hacen realidad el «muerta o presa» de la bala que no salió y el fallo que sí saldrá, al parecer, mañana.
«La democracia está en peligro»
La posibilidad de que Cristina Kirchner pueda ser detenida la Corte movilizó al mundo sindical. Se habla de marchas y hasta paros.
![function body_3(chk,ctx){return chk.f(ctx.getPath(false, ["author","title"]),ctx,"h");}](https://i0.wp.com/images.pagina12.com.ar/styles/width470/public/2017-06/felipe-yapur.jpg?ssl=1)

La posibilidad de una fallo de la Corte Suprema que proscriba política y electoralmente a Cristina Fernández de Kirchner generó la reacción de una serie de gremios que se declararon en alerta y movilización. Los primeros en pronunciarse fueron la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Smata, la Bancaria, el Sitraju (judiciales), previsionales y ATE capital. Pero también hay, por ahora, una docena de regionales de la CGT (el número va creciendo) que están expresando su respaldo a la expresidenta, el rechazo a la posible detención, el reclamo de ponerle fin a la persecución de la actual presidenta del Partido Justicialista nacional y advierten que «la democracia está en peligro». Los anuncios de estos sectores gremiales incluye la posibilidad de realizar una movilización e incluso un paro que se definirá en las próximas horas.
La UOM, que conduce Abel Furlán, es una de las grandes organizaciones sindicales que expresaron desde un primer momento la solidaridad con CFK. Ahora, ante la posibilidad cierta de que la Corte se sume al esquema de persecución y proscripción contra ella, advierte que los supremos pretenden «ser el brazo ejecutor de un fallo dictado por los verdaderos dueños del poder en la Argentina». Por eso los metalúrgicos afirman que la atacan «porque no soportan que siga de pie, con coraje, enfrentando a Milei, Macri, Magnetto y las corporaciones que quieren una Argentina para pocos». Es más, asegura el gremio que «no quieren que Cristina compita porque saben que gana. No quieren que Cristina hable porque saben que incomoda. No quieren que Cristina exista porque saben que representa al pueblo».
PUBLICIDAD
En esa línea se expresó Furlán que, consultado por esta situación, indicó que «no descartamos ninguna medida de fuerza desde el movimiento obrero por estas intenciones de la justicia que hoy sigue profundizando la persecución política sobre Cristina Kirchner».
Por su parte, el secretario adjunto de Smata, Mario «Paco» Manrique afirmó que ante la posibilidad de una condena de la Corte «nos tiene que poner en alerta a todos los argentinos y argentinas que se sientan identificados con Cristina y con el modelo que ella representa», dijo. Luego agregó que «no podemos dejar que la voluntad popular se proscriba por una justicia totalmente cuestionada y que no puede fundamentar sus decisiones en cuestiones lógicas y jurídicamente sostenibles».
Vanesa Siley además de diputada nacional conduce el Sindicato de Trabajadores Judiciales (Sitraju) y ante la posibilidad de un fallo de la Corte afirmó que «vamos a parar, marchar y a hacer movilizaciones, porque sino es dejarnos avasallar. Cuando se habla de proscripción no es solamente a Cristina, nos proscriben a todos los que la queremos votar», afirmó.
Hasta ahora no hubo una posición pública de la CGT. Algunos de los dirigentes aseguraron que una de las razones de esta «demora» está en la asamblea de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se realiza en Europa y que buena parte de la conducción se encuentra allí.
Sin embargo, durante la jornada de este lunes más de una docena de regionales de la CGT no esperaron y comenzaron a expresar su rechazo a la posible proscripción. Las hay de la provincia de Buenos Aires pero también de otras provincias donde todas advierten que «la democracia está en peligro».
«Hoy levantamos la voz con el corazón en la mano y la historia en la espalda, para defender a CFK, una compañera que jamás se arrodilló ante los poderes reales y por eso la persiguen», aseguró la conducción de la CGT Regional Chivilcoy.
Otra regional que se expresó fue la de Neuquén que no solo advierte que la democracia está en peligro y afirma que la proscripción no tiene otro objetivo que evitar que vuelva el modelo que expresa CFK y que es absolutamente diferente al que representa Milei. «Invierten en espionaje interno para desfinanciar la salud y la educación. Invierten en represión y a los jubilados les quieren vetar los aumentos. Hablan de libertad, pero le ponen techo a las paritarias y pretenden restringir la protesta social y el derecho a huelga». En otro tramo, la CGT neuquina sostiene que «hoy vienen por Cristina, por un modelo de país con todos y todas adentro. Mañana vendrán por ella, por él y por vos, por todos los que queremos una Argentina mejor».
Desde el extremo sur del país, desde la Regional Ushuaia de la CGT, rechazan también la proscripción a CFK y afirman que «defender la democracia también es exigir que la justicia funcione con transparencia, independencia y responsabilidad institucional».
La regional Zona Norte de la provincia de Buenos Aires, también emitió un comunicado donde afirma que la persecución a Cristina Kirchner se profundiza «con una ofensiva judicial que busca proscribirla, silenciarla y borrar de la escena política a quienes representan los intereses del pueblo trabajador».
«El nefasto fallo que empujan para que la Corte sentencia y lleve presa a Cristina es el intento por disciplinar y proscribir a todos aquellos que osamos enfrentarlos», afirma la Regional Oeste de la CGT que incluye Merlo, Moreno y Marcos Paz. Por último afirma que «no eran solo amenazas verbales. Sabemos muy bien que después de las palabras vienen los hechos. Por eso, como no pudieron matarla ahora la quieren presa».
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

































