Foro Internacional por la Paz versus Cumbre de la OTAN. La alianza de la vida frente a la alianza de la muerte
Desde la disolución de la Unión Soviética a finales del siglo XX, el mundo ha experimentado profundas transformaciones. Contrario a las expectativas de un orden unipolar dominado por el capitalismo neoliberal y liderado por el eje Atlántico Norte con la OTAN como brazo armado, ha emergido una creciente disputa entre un modelo imperialista basado en la supremacía militar y la expansión económica, y un nuevo modelo que busca una comunidad internacional más democrática, soberana y multilateral.


Desde la disolución de la Unión Soviética a finales del siglo XX, el mundo ha experimentado profundas transformaciones. Contrario a las expectativas de un orden unipolar dominado por el capitalismo neoliberal y liderado por el eje Atlántico Norte con la OTAN como brazo armado, ha emergido una creciente disputa entre un modelo imperialista basado en la supremacía militar y la expansión económica, y un nuevo modelo que busca una comunidad internacional más democrática, soberana y multilateral. En este contexto de reconfiguración global, la OTAN ha asumido un rol proactivo en la defensa del viejo orden.
Lejos de ser una alianza defensiva, la OTAN funciona como instrumento militar geoestratégico del capitalismo en su fase imperialista. Su expansión hacia el este, en contradicción con los compromisos post-Guerra Fría, ha desestabilizado la política internacional, junto con los intentos de aumentar la tensión en Asia-Pacífico provocando a China, alentando la tensión en Taiwán, recuperando la doctrina Monroe, y la ofensiva de Israel contra el pueblo palestino. Estos pilares buscan consolidar un nuevo estado de Guerra Fría, dividiendo el planeta en bloques enfrentados para la explotación por el Gran Capital.
Desde la Cumbre de Madrid de 2022, la OTAN ha extendido su radio de acción con el concepto “OTAN 360°”, arrogándose el derecho a intervenir en conflictos en Asia-Pacífico, África o América Latina, en función de los intereses geopolíticos del gran capital. A pesar de su poderío, las potencias del Eje Atlántico Norte no han frenado el ascenso de potencias emergentes como China, India, Brasil, ni el proceso de desdolarización del Sur Global. Esto ha llevado a un cambio de táctica, del neoliberalismo globalista a un nacional-capitalismo, con EE.UU. buscando acumular recursos para confrontar directamente a China y la alianza BRICS+, exigiendo a sus socios aumentar el gasto militar para una OTAN dirigida por EE.UU. y financiada por Europa.
La Cumbre de la OTAN de junio de 2025 discutirá cómo avanzar en el modelo de seguridad que el imperialismo busca imponer globalmente. La OTAN apuesta por una visión basada en la disuasión militar, el rearme masivo, la militarización de la política exterior y la criminalización de quienes no se alineen con sus objetivos, institucionalizando la guerra como método de dominación. El objetivo es legitimar una doctrina que prioriza la fuerza militar sobre las Naciones Unidas y el derecho internacional, perpetuando guerras de agresión y violaciones de derechos humanos bajo el pretexto de defender la democracia. El caso de Palestina es un ejemplo de esta complicidad de muchos miembros de la OTAN, quienes, en lugar de condenar los crímenes de Israel, contribuyen a la impunidad y a la expansión de una política de apartheid. Las medidas coercitivas unilaterales contra países como Cuba, Venezuela, Siria o Irán atentan contra su soberanía y derechos económicos y sociales, agravando crisis humanitarias y socavando los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El gasto militar global, en cifras récord, obstaculiza el desarrollo humano sostenible. Cada euro o dólar invertido en armamento se resta a la salud, educación, medioambiente o la lucha contra el hambre. La militarización no solo genera inseguridad, sino que profundiza desigualdades y perpetúa estructuras de poder excluyentes.
Una oportunidad para articular una alianza global por la paz
Frente a la Cumbre de la OTAN, el Foro Internacional por la Paz, a celebrarse el 23 y 24 de junio en Bruselas, representa una oportunidad para articular una alianza global por la paz, el desarme y la solución negociada de conflictos, y el multilateralismo, basado en una refundación de la ONU. En este foro se reunirán activistas, académicos, partidos políticos, movimientos sociales y ONGs comprometidas con la construcción de un mundo más justo. Los ejes centrales del Foro son avanzar en un Modelo de Seguridad Humana, Integral y Global, basado en la paz positiva, la cooperación internacional y el respeto irrestricto de los derechos humanos, y apoyar el trabajo en defensa de la Paz y el multilateralismo de gobiernos progresistas, desde la Alianza BRICS+ o el Grupo de Países Amigos de la Paz de la ONU.
Este modelo de seguridad recupera los principios de los Acuerdos de Helsinki de 1975, adaptándolos a los desafíos actuales, promueve el desarme y la reducción progresiva del gasto militar, fortalece el multilateralismo con un papel renovado para la ONU, y protege proyectos de cooperación al desarrollo justos y equilibrados, defendiendo el derecho de cada Estado a decidir su futuro sin injerencias externas. En lugar de carreras armamentistas, se priorizan las necesidades humanas fundamentales: alimentación, agua, salud, vivienda, educación, con respeto a la igualdad de género y sostenibilidad ecológica. La verdadera seguridad se logra con más desarrollo y justicia, no con más armamento.
Dos modelos de ordenamiento internacional
El debate no se centra en la cantidad del gasto militar, sino en la confrontación entre dos modelos de seguridad y, por ende, dos modelos de ordenamiento internacional. Una dificultad clave es el cerco informativo de los grandes medios de comunicación, que presentan a la OTAN como garante de la libertad y a sus oponentes como amenazas, bloqueando cualquier alternativa al militarismo. El Foro Internacional por la Paz busca ser un acto de resistencia a este discurso único, promoviendo redes de comunicación alternativa y alianzas con medios independientes. Es crucial acompañar la lucha por un nuevo modelo de seguridad con una “pedagogía de la paz” para construir una cultura que valore el diálogo, el pluralismo, la empatía y la cooperación. Solo así se desmantelará la maquinaria simbólica que justifica guerras, bloqueos e intervenciones.
La confrontación de junio va más allá del debate sobre el gasto militar; nos sitúa ante una disyuntiva histórica: encaminarnos hacia un colapso global o construir un futuro de paz, progreso, igualdad, justicia y sostenibilidad. En estos días de junio se enfrentarán la “Alianza de la Guerra y la Muerte” (OTAN) y quienes buscan construir la “Alianza de la Paz y la Vida”. La defensa de la paz no es un acto ingenuo, sino una decisión sociopolítica y transformadora que requiere una “Alianza por la Vida” para trabajar cooperativamente con todos los que creen en el derecho de los pueblos a vivir en paz y armonía con la naturaleza. Es necesario dar contenido a una alianza de gobiernos, movimientos sociales, partidos políticos y articulaciones internacionales que, desde el respeto a la diversidad, unan objetivos comunes del Sur Global y sectores críticos del Norte. El Foro Internacional por la Paz es un paso en este camino, que debe tener continuidad en los mecanismos de información y cooperación para estar a la altura del momento histórico en defensa de un futuro de paz y progreso compartido por toda la humanidad.
Presidente del PCE y vicepresidente del Partido de la Izquierda Europea
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El aumento del gasto militar, un atentado contra la vida
El gasto militar mundial en 2024 fue de 2,7 billones de dólares, un 9,4% más que en 2023. Aumentó en todas las regiones del mundo, especialmente en Europa y Oriente Medio
· 19/06/2025 ·
Foto: NATO / CC BY-NC-ND 2.0
Como activista de Ecologistas en Acción quiero dar una visión que no es muy conocida ni difundida: las consecuencias medioambientales de las guerras, de la industria armamentística y de los ejércitos, enfocada desde la militarización que nos quieren imponer, de la militarización mental y de la física; del aumento del gasto militar y del rearme, aunque lo quieran disfrazar de seguridad, tecnología…
A lo largo del último año, el mundo ha sido testigo de una escalada de violencia alarmante: el genocidio en Gaza, la guerra en Ucrania, en Sudán, entre India y Pakistán, en la República Democrática del Congo y más de otros 30 conflictos armados.
Seguramente son datos que ya conozcan la mayoría de las lectoras, pero me parecen importantes para centrar la cuestión.
1. Según el último informe del SIPRI: El gasto militar mundial en 2024 fue de 2,7 billones de dólares, con un aumento del 9,4% respecto a 2023. Aumentó en todas las regiones del mundo, con un crecimiento especialmente rápido en Europa y Oriente Medio. Me temo que cuando se publiquen el año que viene la cifra sea escandalosa.
2. Pedro Sánchez anunció un incremento extra de 10.471 millones de euros en este año, lo que suma en 2025 un total de 33.123 millones. Se pasa del 1,4% en 2024 al 2% del PIB en 2025. y se vanaglorió en su intervención que en 2018 cuando empezó como presidente, el gasto militar era del 0,9%. Sin entrar en detalles, quiero comentar que estos datos son cuestionados por expertos que calculan que las cifras son bastante superiores, con oscilaciones que van de los 40.457 millones de euros (Centre Delàs) a los 60.023 millones (Juan Carlos Rois), en función de las partidas que deberían corresponder al Ministerio de Defensa y están “camufladas” en otros ministerios.
3. España es el 17º país en el ranking de gasto militar. Somos el 9º país exportador de armas. Nos quieren hacer creer que tenemos una industria militar, pequeña, pero estos datos lo desmienten. Según Defensa, en España hay unas 400 empresas de armamento, algunas con un volumen de negocio altísimo: Indra, Airbus, Navantia, Thales, Sener, Escribano, Rheinmetall/Expal… Y de esas 400, solo 9 informan de las emisiones de efecto invernadero que emiten.
Probablemente en la Cumbre de la OTAN que se va a celebrar en La Haya el 24 y 25 de junio, se pida una subida del 3,5% del PIB en gasto militar y un 1,5% en seguridad. Sabemos que estas “recomendaciones” suelen ser acatadas con docilidad por la mayoría de los gobiernos.
Nos están vendiendo que estos miles de millones no van a afectar al gasto social, ni van a generar deuda. Para rebatirlo solamente copiar lo que ha manifestado recientemente la AIREF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal): “El gasto en defensa, probablemente, pueda hacerse mediante una reestructuración del presupuesto prorrogado ¿Eso quiere decir que no vaya a tener impacto? No, va a tener impacto completo en gasto, déficit y deuda».
Sumario: Hay que tejer alianzas y construir resistencias globales contra el militarismo con los movimientos ecologista, feminista, antirracista, con partidos políticos, sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, ONGs…
Añadamos los 800.000 millones del plan RearmEurope que presentó Ursula von der Leyen a primeros de marzo, el fondo de 500.000 millones para armamento que quiere aprobar Alemania y el acuerdo entre EE.UU. y Arabia Saudí por 600.000 millones en armas y minerales raros, pero para este artículo también quiero aportar unos datos que suelen ser menos conocidos y lo son porque las actividades militares, a pesar de ser altamente contaminantes, no han de comunicar sus emisiones GEI a Naciones Unidas. La comunicación y la reducción de las emisiones militares, en el Protocolo de Kioto de 1997, quedaron exentas por la presión de EE.UU. El Acuerdo de París de 2015 suprimió esa exención, pero permite la voluntariedad de la información sobre emisiones militares y deja su reducción al criterio de cada país. Tampoco las empresas de armas están obligadas a informar sobre sus emisiones.
- El sector militar (ejércitos e industria militar), podría representar un 5,5% de las emisiones de GEI, unos 2.253 millones de tCO2e. Esto sin contar las emisiones de las fuerzas armadas que intervienen en las guerras y conflictos que se desarrollan en el mundo. Se estima que en la guerra de Ucrania entre 2022 y 2024 se ha emitido una huella de carbono a la atmósfera muy superior a la emitida por muchos países: 2.700 millones tCO2e.
- El sector militar español también es un gran emisor de GEI. Se estima que en 2023 sus emisiones fueron de 4,97 millones de tCO2e, equivalentes a las emisiones de 2,9 millones de automóviles.
Hay mucha más información y datos en la web: https://noemisionesmilitares.org/ perteneciente a la campaña “Descarbonizar es Desmilitarizar” impulsada por Ecologistes en Acció, Centre Delâs y Extintcion Rebellion, junto al informe “Malos humos militares. La huella de carbono del sector militar en España”, escrito por Pere Ortega.
Aquí os destaco algunas de las consecuencias que sufrimos en muchas partes del planeta, fruto de la actividad de la industria militar, de los ejércitos y sus actividades tanto en tiempos de paz como en las horribles guerras:
—Las guerras, además de causar muertes, destrucción y miseria, perjudican a los hábitats y la biodiversidad, con efectos que perduran en el tiempo.
—Las fuerzas armadas generan residuos, como municiones, que, por lo general, se destruyen por detonación o quema.
—Una contaminación ambiental relacionada con el armamento es la radioactiva. Durante décadas, los Estados posesores de armas nucleares han realizado pruebas con este armamento, con la consiguiente contaminación radioactiva. Solo ha habido dos lanzamientos, pero se han realizado más de 2.000 pruebas y maniobras nucleares.
—Se hunden en el océano barcos de guerra obsoletos y se han detectado productos químicos muy contaminantes y tóxicos en aguas subterráneas y para beber en diferentes zonas cercanas a bases militares.
—El uso de uranio empobrecido en proyectiles de artillería, que al impactar esparcen el material radiactivo que es tóxico, pero “muy útil” para destruir blindajes.
—La guerra en Ucrania ha demostrado que los intereses meramente económicos son causas determinantes en los orígenes de las guerras y cómo el acceso a determinados minerales y tierras raras inciden con mucha fuerza en las negociaciones entre Ucrania y EE. UU. En este aspecto, ahora la UE va a impulsar 47 proyectos, de los cuales 7 son en España para la extracción de minerales críticos, como litio, cobalto, wolframio, manganeso, germanio… En varios de ellos con gran oposición ciudadana y ecologista.
—El 11 de mayo empezó el ejercicio “Defender Europe 25”, el mayor adiestramiento militar liderado por EE. UU. Más de 25.000 militares de hasta 29 países participarán en ejercicios de adiestramiento que se desarrollarán en 18 naciones hasta finales de junio. España, contribuirá generosamente con más de 1.400 soldados y 200 vehículos.
Sumario: Aunque nos quieren hacer creer que tenemos una industria militar pequeña, España es el 17º país en el ranking de Gasto Militar. Somos el 9º país exportador de armas
¿Cuánto costarán estas maniobras? ¿Cuánto contaminarán?
No puedo dejar de denunciar la enorme responsabilidad de la banca, pues sin su financiación sería imposible el desarrollo de las empresas de armamento. Según el Informe 66: “La Banca Armada y su corresponsabilidad en el genocidio en Gaza” publicado por el Centre Delàs, ha identificado a 12 entidades españolas que han financiado a empresas que proveen de armas y municiones a Israel. El Santander encabeza el ranking con al menos 2.442 millones de dólares, el BBVA con 1.500. Ahora esa banca y las empresas están recogiendo grandes beneficios. A esta banca, merecidamente la llamamos Banca Armada.
Nuestras alternativas tienen que pasar por:
—Visibilizar la necesidad de reducir el gasto militar mediante todo tipo de actos.
—Buscar posibilidades para que las empresas de armamento se reconviertan en empresas que desarrollen actividad civil.
—Impulsar las movilizaciones.
—Tejer alianzas y construir resistencias globales contra el militarismo, con los movimientos ecologista, feminista, antirracista… Con los colectivos que luchan por la sanidad, la educación, la vivienda, la dependencia… Con partidos políticos, sindicatos, asociaciones, movimientos sociales, ONGs…
La Cumbre contra el Rearme y por la Paz que se celebrará los días 20 y 21 de junio en Madrid será una etapa en ese camino que tenemos que recorrer juntas.
“Las guerras tienen muy mala Tasa de Retorno Energético” Antonio Turiel
“Si vis pacem, para verbum” (si quieres la paz, prepara la palabra). Federico Mayor Zaragoza
(*) Ecologistas en Acción/Desarma Madrid
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