Jacobo Morales sobre su visita a la residencia de Bad Bunny: “Es una memoria imborrable”
El legendario actor boricua estuvo como invitado especial durante la función número 30 de la residencia de Bad Bunny



Periodista de Entretenimientovictor.ramos@gfrmedia.com
Jacobo Morales camina, bastón en mano, hasta la silla que le han preparado para la entrevista. Toma asiento, lentamente, con cuidado de no caerse. La gran barba blanca de sabio que cubre toda su cara lo hace ver como un filósofo de antaño y, de cierto modo, siempre ha sido uno.
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—Don Jacobo, ¿cómo lo trata Concho estos días?, preguntó El Nuevo Día.
“Concho y yo somos amigos ya íntimos. Me ha dicho cosas maravillosas ya”, responde de inmediato, con voz suave y una sonrisa.
—¿Se está portando bien?
“Razonablemente”, dice, con tono dudoso. “Son las travesuras nuestras de vez en cuando, pero básicamente bien. Y se lleva bien con los coquíes, que es importante”.
El domingo 14 de septiembre, durante lo que supone que fuera la última función de la residencia “No me quiero ir de aquí”, de Bad Bunny, Jacobo fue el gran invitado de honor en la icónica casita que ha servido como uno de los escenarios para toda la serie de conciertos. Saliendo al balcón con lentitud, el actor puertorriqueño fue recibido con aplausos por parte de la multitud, que lo ha visto en pantalla a lo largo de todos estos meses, en una serie de cortos que sirven de hilo narrativo al concierto. Antes, su personaje fue una de las partes más reconocidas y celebradas de los varios videos promocionales y musicales que acompañaron al lanzamiento del álbum “Debí tirar más fotos”. Jacobo y su simpático compañero Concho, el sapo, han servido como una especie de dúo dinámico en el colorido mundo creado por Benito Martínez Ocasio.
1 / 81 | Estas fueron las celebridades que Bad Bunny invitó a su residencia . Julito Gastón, percusionista y director musical puertorriqueño. – Ramon «Tonito» Zayas
“Fueron unos momentos inolvidables, inolvidables. La experiencia en su totalidad ha sido maravillosa porque me reafirmo en varias cosas. Descubrí algunas también muy importantes. Y, sobre todo, recibí motivaciones para estar participando plenamente a gusto en esta actividad”, cuenta.
—¿Cómo se sintió en ese momento en el cual el público lo recibió después de verlo durante todo este tiempo?
“Eso, aparte de las grandes satisfacciones que tenemos cuando nacen hijos, nietos y bisnietos, ahora también, forma parte de esas memorias imborrables. Porque recibir el endoso, el apoyo, el cariño sincero, verdadero que te llega del público, es algo incomparable. Y además, más que crear un bienestar que te acojina el espíritu, lo que te crea es mucha motivación para seguir reciprocando. Y haciendo lo que tú puedas por tu país, por tu casa, que el país es la casa grande. Porque yo cada día entiendo más a fondo que una de las mayores satisfacciones que puede sentir un ser humano es la de sentirse útil”, responde, con emoción.
—¿Siente que este proyecto en particular ha hecho algo por Puerto Rico, por los puertorriqueños?
“Sí, señor. Ha hecho algo muy importante. Yo desde hace ratito vengo observando que hay un gran sector de nuestra juventud que está tomando una ruta que no es necesariamente dogmática en lo revolucionario, es humanista. Y este proyecto responde en el sentido de humanismo y de compromiso social, que yo creo que es de las principales características que tiene Benito en su personalidad y en su quehacer. Es el compromiso social y el humanismo como punto de partida”, explica.
El orgullo se le nota en la voz, esa voz pausada y dulce, como la de un abuelo contando historias. ¿Acaso no es eso en lo que se ha convertido? Su voz y su imagen son ahora un símbolo más grande de lo que jamás podría haber imaginado.
—¿Usted diría que estamos en un proceso ahora mismo en el cual estamos renegociando lo que significa ser puertorriqueños?
“Sí, renegociándolo, pero haciéndolo crecer y expandirse en esencia. No es aislacionista, no es antagónico, no es agresivo. Hay firmeza, pero firmeza no es necesariamente agresividad”.
—¿Y hacia dónde le gustaría que se dirigiera esta nueva forma de ser puertorriqueño?
“Desde toda mi vida yo he estado ya en esa dirección y me mantengo ahí, pero eso no quiere decir que eso sea, por añadidura, un punto de antagonismo con todo lo que me rodea. Sigo creyendo firmemente en la independencia, pero en la independencia para crear, para exponer y tratar de mejorar como seres humanos cada día y para entendernos lo mejor posible con todos los seres humanos del planeta”, dice, quizás sin saber aún que es hoy como el abuelo amado de una generación de puertorriqueños en todo el mundo, que sueñan, como él, con un futuro distinto.
Jacobo Morales, sentado, con bastón en mano, no puede aguantar la alegría de haber tocado más corazones de los que podría contar. La gran barba de sabio, de filósofo de antaño, no puede ocultar la sonrisa que lleva en la boca. A sus 90 años, sabe mejor que nunca que poner más amor en el mundo es la gran labor de los hombres buenos. Y hoy, décadas después de sembrar las semillas, comienza a ver los frutos del trabajo que ha hecho durante toda su vida. No puede haber un mayor privilegio.
¡Regresó Jacobo Morales! El momento más nostálgico del concierto de Bad Bunny
De manera simbólica y dándole continuidad a la narrativa del corto, Jacobo regresó a la casa.PUBLICIDAD
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Víctor Ramos Rosadovictor.ramos@gfrmedia.com
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