Revista Nueva Pensamiento Crítico Núm 34 de noviembre de 2025
Los condenados de la tierra. La obra que mayor reconocimiento le dio a Franz Fanon fue Los condenados de la tierra, cuya primera edición en francés fue en 1961. Y su primera edición en español es de 1963. Esta obra se abre a una perspectiva más amplia, más universal pues se convierte en el mayor manifiesto del Tercer Mundo porque invoca a todos los colonizados y oprimidos del mundo, mientras que Escucha blanco, tenía como referente el Caribe colonial…

Los condenados de la tierra. La obra que mayor reconocimiento le dio a Franz Fanon fue Los condenados de la tierra, cuya primera edición en francés fue en 1961. Y su primera edición en español es de 1963. Esta obra se abre a una perspectiva más amplia, más universal pues se convierte en el mayor manifiesto del Tercer Mundo porque invoca a todos los colonizados y oprimidos del mundo, mientras que Escucha blanco, tenía como referente el Caribe colonial. También hay un cambio profundo en la base filosófica, ya no es el hegelianismo o el existencialismo, sino el marxismo. Esta obra lleva un prólogo del filósofo existencialista Jean Paul Sartre. Nos dice Fanon que el foco temático del colonialismo sigue en pie, y comienza por relacionarlo con la violencia. “La descolonización es siempre un fenómeno violento”. [1] Y agrega de modo enfático: “La descolonización, que se propone cambiar el orden del mundo es, como se ve, un programa de desorden absoluto”. (1969: 30) La descolonización no es obra de magia, ni amigable, sino un proceso histórico complejo. En efecto, en un proceso de descolonización se enfrentan dos fuerzas en franco antagonismo. La fuerza colonizadora es explotadora y se despliega con “bayonetas y cañones”. “Es el colono el que ha hecho y sigue haciendo al colonizado. El colono saca su verdad, es decir, sus bienes del sistema colonial”. (31) La descolonización transforma al colonizado; cambia su ser, su lenguaje; en realidad es “la creación de hombres nuevos”. Esa transformación no es mágica, ni sobrenatural, es el resultado del proceso de descolonización; este hombre nuevo se ha convertido en “hombre en el proceso mismo por el cual se libera”. (31) De objeto alienado en el proceso de colonización pasa a convertirse en sujeto de su propia historia. La descolonización implica, pues, una transformación de una situación integral, compleja, abarcadora. Fanon se vale de una frase evangélica “los últimos serán los primeros” para indicar el cambio radical al cual la descolonización debe llevarnos. “El colonizado que decide realizar ese programa, convertirse en su motor, está dispuesto en todo momento a la violencia”. (32) La contradicción entre las fuerzas colonizadoras y las fuerzas colonizadas es tal que sólo la violencia puede trastocar la situación. El colonizador tiene de su lado la policía, los soldados y los cuarteles. Pero el colonizador también tiene de su lado las ideologías y las instituciones en que cristalizan, como la iglesia que enseña la prudencia y “el respeto al orden establecido”. “Crean en torno al explotado una atmósfera de sumisión y de inhibición que aligera considerablemente la tarea de las fuerzas del orden”. (33) A todo esto agrega Fanon la labor de la educación oficial, “profesores de moral, de consejeros, de ´desorientadores”. “El intermediario del poder utiliza un lenguaje de pura violencia. El intermediario no aligera la opresión, no hace más velado el dominio. Los expone, los manifiesta con buena conciencia de las fuerzas del orden. El intermediario lleva la violencia a la casa y al cerebro del colonizado”. (33) Colonizadores y colonizados habitan en sectores urbanos diferentes, nunca complementarios, se relacionan solo en la forma de exclusión recíproca, sin posible conciliación. La ciudad del colono está poblada de blancos y de extranjeros. La ciudad del colonizado, del indígena, la ciudad negra, o la ciudad árabe, lleva el…
Dr. Carlos Rojas Osorio
[1] Cito conforme a Franz Fanon, Los condenados de la tierra, México, FCE, 1969, p. 30.
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