Tras la caída de Maduro, el reto de Rubio apenas comienza en Venezuela
Marco Rubio empujó la ofensiva de Trump que terminó con la captura de Maduro. La nueva meta es forzar concesiones sobre el petróleo para compañías de Estados Unidos.




Por Edward Wong y Julian E. Barnes
Edward Wong cubre los viajes diplomáticos del secretario de Estado Marco Rubio, y junto con Julian E. Barnes ha reportado sobre la campaña militar del gobierno de Trump contra Venezuela.

- 6 de enero de 2026
Era una cálida tarde de otoño en el Despacho Oval, y el secretario de Estado Marco Rubio ayudaba al presidente Donald Trump a dirigir las conversaciones del gobierno sobre Venezuela hacia una fase militar concreta.
Ambos se sentaron con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, para evaluar cómo pasar de ataques letales a embarcaciones en aguas cercanas a Venezuela a una ofensiva más dura contra Nicolás Maduro, el líder del país.
La diplomacia se había terminado, dijo Trump. Delante de los demás, llamó a Richard Grenell, enviado especial que se había reunido a lo largo del año con Maduro. El presidente elogió los esfuerzos de Grenell, pero dijo que había llegado el momento de actuar militarmente, según un funcionario con conocimiento de la reunión.
Esa reunión del 2 de octubre fue decisiva para que Rubio empujara al gobierno hacia su objetivo de derrocar a Maduro, perseguido durante años. La ofensiva culminó la madrugada del sábado, cuando Rubio, el presidente y los funcionarios del Pentágono, instalados en una sala de crisis improvisada en la mansión de Trump en Florida, vieron en video cómo soldados de la Fuerza Delta del ejército entraban para capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en un búnker en Caracas, la capital de Venezuela.
Los dos venezolanos fueron sacados del país esposados a bordo de helicópteros y, finalmente, llevados a un centro de detención en Nueva York, para ser juzgados por cargos de tráfico de cocaína. Al menos 80 personas murieron en la operación, dijo un alto funcionario venezolano.

Decapitar al gobierno de Maduro quizá haya sido el paso más fácil. Ahora llega una propuesta mucho más arriesgada para Rubio, que además es el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y archivero nacional: Trump afirma que Estados Unidos está “al mando” del empobrecido país de 30 millones de habitantes, y se espera que su principal diplomático lo dirija.
Eso incluye lograr que los aliados de izquierda de Maduro, que siguen en el poder, concedan a Trump lo que él llama “acceso total” a las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del mundo.
“Esto es ‘Piratas del Caribe’”, dijo Miguel Tinker Salas, historiador venezolanoestadounidense del Pomona College, en un pódcast el sábado, poco después de que Trump anunciara la captura de Maduro. “Este es Marco Rubio, ahora el virrey de Venezuela”.
Es el acto de equilibrismo más delicado de la carrera de Rubio, que incluyó 14 años como senador por Florida antes de su cargo actual.
“Gobernar Venezuela será un desafío para Rubio, sobre todo porque lo está haciendo a través de la estructura de poder existente”, dijo Tinker Salas en una entrevista. Añadió que gobernar Venezuela es mucho más difícil que “el espectáculo imperial” que, según él, estaba montando Trump.
La larga sombra de lo que muchos consideran intentos fracasados de Estados Unidos por cambiar regímenes —incluidos Irak y Afganistán— se cierne sobre Venezuela. Si el gobierno desemboca en una guerra convencional o en una contrainsurgencia dentro del país (donde un gobierno antiestadounidense ha detentado el poder a lo largo de todo este siglo), Rubio se ganará la ira de amplios sectores de la ciudadanía estadounidense. Eso incluye a quienes, desde la derecha, sospechan que es un “neocon” (neoconservador) que promueve intervenciones militares ideológicas de Estados Unidos en el extranjero.
Si se considera que el gobierno saquea los recursos naturales de Venezuela y mantiene empobrecida a la población, eso alimentará la indignación contra Estados Unidos no solo en Venezuela, sino en toda América Latina.
Y un mal desenlace podría poner en riesgo las aspiraciones de Rubio a un cargo más alto: se presentó a las elecciones presidenciales contra Trump en 2016, y podría volver a intentarlo.
“Obviamente es un riesgo alto”, dijo el senador Mark Warner, demócrata por Virginia, quien trabajó de cerca con Rubio en el Comité de Inteligencia del Senado. “No estoy seguro de que el pueblo estadounidense esté dispuesto a otro proyecto de construcción nacional basado en ir tras reservas petroleras”.
Algunos legisladores han criticado a Rubio y a Hegseth por haberles dicho en sesiones informativas del Congreso el mes pasado que el gobierno no tenía planes de sacar a Maduro del poder ni de atacar a Venezuela.
El lunes, Stephen Miller, asesor del presidente en materia de seguridad nacional y una figura clave en la definición de la política de línea dura hacia América Latina, dijo que Trump había encargado a Rubio que asumiera el liderazgo en la supervisión de Venezuela.
Al preguntarle sobre el papel de Rubio para este artículo, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un comunicado que él era parte de un equipo de seis altos asesores que ejecutaban la política hacia Venezuela. Entre ellos están Miller, Hegseth, Caine, el vicepresidente JD Vance y John Ratcliffe, director de la CIA. “Juega en equipo y a todo el mundo le encanta trabajar con él en el ala oeste”, dijo.

Ningún miembro del gabinete está más empapado de la política hacia América Latina que Rubio, hispanohablante e hijo de migrantes cubanos, quien desde hace tiempo ha defendido derrocar o debilitar a los gobiernos de izquierda de Cuba y de su aliado, Venezuela.
El domingo, cuando NBC News le preguntó si él estaba manejando Venezuela, Rubio tuvo un intercambio tenso y dijo que la gente se estaba “obsesionando” con eso.
“Esto es lo importante”, dijo. “Esperamos ver cambios en Venezuela, de todo tipo, a largo plazo, a corto plazo”.
Cuando se le preguntó en CBS News sobre cómo pensaba manejar el país, Rubio se enfocó en el uso de la fuerza militar para mantener una “cuarentena” sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela.
Dijo que la armada naval de Estados Unidos en el mar Caribe y el cuasibloqueo de los buques petroleros que entran y salen de Venezuela presionarían a Delcy Rodríguez, vicepresidenta del país bajo Maduro y ahora dirigente encargada, para que accediera a los deseos del gobierno de Trump.
“Eso sigue en vigor, y es una enorme presión que seguirá en vigor hasta que veamos cambios, no solo para promover el interés nacional de Estados Unidos, que es el número uno, sino que también conduzcan a un futuro mejor para el pueblo de Venezuela”, dijo Rubio.

Robin Lauren Derby, historiadora de América Latina en la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que Trump podría haber levantado las sanciones que impuso a Venezuela en su primer mandato para intentar alcanzar el “futuro mejor” que plantea Rubio.
“Es una situación profundamente preocupante”, dijo. “Que Estados Unidos pueda ‘manejar’ Venezuela sería muy costoso y allí sería profundamente impopular”.
Trump dijo a reporteros el domingo por la noche que podría reabrir la embajada en Caracas. Maduro ordenó a los diplomáticos estadounidenses que abandonaran el país en 2019 después de que Trump reconociera a un joven líder de la oposición, Juan Guaidó, como presidente legítimo, en un intento de deponer a Maduro que finalmente fracasó.
El lunes, un funcionario del Departamento de Estado dijo que la agencia estaba “haciendo preparativos” para reabrir la embajada si Trump decidía hacerlo.
El senador Tom Cotton, republicano por Arkansas, dijo el domingo a la CNN que Rubio estaba en contacto tanto con funcionarios del gobierno de Maduro como con el movimiento opositor.
La oposición está encabezada por María Corina Machado, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre. Su aliado, Edmundo González, se postuló contra Maduro a la presidencia en 2024 y ganó por amplio margen, según expertos electorales internacionales y funcionarios del gobierno de Joe Biden. González huyó a España después de que Maduro se mantuviera en el poder.
Rubio habló con los dos líderes de la oposición en su segundo día en el cargo, el 22 de enero de 2025. Calificó a González de “presidente legítimo” y reafirmó “el apoyo de Estados Unidos a la restauración de la democracia” en Venezuela, según un resumen de la llamada del Departamento de Estado.

En 2024, Rubio y otros siete senadores republicanos escribieron una carta formal de apoyo a la nominación de Machado al Premio Nobel. El hecho de que obtuviera el premio frustró a Trump, quien había hecho campaña para ganarlo.
El otoño pasado, mientras Rubio planeaba acciones militares contra Venezuela, le recomendó a Trump respaldar a Rodríguez para el liderazgo si Maduro dejara de estar en el poder. Sostuvo que Machado tenía poco respaldo en el ejército, una valoración reflejada en un reciente análisis clasificado de la CIA. Trump dijo después que Machado carecía de “respeto” en el país.
Y Rubio no ha hablado públicamente en los últimos meses de restablecer pronto la democracia en Venezuela, un objetivo del que Trump ha dicho poco y que muchos de sus partidarios rechazan como una ideología “neocon” sospechosa.
“Este desenlace probablemente resulta inquietante para Rubio, dada su larga trayectoria como uno de los aliados más fuertes de Machado en Washington”, dijo Francesca Emanuele, investigadora sobre América Latina en el Centro de Investigación Económica y Política de Washington.
“A nivel nacional, uno de los desafíos centrales de Rubio es gestionar la presión de la base republicana de Florida y de los legisladores de su propio estado”, dijo, “muchos de los cuales esperaban una operación de cambio de régimen encabezada por el ejército de Estados Unidos que instalaría un gobierno opositor dirigido por María Corina Machado y Edmundo González”.
“En cambio, al menos por ahora, Machado y González han quedado marginados”, añadió.
Rubio declaró el domingo a NBC News que Machado era “fantástica”, pero que “por desgracia, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela”. Machado salió en secreto en barco el mes pasado.
En una conferencia de prensa en Miami el sábado, después de la incursión en Caracas, tres congresistas republicanos cubanoestadounidenses se apresuraron a elogiar a Rubio. Uno de ellos, el representante Carlos Gimenez, llegó a decir que el éxito de la incursión se debía “al liderazgo de Marco Rubio”.
El congresista se corrigió de inmediato y atribuyó el mérito a Trump.
Tyler Pager y Eric Schmitt colaboraron con reportería desde Washington, and Patricia Mazzei desde Doral, Florida.
Julian E. Barnes cubre las agencias de inteligencia estadounidenses y asuntos de seguridad internacional para el Times. Ha escrito sobre temas de seguridad durante más de dos décadas.
Edward Wong cubre asuntos globales, la política exterior estadounidense y el Departamento de Estado.
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EE. UU. suaviza su acusación contra Maduro y cuestiona la existencia del ‘Cártel de los Soles’
El Departamento de Justicia abandonó la narrativa impulsada durante el gobierno de Trump y reformuló el caso como una red de corrupción estatal, no como un cártel formal de la droga.


Por Charlie Savage
Charlie Savage escribe sobre seguridad nacional y políticas legales.
6 de enero de 2026
Estamos en WhatsApp:
El Departamento de Justicia se ha retractado de una afirmación dudosa sobre el presidente Nicolás Maduro que el gobierno de Donald Trump promovió el año pasado para sentar las bases de su destitución en Venezuela: acusarlo de dirigir un cártel de la droga llamado “Cártel de los Soles”.
Esa afirmación se remonta a la acusación de Maduro ante un gran jurado en 2020, redactada por el Departamento de Justicia. En julio de 2025, el Departamento del Tesoro copió texto de ella y designó al Cártel de los Soles como organización terrorista. En noviembre, Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de seguridad nacional del presidente Trump, ordenó al Departamento de Estado que hiciera lo mismo.
Pero los expertos en temas de delincuencia y narcotráfico de América Latina han dicho que en realidad se trata de un término de argot, inventado por los medios de comunicación venezolanos en la década de 1990, para referirse a funcionarios corrompidos por el dinero de la droga. Y el sábado, después de que el gobierno capturara a Maduro, el Departamento de Justicia publicó una acusación corregida que parecía reconocer tácitamente este punto.
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La fiscalía seguía acusando a Maduro de participar en una conspiración de narcotráfico, pero abandonaron la afirmación de que el Cartel de los Soles era una organización real. En su lugar, el escrito de acusación revisado afirma que se refiere a un “sistema clientelar” y a una “cultura de la corrupción” alimentada por el dinero del narcotráfico.
Mientras que el antiguo escrito de acusación se refería 32 veces al Cártel de los Soles y describía a Maduro como su líder, el nuevo escrito lo menciona dos veces y afirma que él, al igual que su predecesor, el presidente Hugo Chávez, participó en este sistema de patrocinio, lo perpetuó y lo protegió.
Las ganancias del narcotráfico y la protección de los socios del narcotráfico “fluyen hacia funcionarios corruptos de índole civil, militar y de inteligencia de rangos inferiores, quienes operan en un sistema clientelar dirigido por los de arriba —a quienes se les denomina Cartel de los Soles, en referencia a la insignia del sol colocada en los uniformes de los militares venezolanos de alto rango—”, decía la nueva acta de acusación.
El retroceso pone aún más en tela de juicio la legitimidad de la designación por parte del gobierno de Trump del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera el año pasado. Los portavoces de la Casa Blanca y de los Departamentos de Justicia, Estado y Tesoro no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del Grupo Internacional de Crisis, dijo que la descripción del Cártel de los Soles en la nueva acta de acusación era “exactamente fiel a la realidad”, a diferencia de la versión de 2020.
“Creo que el nuevo escrito de acusación es correcto, pero las designaciones siguen estando lejos de la realidad”, dijo. “Las designaciones no tienen que probarse ante un tribunal, y esa es la diferencia. Está claro que sabían que no podían probarlo ante un tribunal”.
Aun así, Rubio volvió a referirse al Cártel de los Soles como un cártel real en una entrevista en el programa Meet the Press de la NBC el domingo, un día después de que se desvelara el acta de acusación revisada.
“Seguiremos reservándonos el derecho a atacar a los barcos que traen drogas a Estados Unidos, operados por organizaciones criminales transnacionales, incluido el Cártel de los Soles”, dijo. “Por supuesto, su líder, el líder de ese cártel, está ahora bajo custodia estadounidense y se enfrenta a la justicia estadounidense, en el Distrito Sur de Nueva York. Y ese es Nicolás Maduro”.
La Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas, que elabora anualmente la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) y que detalla las principales organizaciones de traficantes, nunca ha mencionado al Cartel de los Soles. Tampoco lo ha hecho el Informe Mundial sobre las Drogas, que hace cada año la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Sin embargo, el auto de procesamiento de 2020, en el que se exponía un extenso relato sobre una conspiración de un año de duración, describía al Cártel de los Soles como una organización de narcotraficantes dirigida por Maduro. Decía que el grupo llevó a cabo acciones como suministrar armas a las FARC, un grupo rebelde marxista de Colombia que ha financiado sus actividades militantes con el tráfico de drogas, e intentar “inundar” Estados Unidos de cocaína “como arma”.
La redacción del acta de acusación de 2020 fue supervisada por Emil Bove III, entonces fiscal de la unidad de terrorismo y narcóticos internacionales de Nueva York. Bove dirigió el Departamento de Justicia durante los primeros meses del segundo gobierno de Trump y tuvo un mandato turbulento, que incluyó el despido de decenas de funcionarios y la orden de desestimar los cargos de soborno contra Eric Adams, entonces alcalde de Nueva York. Más tarde, Trump nombró a Bove para un puesto vitalicio en un tribunal federal de apelaciones.
Aunque los expertos en temas de delincuencia y narcóticos latinoamericanos elogiaron la corrección sobre el Cartel de los Soles, algunos también criticaron otros aspectos del acta de acusación revisada.
Por ejemplo, la acusación añadía como acusado —y supuesto conspirador junto a Maduro— al jefe de una banda carcelaria venezolana llamada Tren de Aragua. La conexión descrita en el escrito de acusación es débil: solo dice que el jefe de la banda, en llamadas telefónicas en 2019 con alguien que creía que era un funcionario venezolano, ofreció servicios de escolta para proteger los cargamentos de droga que pasaban por Venezuela.
El año pasado, Trump declaró que Maduro dirigía las actividades del Tren de Aragua, aunque la comunidad de inteligencia estadounidense cree lo contrario.
Jeremy McDermott, cofundador de InSight Crime, un laboratorio de ideas sobre delincuencia y seguridad en América Latina, dijo que la inclusión del líder de Tren de Aragua como coconspirador acusado junto con Maduro en una conspiración de narcotráfico “refleja la retórica del presidente Trump”, pero era engañosa. Señaló que el análisis de su grupo de expertos sobre el Tren de Aragua afirma que la banda no es propietaria de grandes cargamentos de cocaína.
Charlie Savage escribe sobre la seguridad nacional y las políticas legales para el Times.
Lee más en: Nicolás Maduro, Donald Trump, Hugo Chávez
Cómo la ‘doctrina Donroe’ refuerza la visión del poder de Xi en Asia
La incursión de EE. UU. para capturar a Maduro favorece la perspectiva del presidente de China: cuando los países poderosos imponen su voluntad cerca de casa, los demás tienden a retroceder.


Por David Pierson
Reportando desde Hong Kong
6 de enero de 2026
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Apenas unas horas antes de que comandos estadounidenses capturaran al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una incursión osada, un alto funcionario chino se había reunido con el dirigente venezolano en el palacio presidencial, en una muestra de apoyo a uno de los socios más cercanos de Pekín en el hemisferio occidental.
La rapidez con que las fuerzas estadounidenses actuaron posteriormente para capturar a Maduro envió un mensaje contundente a Pekín sobre los límites de su influencia en una región que Washington trata como propia. China ahora corre el riesgo de perder terreno en Venezuela después del ataque del sábado en Caracas, a pesar de décadas de inversión y miles de millones de dólares en préstamos.
Pero el ataque también refuerza una lógica más amplia que, en última instancia, favorece la visión del presidente Xi Jinping sobre China y su estatus en Asia: cuando los países poderosos imponen su voluntad cerca de casa, los demás tienden a retroceder.
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María Corina Machado elogia a Trump y dice que quiere compartir su Premio Nobel de la Paz con él
Machado, quien dirigió una exitosa campaña electoral contra Maduro en 2024, pasó gran parte de una entrevista con FOX News apelando a Trump, quien ha declinado darle su apoyo a la oposición venezolana.


6 de enero de 2026
Estamos en WhatsApp:
María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, elogió repetidamente al presidente Donald Trump el lunes durante una entrevista transmitida en horario de máxima audiencia en Fox News, su primera participación televisiva desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y Trump la descartó como sucesora.
Machado, que dirigió una exitosa campaña electoral contra Maduro en 2024, pasó gran parte de los 10 minutos de la entrevista apelando a Trump, quien ha declinado dar su apoyo a la oposición. Incluso le ofreció el Premio Nobel de la Paz que le fue concedido en octubre, un galardón que Trump ha codiciado durante años.
“Como este es el premio del pueblo venezolano, ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”, dijo Machado al presentador de Fox News Sean Hannity. Dijo que no había hablado con Trump desde octubre, cuando le dedicó el premio.
Trump ha optado por respaldar condicionalmente a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, como dirigente interina en lugar de escoger a Machado o a Edmundo González Urrutia, quien se postuló a las elecciones presidenciales después de que a Machado se le impidiera ser candidata. Machado y González Urrutia han dicho que él es el presidente legítimo de Venezuela.
“No tiene el apoyo ni el respeto del país”, dijo Trump sobre Machado el sábado. “Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.
Altos funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, convencieron a Trump de que Venezuela podría desestabilizarse aún más si Estados Unidos intentaba respaldar a la oposición. Un análisis de inteligencia clasificado de la CIA reflejaba esa opinión, según una persona familiarizada con el documento.
El lunes, Machado dijo que la oposición convertiría a Venezuela en un aliado de Estados Unidos en materia de seguridad y en un centro energético para el continente, proporcionaría protección a la inversión extranjera y repatriaría a millones de venezolanos que huyeron del país bajo el régimen de Maduro.
“Dejaremos atrás toda la destrucción que este régimen socialista, régimen criminal ha traído a nuestro pueblo y convertiremos a Venezuela en el principal aliado de Estados Unidos en América Latina”, dijo.
No está claro cómo podría permitirse gobernar al movimiento de Machado. Trump no ha indicado si se celebrarán nuevas elecciones en Venezuela, y se ha limitado a decir que Estados Unidos estaba “al mando” del país. Machado dijo el lunes que la oposición ganaría “más del 90 por ciento de los votos en unas elecciones libres y justas”.
Después de las elecciones de 2024, Machado estuvo en la clandestinidad durante más de un año. En diciembre, abandonó Venezuela en secreto para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega. No asistió a la ceremonia de entrega, pero viajó a Oslo para saludar a sus seguidores.
“Estoy planeando volver lo antes posible”, dijo el lunes, sin revelar su paradero. “Cada día tomo una decisión para ser más útil a nuestra causa”.
¿Por qué Trump no respaldó a María Corina Machado para que liderara Venezuela?
Cómo Trump se decantó por Rodríguez como nueva líder de Venezuela
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Venezuela se prepara para una caída catastrófica de la producción de crudo tras la incautación de petroleros
Venezuela podría perder la mayor parte de sus ingresos por exportaciones este año, según estimaciones internas del gobierno, un golpe que desencadenaría una crisis humanitaria.


Reportando desde Caracas, Venezuela
6 de enero de 2026
Estamos en WhatsApp:
Incluso antes de que las fuerzas estadounidenses irrumpieran el sábado en la capital de Venezuela y apresaran al presidente Nicolás Maduro, el país ya se enfrentaba a unas perspectivas económicas nefastas.
Se esperaba que el bloqueo parcial impuesto por Estados Unidos a las exportaciones energéticas de Venezuela paralizara más del 70 por ciento de la producción petrolera del país este año y acabara con su principal fuente de recaudación pública, según personas informadas sobre las proyecciones internas de Venezuela.
La decisión del gobierno de Donald Trump el mes pasado de comenzar a incautar a los petroleros que transportan crudo venezolano a los mercados asiáticos ya había paralizado las exportaciones de la petrolera estatal. Para mantener los pozos en funcionamiento, la petrolera estatal, conocida como PDVSA, ha redirigido por ahora la producción de crudo a tanques de almacenamiento y ha convertido los petroleros que permanecían inactivos en los puertos en instalaciones de almacenamiento flotantes.
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Esta estrategia solo le permitió a la empresa ganar algo de tiempo antes de quedarse sin almacenamiento para el petróleo bombeado que no podía vender. TankerTrackers, una empresa de datos de transporte marítimo, estimó a finales del mes pasado que Venezuela tenía suficiente almacenamiento de reserva hasta finales de enero.
Pero la producción podría desplomarse rápidamente después de eso, dijeron las personas informadas.
Si el bloqueo se mantiene, el gobierno venezolano prevé que la producción nacional de petróleo se desplome de alrededor de 1,2 millones de barriles diarios a finales del año pasado a menos de 300.000 a finales de este año, según fuentes informadas, una caída que reduciría drásticamente la capacidad del gobierno para importar bienes y mantener los servicios básicos. Las personas tuvieron acceso a las proyecciones y las comentaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a hablar públicamente.
La captura de Maduro solo ha añadido más incertidumbre a estas proyecciones.

Se seguirá impidiendo la salida o la entrada de los petroleros incluidos en una lista de sanciones de Estados Unidos hasta que el gobierno venezolano abra su industria petrolera, controlada por el Estado, a la inversión extranjera —presumiblemente dando prioridad a las empresas estadounidenses—, dijo el domingo el secretario de Estado Marco Rubio en el programa Face the Nation de CBS News.
“Eso sigue en vigor, y es una enorme cantidad de influencia que seguirá en vigor hasta que veamos cambios, no solo para promover el interés nacional de Estados Unidos, que es el número 1, sino también que conduzcan a un futuro mejor para el pueblo de Venezuela”, dijo Rubio.
Pero el gobierno interino de Venezuela ya parece estar poniendo a prueba la gravedad de esa amenaza. Al menos 16 petroleros afectados por las sanciones estadounidenses parecen haber intentado eludir el bloqueo y zarpar desde los puertos venezolanos desde el sábado, en parte ocultando su verdadera ubicación o apagando sus señales de transmisión.
Si consiguen romper el bloqueo y exportar el crudo, la industria petrolera venezolana podría ganar algo de tiempo para adaptarse a la nueva realidad, dijeron personas cercanas al sector.
Pero si el bloqueo impera, el país se enfrentaría a una catástrofe, añadieron.
En el peor de los escenarios considerados por el gobierno de Venezuela, la producción nacional de petróleo de este año se limitaría solo a los yacimientos operados por la empresa estadounidense Chevron. Tiene un permiso exclusivo del gobierno de Trump para trabajar en Venezuela, y es la única empresa que envía regularmente petróleo desde la nación sudamericana desde el inicio del bloqueo parcial el 11 de diciembre, según muestran los datos de transporte.
Este escenario obligaría a PDVSA, el mayor empleador de Venezuela, a despedir a decenas de miles de trabajadores y recortar las prestaciones de los empleados, según dijeron las fuentes informadas.
PDVSA y el Ministerio de Comunicación de Venezuela, que se encarga de atender las consultas de los medios de comunicación, no respondieron a las solicitudes de comentarios.
En los últimos años, la economía de Venezuela había experimentado una modesta recuperación tras años de hiperinflación y escasez de alimentos que llevaron a millones de venezolanos a huir del país. Pero la campaña de presión económica del presidente Trump acabó con ese progreso y ahora amenaza con convertir una recesión prevista en otro colapso económico.
La nueva dirigente de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue inicialmente mordaz en sus críticas al gobierno de Trump, afirmando que su objetivo era “la confiscación de nuestros recursos energéticos, minerales y naturales”.

El domingo por la noche, sin embargo, su tono se suavizó en una declaración conciliadora dirigida a Trump. “Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”, escribió en las redes sociales.
Las exportaciones de petróleo representan alrededor del 40 por ciento de los ingresos públicos de Venezuela, según estimaciones de Francisco Rodríguez, experto en economía venezolana de la Universidad de Denver. Rodríguez, quien no es pariente de Delcy Rodríguez, añadió que el verdadero impacto económico de la industria petrolera es aún mayor, ya que gran parte del resto de la actividad económica del país se financia con los ingresos procedentes de la venta de crudo.

Trump ha justificado el uso de la fuerza contra los petroleros vinculados a Venezuela alegando que el gobierno venezolano ha robado petróleo y tierras que pertenecen a Estados Unidos, en aparente referencia a la nacionalización de los yacimientos petrolíferos explotados por empresas extranjeras en 2007. A partir del 11 de diciembre, las fuerzas estadounidenses confiscaron dos petroleros que transportaban petróleo venezolano e intentaron abordar un tercero mientras navegaba hacia Venezuela, lo que llevó a PDVSA a dejar de autorizar en gran medida los envíos en petroleros no asociados con Chevron.
Hasta ahora, el bloqueo parcial del petróleo por parte de Trump ha tenido un impacto limitado en la producción petrolera de Venezuela, porque el gobierno almacena el crudo donde puede.
La producción de las empresas conjuntas de PDVSA con otras compañías, que representan la mayor parte del total del país, cayó un 2,5 por ciento en diciembre con respecto al mes anterior, según datos internos de PDVSA.
Las perspectivas financieras de Venezuela se complican por el hecho de que su gobierno obtiene pocos beneficios económicos directos de las exportaciones de Chevron. La exención de las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos prohíbe a la empresa realizar la mayoría de los pagos al gobierno venezolano.
En cambio, Chevron compensa a PDVSA por el derecho a extraer petróleo de sus yacimientos cediéndole parte de la producción petrolera de los proyectos conjuntos. Pero PDVSA ha tenido dificultades para vender su parte de ese crudo en las últimas semanas, lo que ha ejercido presión sobre sus limitadas instalaciones de almacenamiento.
En una declaración en respuesta a las preguntas para este artículo, Chevron afirmó que sus operaciones en Venezuela cumplen plenamente con las leyes aplicables y el marco de sanciones de Estados Unidos. La empresa se negó a hacer más comentarios.

Es poco probable que China, el mayor cliente de petróleo de Venezuela, presione significativamente a Estados Unidos para aliviar el bloqueo, según los analistas, ya que puede simplemente comprar más a Irán o Rusia.
El partido gobernante en Venezuela ya se ha enfrentado a presiones económicas similares.
Las exportaciones de petróleo del país se desplomaron hasta los 350.000 barriles diarios en el verano de 2020, durante el anterior intento de Trump de derrocar a Maduro. Y en 2002, los trabajadores petroleros, aliados con la oposición venezolana, paralizaron la industria petrolera del país durante dos meses en una huelga nacional.
El control del gobierno sobre facciones clave de las fuerzas de seguridad le permitió sortear la presión económica en ambas ocasiones. En los últimos años, el gobierno también ha estado impulsando otras fuentes de ingresos por exportación, como el oro, el mineral de hierro y los minerales estratégicos.
La mayor parte del impacto del colapso de los ingresos petroleros lo sufriría la población venezolana, dijo Rodríguez, el economista.
“Veríamos una recesión masiva”, dijo. “Se produciría una hambruna o una migración masiva”.
Rebecca Elliott colaboró con información desde Nueva York.
Reactivar el flujo de petróleo de Venezuela no será fácil ni barato
Petroleros sancionados zarpan de Venezuela en desafío del bloqueo estadounidense
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