Hostos se alistó en una de las expediciones que los patriotas cubanos organizaron en los EU para participar en la primera guerra de independencia en Cuba
Hoy en que se conmemora el 186 aniversario del nacimiento de Eugenio María de Hostos recordamos que en su juventud Hostos se alistó en una de las expediciones que los patriotas cubanos organizaron en los EU para participar en la primera guerra de independencia en Cuba; pero el barco que la transportaba naufragó antes de llegar a las costas cubanas.


Hoy en que se conmemora el 186 aniversario del nacimiento de Eugenio María de Hostos recordamos que en su juventud Hostos se alistó en una de las expediciones que los patriotas cubanos organizaron en los EU para participar en la primera guerra de independencia en Cuba; pero el barco que la transportaba naufragó antes de llegar a las costas cubanas. Seis años después, el 17 de octubre de 1874, Hostos publicó este hermoso artículo en el periódico La Revolución de Nueva York conmemorando el sexto aniversario del Grito de Yara, inicio de la Guerra de los 10 años en Cuba, que tuvo lugar 17 días después del Grito de Lares.
“No un artículo de periódico, una arenga de combate es lo que falta. No aquí, en la corruptora emigración, (en Cuba) tomando posesión del suelo vedado de la patria, es como esperábamos, como anhelábamos, como exigíamos que se conmemorara esta fecha sacrosanta.

No el patriotismo charlatán, no la literatura engalanada, no la oratoria de los días de fiesta; el patriotismo mudo, la literatura de la conciencia imperativa, la oratoria de los días de luto, es lo que debe inspirar a los revolucionarios.
No son revolucionarios los que, teniendo un deber que cumplir, un propósito que realizar, una alta aspiración que satisfacer, ven pasar horas y días y semanas y meses y años, años enteros, años eternos para la patria mártir, sin sentir otra cosa que la aniquilación del sentimiento, sin idear otra cosa que la muerte de la idea en el cansancio, sin hacer otra cosa que sobornar la conciencia para ahogarla. No son revolucionarios aquellos cuya tibieza, cuya lentitud, cuya infecundidad de medios y recursos, los declara inferiores al deber.
No son revolucionarios aquellos que no saben llevar a cabo sus propósitos. No son revolucionarios los que de la misma grandeza de nuestras aspiraciones no sabemos sacar otro fruto que la estúpida virtud de la paciencia.
No somos revolucionarios los que, a pesar de las congojas diarias, tenemos paciencia para ver con los brazos cruzados, en tanto que chorrea sangre el corazón, pasando inútilmente los días en los que el más leve de los sacrificios aceptados con resignación imbécil, bastaría para hacer poderosa la impotente inercia en que nos desesperamos y nos debilitamos.

En tanto que nuestros hermanos del campo de batalla sean tan superiores a nosotros, en tanto que sea para nosotros un remordimiento agudo el recuerdo de la patria que se tarda en socorrer; en tanto que seamos responsables de la idea cuya salvación está en nuestras manos y cuyos riesgos se palpan desidiosamente, hoy es un día de luto y de tristeza.
Toda la gloria, todo el alborozo de esta fecha, toca a los que han sabido bastarse a sí mismos y hacer lo que su patriotismo heroico les mandaba. Ellos tienen el derecho de ligar a esta fecha el recuerdo de la patria que han creado. Ellos tienen el derecho de santificar en la una y en la otra su heroísmo.

La fecha es de ellos, la patria es de ellos, porque de ellos ha sido el heroísmo.
Unos cuantos centavos mal contados; unas cuantas tentativas mal logradas, algunos días de desesperación para los fieles a la idea; algunos días de hambre para los incorruptibles a todos los halagos de la emigración; algunos días de cólera sagrada para los mejores, ¿nos dan el derecho de compartir con los creadores de la patria las fruiciones del día que nos recuerda esa creación?
Es necesario hacer más, y no se hace. Es necesario triunfar, y no se triunfa. Es necesario acabar, y no se acaba.
Mirando frente a frente ese dolor, !qué diferencia bochornosa entre lo hecho por nuestros hermanos y lo hecho -no lo hecho-, lo intentado por nosotros!

Ellos han tomado en sus hombros la tierra deshonrada por sus déspotas, y la han elevado a la categoría de patria. Nosotros hemos estado contando los suspiros que acaso nos costaba, si por acaso nos costaba, la lejanía de la patria nueva. Ellos han combatido y han callado. Nosotros hemos disputado y exigido. Ellos han resistido todas las violencias del dolor. Nosotros no hemos sabido resistir las solicitaciones del placer.
Ellos se han engrandecido. Nosotros nos hemos empequeñecido.
Ellos se han aleccionado en los campos de batalla. Nosotros desatendemos las lecciones que nos da la emigración.
Ellos han hecho mucho y tienen fe. Nosotros no hemos hecho nada, y para ser algo justo, casi hemos perdido la fe que tuvimos en nosotros.
Ellos mueren para vivir en la memoria de la patria que será. Nosotros vivimos para morir definitivamente en la memoria de la patria que será, de la que es, de la que fue.
!Conmemoremos con lágrimas de sangre, el aniversario que con lágrimas de júbilo, pudiéramos celebrar en patria propia!”
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