Los contrapesos en EEUU que hasta ahora no han servido para frenar la deriva de Trump

Trump ha empezado a hacer fuera de Estados Unidos lo que lleva todo este año haciendo dentro del país: imponer su voluntad por la fuerza, la única norma a la que el magnate obedece.

El presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca.13/1/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN
El presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca.Mehmet Eser/ZUMA Press Wire/dpa vía Europa Press

Washington DC-17/01/2026 20:15

Casi un año después del inicio de su segundo mandato, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha liderado una incursión militar en Venezuela, convirtiendo el país caribeño en una especie de protectorado, y amenaza con anexionarse Groenlandia. Aunque la campaña imperialista ha dejado en shock a Europa, Trump simplemente ha empezado a hacer fuera de Estados Unidos lo que lleva todo este tiempo haciendo dentro del país: imponer su voluntad por la fuerza, la única norma a la que el magnate obedece.

La unilateralidad que ha aplicado a Venezuelasaltándose el derecho internacional, es la misma que ha aplicado al poder legislativo y judicial estadounidense. «Mi propia moral, mi propio criterio. Es lo único que puede pararme», decía así de convencido el republicano en una entrevista con The New York Times poco después de secuestrar a Nicolás Maduro. Con esa misma sensación de omnipotencia es con la que regresó a la Casa Blanca y, bajo la cúpula de la Rotonda del Capitolio, juró como el 47º presidente del país bajo la siguiente premisa: «Dios me salvó para volver a hacer América grande». Los aires mesiánicos con los que Trump se revistió después de sobrevivir al atentado de Butler son los mismos que le han llevado a desafiar el orden constitucional, planteando incluso un tercer mandato. 

Trump ha usado las órdenes ejecutivas como el principal taladro con el que erosionar el sistema de checks and balances (pesos y contrapesos) que cimenta la democracia estadounidense. En su primer año de vuelta al Despacho Oval Trump ha firmado más de 220 decretos, más que en todo su primer mandato. Eso solo teniendo en cuenta los que firmó hasta el 15 de diciembre. Buena parte de estos decretos han sido recurridos ante los tribunales por su dudosa legalidad, desatando una crisis constitucional sin precedentes y convirtiendo a los jueces en la principal línea de defensa. 

Al mes de llegar al poder, el presidente empezaba su campaña de miedo con la purga del funcionariado a cargo de Elon Musk – quien protagonizó la crónica de un divorcio anunciado con Trump-. Una campaña que poco a poco ha ido penetrando en todos los poros de la sociedad estadounidense: la persecución ideológica en las universidades, las presiones a los despachos de abogados y jueces, la declaración del antifascismo como «organización terrorista» y las agresivas redadas lideradas por los agentes de antiinmigración, que están convirtiéndose en el brazo armado del presidente.

Un año después de que el presidente empezara a aplicar implacablemente su agenda, la pregunta sigue siendo la misma que al principio: ¿cómo se pueden frenar las aspiraciones absolutistas de Trump? El interrogante sigue siendo el mismo, pero con la urgencia añadida de que ya se pueden ver las primeras grietas del gran experimento estadounidense, que justo este año cumple 250 años. Y la respuesta también es la misma que ya se entreveía al inicio del mandato: los padres fundadores no contaban con que alguien como Trump llegaría al poder y que muchos de los actores del sistema de contrapesos no intervendrían.

«Hay dos aspectos que hacen única la situación. Primero, que nuestro sistema estaba muy influido por las normas no escritas. Los líderes se comportaban de determinadas maneras porque entendían que existía en el país y en el sistema político una idea compartida de lo que es apropiado, de cómo hay que comportarse. Pero Trump simplemente no es así. No le importa. Y eso lo hace único entre los presidentes: simplemente no le importa», expone David Karol, politólogo de la Universidad de Maryland. «El segundo aspecto en el que todo esto es único es la pasividad del Congreso. Hasta qué punto el legislativo ha permitido que Trump haga muchas cosas abusivas, porque los miembros republicanos del Congreso le han tenido miedo. Ese es el principal aspecto que creo que la gente no siempre entiende», añade.

Damian Murphy, politólogo del Center for American Progress y que durante 15 años trabajó en los pasillos del Senado, coincide con Karol: «Durante buena parte de este último año, el Congreso ha incumplido sus responsabilidades de supervisión para exigir cuentas al poder ejecutivo». 

El único que tiene el poder para destituir al presidente es el Congreso a través del proceso de impeachment. Actualmente, tanto la Cámara de los Representantes como el Senado están bajo control republicano y la idea de un posible impeachment es inimaginable. Además de que Karol señala cómo Trump sobrevivió a dos durante su primer mandato: «Es el único presidente que ha sido sometido a un impeachment en dos ocasiones y que ha salido ileso. Eso se debe a que la mayoría de los republicanos se mantuvieron a su lado».

A pesar de que el control absoluto de Trump sobre el partido ha empezado a resquebrajarse, la realidad práctica sigue siendo otra. El fracaso de la votación en el Senado para bloquear futuras acciones militares del presidente en Venezuela es el último ejemplo. Los senadores republicanos que apoyaron a los demócratas para que la propuesta saliera adelante vieron cómo sus esfuerzos, a la hora de la verdad, se veían hechos añicos con el voto de desempate del vicepresidente J. D. Vance.

Relacionado con este tema

Opinión

Groenlandia, Silicon Valley y la seguridad como coartada

Ruth Ferrero-Turrión

A la sumisión actual del Congreso hay que sumarle una mayoría conservadora que controla el Tribunal Supremo y que se ha mostrado magnánima con Trump en muchas de sus resoluciones. «El Tribunal Supremo es una parte importante de toda esta crisis. Han ido en la línea de Trump, no al cien por cien, pero en gran medida. Hay algunos casos que vienen ahora: el de los aranceles, el de la ciudadanía por nacimiento y algunos otros. Veremos qué hacen. La polarización también forma parte de esa historia. En general, ya prevemos que ciertos jueces casi siempre van a estar de su lado, y otros casi siempre en su contra. Y así no es como se suponía que debía funcionar el sistema», dice Karol.

«En las condiciones actuales, Nixon sobreviviría»

Aun así, para Karol, lo que está resultando definitorio del regreso de Trump es el sistema mediático y la polarización de la sociedad. «El sistema, tal como lo diseñaron los padres fundadores, no estaba pensado para los partidos políticos. No anticiparon que surgirían partidos políticos. Y, por supuesto, surgieron muy rápidamente, pero durante un largo período había muchas divisiones dentro de los partidos», expone Karol, que cita el caso del expresidente Richard Nixon

«Nixon tuvo que irse porque su propio partido dejó de apoyarlo cuando las pruebas de su mala conducta se volvieron abrumadoras y estaba en un momento de alta impopularidad. Muchos republicanos dejaron de apoyarlo. Pero era un momento diferente, cuando nuestros partidos estaban menos polarizados, cuando todo el mundo vivía en el mismo entorno informativo. Y esto ya no es así, por eso creo que en las condiciones actuales el presidente Nixon sobreviviría. Y ese es un gran cambio», afirma Karol. 

La esfera mediática que la extrema derecha ha ido construyendo en torno a Trump desde que llegó al poder en 2016 está en su apogeo máximo. Un síntoma de cómo este entorno mediático ha cambiado es la sala de prensa de la Casa Blanca, donde la nueva administración cada vez da más espacio a estos comunicadores afines en detrimento de los medios tradicionales. A lo largo del primer año de Trump también se puede contabilizar cómo las preguntas críticas han ido perdiendo terreno ante las complacientes con el Gobierno. Las ruedas de prensa de la Casa Blanca cada vez están perdiendo más su función fiscalizadora debido a esta sustitución.

El paralelismo con Nixon planteado por Karol resulta aún más incómodo por el hecho de que Trump está inmerso en el escándalo de los papeles de Epstein -que le ha valido el descrédito entre las bases MAGA- y porque ahora mismo está en uno de sus picos de popularidad más bajos.  La última encuesta publicada por Gallup a finales de 2025 mostraba cómo la aprobación del presidente se situaba en un 36%, empeorando el momento más bajo de su primer mandato, cuando el nivel de descontento se situó en un 37%. Pero, aun así, a los republicanos les está costando rebelarse dentro del Congreso contra Trump.

Tanto Karol como Murphy señalan las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre como el principal horizonte desde donde se puede restaurar el funcionamiento del sistema de contrapesos estadounidense. «Y dado que los demócratas no necesitan ganar muchos escaños, podrían tener un aumento menor al promedio en el número de escaños y aun así obtener la mayoría en la Cámara de Representantes. Así que creo que es probable que ganen la mayoría en la Cámara y puedan crear problemas para Trump», afirma Karol. 

Etiquetas

La economía de Estados Unidos se aísla de las turbulencias

Los gravámenes comerciales, la inteligencia artificial y la asequibilidad son las tres fuerzas que condicionan la actividad del país en el primer año de Trump

Trump, el pasado mes de abril, en la Casa Blanca, el día en el que anunció aranceles a decenas de países.
Trump, el pasado mes de abril, en la Casa Blanca, el día en el que anunció aranceles a decenas de países.Mark Schiefelbein (AP)
Jesús Sérvulo González

Jesús Sérvulo González

Washington – 18 ENE 2026 – 00:40 AST

Donald Trump viajó esta semana a Detroit, el corazón industrial de Estados Unidos, para presumir de la marcha de la economía. Allí, rodeado de empresarios afines, alardeó de su política: “Mi palabra favorita de todas las del diccionario es ‘arancel’. Me ha encantado durante 40 años. No existe ninguna palabra igual. Pero recibí muchas críticas. Me dijeron: ¿Qué pasa con tu esposa, tus hijos? ¿Qué pasa con la religión y Dios? ¿Qué pasa con Jesús? Así que dije, está bien, es mi quinta palabra favorita”, dijo medio en broma, medio en serio.

Los aranceles han marcado el primer año del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca. Desde que volvió a sentarse en el escritorio Resolute, que preside el Despacho Oval, amenazó con aranceles indiscriminados para reducir el enorme déficit comercial de Estados Unidos, pero también para obtener ingresos con los que financiar el pertinaz déficit público del país y las rebajas fiscales que aprobó en su “ley grande y hermosa” ―sí, así la denominó―.Más información

Trump declara la guerra comercial al mundo con un arancel universal del 10% y castigos mayores a sus principales socios

El pasado 2 de abril, una jornada que bautizó como el Día de la Liberación, aprobó aranceles recíprocos, aunque no lo son, a todos los países del mundo. Los mercados, el único resorte que aún es capaz de frenarlo, dictaron sentencia. Durante una semana registraron fuertes pérdidas y el bono estadounidense se disparó. Trump no tardó en suavizar la andanada comercial y abrir una ronda de negociaciones con sus socios.

Pronto se dio cuenta de que también podía usar los aranceles con fines políticos y durante ese primer año se ha dedicado a amenazar tanto a sus socios como a los países rivales que no hacen lo que él quiere. Este mismo sábado, sin ir más lejos, amenazó con imponer aranceles a los siete aliados de Dinamarca que complican sus planes de anexionarse Groenlandia.

Pero muchas compañías estadounidenses se dieron cuenta enseguida que eran ellas las afectadas no solo los países en los que recaían los aranceles. Son los empresarios locales los que tienen que pagar los gravámenes a la importación cuando compran productos de China, Francia o Canadá. Así que un grupo de empresas, agrupadas en torno a la plataforma We pay the tariffs los llevó a los tribunales. El Supremo tiene que decidir estos días si la vía empleada por Trump, la Ley de Emergencia, de 1977, prevista para otros casos, es adecuada para justificar estas medidas. Se trata de una de las decisiones más transcendentales para la economía del país. Si el tribunal considera que Trump se extralimitó en usar esa norma, la Administración estadounidense tendría que devolver alrededor de 140.000 millones de dólares (unos 120.000 millones de euros) en tasas cobradas ilegalmente.

Pese a las dudas expresadas por el Supremo sobre la legalidad de los aranceles, el presidente estadounidense lleva semanas lanzando mensajes sobre los beneficios de estos impuestos a la importación y advirtiendo del “desastre para el país” si el tribunal falla en su contra.

Los aranceles, junto con la inteligencia artificial (IA) y la asequibilidad, son las tres fuerzas que han impactado sobre la economía estadounidense durante el primer año del segundo mandato de Trump.

En los últimos meses, martillea con lo bien que va la economía. Saca pecho y, casi en cada intervención pública, fanfarronea de que Estados Unidos está bajo su mandato en el mejor momento de su historia. “En cuestión de meses, en gran parte debido a los ingresos por aranceles hemos reducido el enorme déficit comercial en un 62%. La gente está atónita”, proclamó en Detroit en una intervención algo desordenada, en la que le costaba mantener el hilo del discurso. En realidad, la economía del país crece a un ritmo sostenido tras un inicio de año renqueante. La Reserva Federal (Fed) calcula que la actividad progresó cerca de un 1,7% durante el año pasado, pero pronostica que el producto interior bruto (PIB) se acelerará este año un 2,3%, una vez que se vayan diluyendo los efectos de los aranceles.

“Las preocupaciones económicas siguen siendo predominantes, y la evaluación pública ofrece poco aliento al presidente. Solo el 27% califica el estado de la economía como excelente o bueno, en comparación con el 72% que lo evalúa como regular o malo”, señala William A. Galston, investigador principal del área de gobernanza de Brookings Institute. “Los votantes creen cada vez más que Trump se centra en las prioridades equivocadas, dudan de que sus políticas económicas estén ayudando y lo culpan a él —no a Biden— por el empeoramiento de las condiciones».

La economía hubiera ido mejor en 2025 sin el cierre del Gobierno que golpeó la actividad durante el último trimestre del año. Durante ocho semanas, los republicanos y los demócratas no lograron ponerse de acuerdo en el Senado para aprobar una extensión de los presupuestos, lo que bloqueó las cuentas públicas y condenó a cientos de agencias públicas al cierre durante 43 días entre octubre y noviembre, el más largo de la historia. Decenas de miles de funcionarios se quedaron sin cobrar. El consumo y la inversión se paralizaron durante esos días. Aún así, el cierre de 2025 mostró una economía que recobró el pulso y que se está acelerando.

Pero este crecimiento es desigual. “Los clientes más adinerados parecen seguir gastando y comiendo fuera con frecuencia, mientras que los consumidores de bajos ingresos definitivamente parecen estar reduciendo sus gastos, comiendo fuera con menos frecuencia o son más sensibles a los precios”, explica el dueño de un restaurante de Montana.Más información

Bienvenidos a la economía en forma de K

Es lo que los economistas llaman crecimiento en forma de K. Las familias con mayores ingresos, las que han podido ahorrar e invertir en Bolsa, y tienen una vivienda, están experimentando la sensación de riqueza gracias al auge de Wall Street, que está en máximos, enfebrecido por la inversión de las tecnológicas en IA, y el calentamiento del mercado inmobiliario. Estados Unidos es el país desarrollado con más participación de los hogares en la renta variable. Casi un 60% de las familias tiene inversiones en acciones en un año en que el índice industrial S&P 500 cerró con una revalorización de casi el 17%, y el índice tecnológico Nasdaq sumó un 20%, encadenando tres años de fuertes ganancias.

La desmesurada inversión en inteligencia artificial también está condicionando la economía. Las grandes tecnológicas se han lanzado a una carrera para el desarrollo de esta tecnología. Han comprometido inversiones milmillonarias, de más de 350.000 millones durante el último año en centros de datos, plantas energéticas para alimentarlos y chips para que los computadores puedan procesar el lenguaje de la IA. Esta vorágine inversora ha disparado la valoración de las acciones tecnológicas. Compañías como Nvidia, el más avanzado fabricante de microchips, han aumentado su valoración un 40% en los últimos 12 meses. Este auge desorbitado de la inversión en IA ha disparado el temor a una burbuja y está empañando el resto de la economía. Buena parte del crecimiento económico del país en los dos últimos trimestres se debe al tirón de la IA. Un fenómeno que resta visibilidad al comportamiento del resto de la economía. Por ejemplo, el comercio minorista perdió empleo el año pasado algo que ha alertado a los economistas.

“El sólido crecimiento de la economía, gracias a la inversión en inteligencia artificial, dificulta aún más el reconocimiento de estos perjuicios desconocidos”, escribe Adam S. Posen, presidente del Peterson Institute. “No debería sorprender que los efectos paralizantes de los aranceles y las deportaciones en la toma de decisiones de empresas, hogares e inversores tarden en reflejarse en las estadísticas gubernamentales”, sostiene, al tiempo que advierte de que se producirá un aumento de la inflación y caída de la inversión por el aumento de la incertidumbre con Trump.

“Hasta ahora, los mercados financieros y las grandes empresas tecnológicas han redoblado sus esfuerzos en la IA, invirtiendo enormes cantidades de dinero y capital humano. Sin embargo, ya hay indicios de que la IA podría no lograr todo lo que esperamos. También hay indicios de que, en algunos casos, la IA puede desorientar, descualificar y perjudicar a las personas. Además, existen datos que muestran que el desarrollo actual de la IA conlleva enormes costos ambientales. Esto no significa necesariamente que la burbuja esté estallando, pero es posible que no esté creciendo mucho”, sostiene Angèle Christin, investigadora principal del departamento de estudios de IA en Stanford.

Cuatro de cada diez hogares no perciben el efecto riqueza por el bum bursátil. Sufren sin embargo la presión de los precios y tienen dificultades para llegar a final de mes. La asequibilidad (affordability, en inglés) se ha convertido en la otra palabra del año. La crisis del coste de la vida irrumpió en el debate público en el último tramo del año. El nuevo alcalde socialista de Nueva York, Zohran Mamdani, ganó contra todo pronóstico las elecciones del pasado noviembre enarbolando la bandera de la asequibilidad. Los demócratas se han aferrado a este argumento como ariete contra Trump. El debate ha atravesado Estados Unidos de norte a sur y de este a oeste. “Una de nuestras principales prioridades en esta misión es promover una mayor asequibilidad. No, esa es una palabra que usan los demócratas”, indicó el presidente republicano el pasado martes en Detroit. “En las próximas semanas, presentaré aún más planes para ayudar a recuperar la asequibilidad. Y, de nuevo, recuerda que esa es una palabra falsa de los demócratas. Los precios eran demasiado altos. Ellos causaron los altos precios”.

Lo cierto es que la escalada de precios no termina de cesar. La inflación cerró el año pasado con un 2,7%, solo dos décimas menos que hace un año, cuando el promotor inmobiliario reconvertido en político juró el cargo. Los hogares no acusan tanto la subida de este año, como la acumulación de los incrementos desde 2022 cuando estalló la crisis inflacionaria.

“En las últimas semanas, las percepciones de asequibilidad parecen haber moldeado la política de la administración estadounidense”, reflexiona Paul Donovan, economista jefe de UBS. Este economista repasa las promesas que está haciendo Trump para bajar los precios: ha retrasado o rebajado aranceles sobre productos alimentario, presiona para bajar el precio del petróleo, la vivienda… “pero esto tiene implicaciones en el crecimiento económico y aún más en el déficit fiscal”, advierte.

Los expertos apuntan que tras la subida de aranceles en abril esperaban más tensiones en los precios. El FMI explica que la resiliencia de la economía estadounidense se debe a que las empresas se anticiparon e hicieron acopio de suministros antes de la entrada en vigor de los aranceles. Esa táctica les permitió diferir el impacto a lo largo del año. Las empresas demostraron su flexibilidad absorbiendo buena parte del aumento de costes con los márgenes. La otra explicación es que tras la amenaza inicial, Trump moduló los aranceles para casi todos los países. “Ayudaron a frenar la inflación y ayudaron a reducir el déficit presupuestario federal en un asombroso 27%”, dijo el presidente como si los gravámenes fueran el bálsamo de fierabrás.

Para afrontar la crisis del affordability, Trump ha lanzado una cruel campaña de hostigamiento contra el presidente de la Reserva Federal. Le exige que rebaje los tipos de interés de forma más agresiva, para que se abaraten las hipotecas y que las familias y las empresas soporten menos intereses y tengan mejor acceso al crédito. Pero Powell, que esta semana ha denunciado las amenazas judiciales de la Administración Trump, prefiere ser prudente para evitar que se desboque la inflación.

Eso sí, el mercado laboral registró en 2025 el menor ritmo de creación de empleo en un año sin recesión, con solo 584.000 puestos de trabajo más frente a los más de dos millones del año anterior. La explicación de este pobre desempeño se debe al programa de recortes de la Administración que Trump encargó a Elon Musk. Durante los primeros meses de esta legislatura, el magnate tecnológico estuvo al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) con el encargo de meter la tijera en la administración pública. Durante estos meses el Gobierno federal perdió más de 220.000 funcionarios entre despidos y bajas.

El otro motivo de la anemia del mercado laboral durante el año pasado tuvo que ver con las campañas lanzadas por el inquilino de la Casa Blanca contra los inmigrantes. Ha ordenado deportaciones masivas, con más de 600.000 personas expulsadas del país; ha exigido al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) redadas indiscriminadas contra inmigrantes sin papeles. Ha endurecido la concesión de visados y ha suprimido acuerdos para refugiados.

“Estamos viendo que la gente se está ajustando el cinturón, cambiando los productos que compra, comprando menos, etc. Así que, claramente, es un hecho (la economía en forma de K)”, dijo Jerome Powell, presidente de la Fed a finales de diciembre. “También es evidente que el valor de los activos, las viviendas y los valores es alto, y que tienden a estar en manos de personas con mayores ingresos y patrimonio. La mayor parte del consumo lo realizan personas con más recursos. ¿cuán sostenible es esto? Lo mejor que podemos hacer es tener estabilidad de precios y un mercado laboral sólido», dijo el responsable de la política monetaria que Trump quiere echar. De momento la economía crece, pero la creación de empleo es débil y la inflación es persistente.

Sobre la firma

Jesús Sérvulo González

Jesús Sérvulo González

Jesús Sérvulo González – twitterVer biografía

Un año de terror del ICE, el brazo ejecutor antiinmigrante de Trump

La policía migratoria de Estados Unidos opera con “inmunidad absoluta” mientras persigue, violenta, detiene, deporta y hasta mata

Operativo del ICE en Minneapolis, el 13 de enero.Foto: Tim Evans (REUTERS)
Paola Nagovitch

Paola Nagovitch

Minneapolis – 18 ENE 2026 – 00:40 AST

Ventanas de autos destrozadas y personas sacadas a la fuerza de sus vehículos. Individuos derribados e inmovilizados contra el suelo. Pistolas apuntadas contra civiles desarmados. Ciudadanos y migrantes por igual, baleados y asesinados en sus coches. Manifestantes rociados directamente en el rostro con gas pimienta o asfixiados con gases lacrimógenos. Cualquiera que se atreva a hablar inglés con acento o que tenga la piel morena es obligado a demostrar su ciudadanía al azar. Son escenas que se han vuelto cotidianas en los Estados Unidos de Donald Trump, un país cuyas ciudades, sobre todo aquellas gobernadas por los demócratas, han sido sitiadas por agentes de inmigración que patrullan barrios de mayoría latina y acechan en los tribunales en busca de migrantes que apresar y deportar.

En el primer año de la segunda presidencia del republicano, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE son sus temidas y ya mundialmente reconocibles siglas en inglés) se ha convertido en el principal brazo ejecutor de su ofensiva antiinmigrante, que suma más de medio millón de deportaciones en 12 meses. La agencia ha sido descrita como una fuerza paramilitar y que, según el propio Gobierno, opera con “inmunidad absoluta”.

En Minneapolis, último blanco de la Administración Trump, ha salido a la luz el rostro más violento de la agencia. A la ciudad más poblada del Estado de Minnesota han llegado desde la primera semana de enero unos 3.000 agentes federales en poco más de una semana, para lo que el director interino del ICE, Todd Lyons, ha denominado “la mayor operación de inmigración jamás realizada”. ¿El resultado? Una ciudad aterrorizada, con negocios cerrados, clases presenciales canceladas y familias refugiadas en sus hogares.

Detenciones en el tribunal de Nueva York, en septiembre de 2025.
Detenciones en el tribunal de Nueva York, en septiembre de 2025.Yuki Iwamura (AP)

Como la de Saúl, que prefiere no dar su apellido porque su madre recibió recientemente una orden de deportación y se encuentra escondida en su casa en la vecina ciudad de St. Paul. “Los agentes están chinga y chinga todos los días. Todos estamos espantados, mis padres no quieren salir. Estamos viviendo bajo ese miedo de que lleguen a la casa y tumben la puerta para llevarse a mi mamá”, asegura mientras protesta a las afueras del edificio federal donde el ICE mantiene la base central de su operativo migratorio en Minneapolis.

Va envuelto con una bandera mexicana y con su pasaporte estadounidense en su bolsillo por si le toca tener que mostrarlo. Saúl, de 26 años, nació en Minnesota de padres que emigraron de México hace más de dos décadas. “Nunca pensé que me pasaría esto, que alguien me juzgue por mi color de piel. Pensé que era algo que se había quedado en el pasado, pero ahora me ha tocado vivirlo en carne propia”, dice, en referencia al perfilamiento racial que los agentes usan para detener a personas sin órdenes judiciales.

Los agentes, enmascarados y armados, se mueven en autos sin distintivos y descienden en cualquier lugar sin previo aviso. Aun así, los locales han aprendido a reconocer sus vehículos y a intentar advertir de su presencia siempre que pueden: saben que las camionetas con vidrios polarizados que no respetan las leyes de tránsito suelen ser de ellos y empiezan a sonar sus silbatos o las bocinas de sus propios carros. Pero poco les disuade de su misión: agarran al migrante que buscaban y cargan con quien se les ponga delante, da igual si la persona les suplica y grita que tiene permiso legal para estar en el país o que es ciudadano estadounidense.

Elementos de la Patrulla Fronteriza en Chicago, en diciembre de 2025.
Elementos de la Patrulla Fronteriza en Chicago, en diciembre de 2025.Ashlee Rezin (AP)

Las protestas en contra de la presencia de los agentes en Minneapolis han sido diarias y la agitación en las calles solo han crecido con cada día que el Gobierno de Trump se niega a poner fin a lo que los funcionarios locales y estatales denuncian como un “invasión federal”. Ahora, la tensión ha alcanzado un punto de ebullición del cual será difícil retornar: tras dos tiroteos por parte de los agentes, con uno de ellos acabando con la vida de una mujer de 37 años, el presidente ha amenazado con aplicar la Ley de Insurrección, que le permitirá enviar al ejército estadounidense a la ciudad para aplacar las manifestaciones.

“Pondré fin rápidamente a la farsa que está teniendo lugar en ese Estado que en su día fue grande”, aseguró el republicano el pasado jueves. A su juicio, los agentes del ICE desplegados en la ciudad, incluido el que mató a tiros a Renee Good el 7 de enero, son todos unos “patriotas” que “solo intentan hacer su trabajo”.

Inmunidad o impunidad

Es algo que funcionarios de la Administración republicana han repetido incesantemente durante los últimos 12 meses. Con cada nuevo incidente en que los agentes son señalados por uso excesivo de la fuerza o violencia, Kristi Noem, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, del cual el ICE es dependiente, defiende sus acciones. “Cada una de las acciones que llevan a cabo nuestros agentes del ICE se ajusta a la ley y sigue los protocolos que hemos utilizado durante años”, dijo la alta funcionaria el jueves. Noem insistió en que las verdaderas víctimas son los oficiales.

“La retórica de odio y la resistencia contra los hombres y mujeres que simplemente están tratando de hacer su trabajo deben terminar. Los agentes federales del orden público se enfrentan a un aumento de más del 1.300% en las agresiones en su contra mientras ponen sus vidas en riesgo para arrestar a criminales e infractores de la ley”, señalaba el departamento en un comunicado esta semana después de que un migrante fuera herido de bala en un segundo tiroteo en Minneapolis.

Mexican criminal organizations
Operativo del ICE en Chicago, en octubre de 2025.Anthony Vazquez (AP)

El Gobierno de Trump no solo defiende las tácticas violentas empleadas por los funcionarios de inmigración, sino que las justifica. Desde dentro de la propia agencia, se sabe que los agentes han sido ordenados a tomar “medidas decisivas” si son amenazados. Es lo que la Casa Blanca sostiene que hizo el agente Jonathan Ross cuando disparó a Good: según el relato oficial, la mujer, ciudadana estadounidense y madre de tres, intentó atropellar a Ross, aunque los vídeos del momento muestran lo contrario, que ella intentó girar su vehículo para alejarse de él.

Mientras el FBI investiga el tiroteo por su cuenta, después de que el Departamento de Justicia se negara a permitir que las autoridades de Minneapolis participaran en la pesquisa, desde Washington señalan que Ross “está protegido por la inmunidad absoluta”. Así lo dijo el vicepresidente del país, J. D. Vance, un día después de la muerte de Good.

Esta semana, el Departamento de Seguridad Nacional reiteró esa afirmación al republicar un vídeo de una entrevista que Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca y autor intelectual de la ofensiva antiinmigrante del Gobierno de Trump, dio a la cadena Fox en octubre. En la grabación, Miller se refiere a los agentes y asegura: “Tienen inmunidad para desempeñar sus funciones, y nadie —ni ningún funcionario municipal, ni ningún funcionario estatal, ni ningún extranjero ilegal, ni ningún agitador izquierdista o insurrecto nacional— puede impedir que cumplan con sus obligaciones y deberes legales”.

La realidad es que los agentes del ICE no están totalmente protegidos contra el enjuiciamiento. Sin embargo, expertos señalan que la aseveración del Gobierno de que sí tienen inmunidad solo los envalentonará y reforzará la percepción de que actúan con impunidad.

Kristi Noem en San Diego, en marzo de 2025.Alex Brandon (AP)

“Kristi Noem ha intentado claramente indicar al ICE que pueden actuar con impunidad, provocar y agravar enfrentamientos e incluso ejecutar a quien les plazca”, afirmó el miércoles el representante por Misisipi Bennie Thompson, el principal demócrata del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes. “Ha desatado al ICE y a otros agentes federales sobre las comunidades estadounidenses, no para protegerlas, sino para atacarlas y sembrar el miedo, la violencia y el caos”, añadió y pidió la destitución de la secretaria, algo que ha cobrado apoyo entre las filas demócratas en el Capitolio.

Abolición del ICE

Desde el verano pasado, el Gobierno ha enviado a miles de agentes de inmigración a varias ciudades demócratas: Los Ángeles, Washington D. C., Charlotte (Carolina del Norte), Portland (Oregón), Chicago, Nueva Orleans… hasta llegar a las Ciudades Gemelas, como se le conoce al área de Minneapolis y St. Paul. Los enormes operativos han sido posibles debido a que el ICE cuenta hoy con el mayor presupuesto para una agencia en la historia de Estados Unidos, por encima del dinero destinado al FBI, la DEA y otras entidades federales. Aprobada en julio pasado como parte de la reforma fiscal de Trump, la partida de fondos supera los 100.000 millones de dólares hasta 2029.

De ese presupuesto, 30.000 millones están destinados a contratar y entrenar a miles de agentes para localizar, detener y deportar a migrantes. Para ello, el Departamento de Seguridad Nacional lanzó una histórica campaña de reclutamiento que le ha permitido ampliar rápidamente sus filas: hasta principios de enero, unos 12.000 nuevos agentes habían sido contratados, un incremento del 120% en su plantilla en unos cuatro meses. En total, el ICE cuenta ya con 22.000 oficiales, según sus propios datos.

Otra gran parte del presupuesto —45.000 millones de dólares en cuatro años, dos tercios del total— se utilizará para retener a migrantes en la red de centros de detención operada por el ICE, lugares en los que abundan las denuncias por los abusos de los derechos humanos de los detenidos y las pésimas condiciones en las que son mantenidos. El año 2025 cerró con la mayor cantidad de muertes en dos décadas en estos centros: 32, de acuerdo con cifras del Departamento de Seguridad Nacional. En lo que va de 2026, al menos cuatro migrantes han fallecido bajo custodia del ICE.

Redada migrante en California, en julio de 2025.
Redada migrante en California, en julio de 2025.Daniel Cole (REUTERS)

Con la expansión sin precedentes de la policía migratoria también han aumentado los llamamientos para abolirla o, como mínimo, reformarla. De hecho, por primera vez, ahora hay más adultos estadounidenses que apoyan el desmantelamiento del ICE que los que se oponen a ella, según una reciente encuesta de The Economist y la empresa de análisis de datos YouGov.

El apoyo a esta idea surge después de que durante meses varios sondeos mostraran que el respaldo a las políticas migratorias de la Administración Trump ha estado cayendo. Una encuesta de la CNN publicada el miércoles reveló que el 51% de los estadounidenses cree que la agencia migratoria está haciendo que las ciudades sean menos seguras.

Algunos políticos del ala más progresista del Partido Demócrata se han unido a los llamamientos para abolir el ICE: Shri Thanedar, representante por Michigan, tiene previsto presentar un proyecto de ley que desmantelaría la agencia federal. Sin embargo, mientras ambos partidos negocian la financiación del Departamento de Seguridad Nacional para el año fiscal 2026 ante la posibilidad de un nuevo cierre del Gobierno federal el 30 de enero, el establishment demócrata ha optado por exigir que el ICE rinde cuentas y sea supervisado.

Mientras, a 1.500 kilómetros del Capitolio, en las calles de Minneapolis, el reclamo es claro: “Fuera ICE”. Caída la noche, y en medio del gélido frío ártico, Genesis Kark y su esposo se suman a la protesta que lleva todo el día frente al edificio federal de Minneapolis Bishop Henry Whipple. Cargan con cajas de pizza y galletas para repartir entre los manifestantes. “Se han cometido atrocidades en la última semana”, señala Kark, de 26 años y nativa de Minnesota. Y advierte: “No queremos al ICE en nuestra ciudad y continuaremos haciéndoles saber”.

Sobre la firma

Paola Nagovitch

Paola Nagovitch

Paola Nagovitch – twitterVer biografía

Recibe la mejor información en tu bandeja de entrada

Us El País US en Facebook

Us El País US en Instagram

Us El País US en TwitterComentarios73Ir a los comentariosNormas ›

Más información

Minneapolis, al borde de una ocupación por las tropas de Trump

Paola Nagovitch | Minneapolis

Trump amenaza con invocar la Ley de Insurrección en Minneapolis tras un segundo tiroteo a manos de un agente federal

Paola Nagovitch | Minneapolis

Archivado En

Los perseguidos

En un año, Trump ha deportado a más de 600.000 personas y casi dos millones más se han autodeportado. Por primera vez en medio siglo, más inmigrantes han salido de Estados Unidos que los que han entrado

Aliya Rahman es detenida por agentes federales el 13 de enero en Minneapolis, cerca del lugar donde Renee Good fue asesinada a tiros por un agente del ICE una semana antes.Adam Gray (AP)

Jorge Ramos

18 ENE 2026 – 00:40 AST

Las imágenes son de terror.

Una mujer es arrastrada sobre la nieve por un agente federal de Estados Unidos mientras uno de los testigos grita que está embarazada. Ocho agentes —los conté— rodean a un inmigrante y luego varios de ellos se tiran sobre él a pesar de que ya tiene las manos tras su espalda y la cabeza contra el piso. Un niño camina, sin rumbo fijo, y cuando le preguntan dónde está su mamá apenas puede decir que se la llevó la migra (así se le conoce a ICE, la policía migratoria de Estados Unidos). Un agente le pone la rodilla en el cuello a un hombre que ya no se mueve. Conductores son detenidos sin motivo alguno, solo por la manera en que se ven, y les rompen con un martillo la ventana del auto para sacarlos por la fuerza. Padres y madres son separados a jalones de sus hijos en los pasillos de un edificio gubernamental luego de acudir a una cita para regularizar su situación migratoria.

Eso le pasó a Dylan López Contreras, un estudiante venezolano que fue arrestado en mayo del 2025 luego de una cita migratoria de rutina. Hoy sigue encarcelado en Pennsylvania. Su madre Raisa me contó que no les “dieron ninguna explicación” tras su arresto. Mientras, Dylan se pregunta desde la prisión: “¿Por qué haciendo las cosas bien tiene que pasarnos esto a nosotros?”.

Adelys Ferro, directora del Venezuelan American Caucus, uno de los grupos defensores de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, también tiene una pregunta: “¿Qué le hicimos a Trump?”. Muchos venezolanos, me dijo Adelys hace unos meses, se sienten “traicionados, desilusionados, decepcionados y aterrorizados”. “Yo creo que los venezolanos somos la punta del iceberg de una campaña antiinmigrante que está haciendo lo imposible por sacar del país a la mayor cantidad de latinos”, afirma.

Las cifras gubernamentales le dan la razón.

Desde que Trump llegó a la presidencia, en enero del 2025, han deportado a más de 600.000 personas y casi dos millones más se han autodeportado. Esto significa que, por primera vez en al menos medio siglo, más inmigrantes han salido de Estados Unidos que los que han entrado, según confirmaron la institución Brookings y el centro Pew. Esto convertirá rápidamente a Trump en el “deportador en jefe”, un título extraoficial que por mucho tiempo tuvo el exmandatario Barack Obama, quien deportó a tres millones de indocumentados durante sus ocho años en la presidencia.

Y supongo que, en este caso, Trump llevará con orgullo ese título. Hace poco, en un discurso, Trump se preguntó: “¿Por qué solo traemos gente de países de mierda (shithole countries, dijo en inglés)? ¿Por qué no podemos traer gente de Suecia y Noruega, solo algunos pocos? O de Dinamarca. Envíennos alguna gente buena. En cambio, siempre estamos trayendo gente de Somalia, o de lugares que son un desastre”.

En las familias donde uno o todos sus miembros son indocumentados suele haber un plan. Todos saben que tienen el derecho de no responder a las preguntas de los agentes si los detienen y no abrir la puerta a menos que les presenten una orden firmada por un juez. Aunque, en el caos de una detención, los agentes de ICE suelen hacer lo que quieran. Por eso, los adultos saben que, si los arrestan, la primera llamada debe ir a un familiar, no a un abogado (ya que no siempre están disponibles).

La rapidez con la que Trump está persiguiendo y deportando a inmigrantes, sobre todo latinoamericanos, no tiene precedente. Y lo nuevo es el fenómeno de la autodeportación. Muchos indocumentados —y hay cerca de 14 millones en Estados Unidos, según el centro Pew— han tomado la difícil decisión de regresar a sus países de origen en lugar de enfrentarse diariamente a la incertidumbre de ser detenidos y separados de sus familias.

Como Yocari Villagómez, de 23 años, nacida en México y quien llegó a California cuando tenía 11. “Yo tomé la decisión de autodeportarme porque asistí a mi entrevista de residencia (ya que está casada con un estadounidense) y fui detenida”, me dijo. Pasó tres meses en un centro de detención de migrantes y, como no encontró un proceso legal para quedarse, se autodeportó a Tijuana. “Llegar de vuelta a mi país, ya siendo una persona adulta, fue muy difícil porque no tenía un plan”.

Estados Unidos fue, por muchas décadas, el país de las segundas oportunidades. Ya no lo es. Hoy es el país de los perseguidos. El color de tu piel o tu acento al hablar inglés pueden culminar en una detención injustificada o peor, si no tienes los documentos para quedarte en el país.

Trece de cada 100 latinos que dieron su voto a Trump en las elecciones presidenciales del 2024 ya no lo harían, de acuerdo con una encuesta de la organización UnidosUS. Pero ya es demasiado tarde para arrepentirse. Cuando Trump hablaba en campaña de que quería perseguir y deportar a millones, en realidad estaba hablando de gente como ellos.

El 2026 viene mal. Trump está desatado y nadie, ni el Congreso o la Corte Suprema, se atreve a ponerle límites. Lo peor aún está por venir.

Posdata. Las entrevistas que aquí aparecen salieron originalmente en mi podcast Así Veo Las Cosas (YouTube).

Jorge Ramos, periodista mexicano afincado en Estados Unidos, presentó hasta diciembre de 2024, y durante casi cuatro décadas, el Noticiero Univisión. En 2025 fue galardonado con el premio Ortega y Gasset a la trayectoria profesional.

Recibe el boletín de Internacional

Internacional El País en Facebook

Internacional El País en Instagram

Internacional El País en TwitterComentarios47Ir a los comentariosNormas ›

Archivado En

Trump, 2026: ¿quién puede plantar cara al presidente de Estados Unidos?

Crecen las protestas, los jueces tratan de bloquear la agenda de la Casa Blanca y la popularidad del republicano no remonta. Las legislativas de noviembre serán decisivas para calibrar la resistencia demócrata

Una persona se envuelve en una bandera de Estados Unidos durante una protesta contra el ICE (la policía migratoria) en Minneapolis el pasado viernes.OLGA FEDOROVA (EFE)
Iker Seisdedos

Iker Seisdedos

Washington – 18 ENE 2026 – 00:40 AST

Hace justo un año, en los días previos a la segunda toma de posesión de Donald Trump, un frente gélido que obligó a celebrar la ceremonia bajo techo sumió a Washington en un ánimo sombrío. Una pregunta corría por una ciudad abrumadoramente demócrata tomada por grupos de simpatizantes MAGA (Make America Great Again, el lema del trumpismo), por los nuevos vecinos llegados con el cambio de Administración y por los milmillonarios ansiosos por hacer negocios con ella. ¿Dónde estaría esta vez la resistencia al presidente de Estados Unidos?

Después de todo, una envalentonada movilización ciudadana había recibido a Trump al principio de su primer mandato (2017-2021). En el amanecer del segundo, y tras 10 años en los que activistas, famosos de Hollywood, políticos demócratas, medios tradicionales y el propio sistema trataron sin éxito de pararle los pies, parecía que esa mitad de Estados Unidos había decidido bajar los brazos en vista de la victoria sin peros que había cosechado en las urnas.

Doce meses después de aquella toma de posesión, la resistencia a Trump está algo más despierta. Y se enfrenta a un año clave, en el que las elecciones legislativas del próximo noviembre partirán su presidencia en dos: perder el Congreso, que ahora domina, complicaría enormemente la segunda parte de su mandato. Entre tanto, jueces federales de todo el país siguen rechazando y en ocasiones frenando su agenda en los tribunales, un puñado de congresistas republicanos le llevan la contraria con efectos más irritantes que determinantes, y los demócratas recobran cierta esperanza con destellos como el del nuevo alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani.Más información

Trump toma de nuevo posesión ocho años después. ¿Y la resistencia contra él?

También arrecia la contestación en las calles. Esta semana, las televisiones en Estados Unidos han emitido incansablemente las imágenes de las protestas en Minneapolis por el despliegue de los agentes migratorios del ICE, uno de los cuales mató a tiros a Renée Good, una ciudadana estadounidense. En una secuencia que ha ido in crescendo, las hubo antes en Los Ángeles, Chicago o Portland. Todas ellas son ciudades demócratas a las que el Gobierno ha mandado a la Guardia Nacional, como la ha enviado a la propia Washington, cuyas calles aún patrullan.

Soldados de la Guardia Nacional, ante el Centro Federal de Detención de Los Ángeles el pasado junio.CONTACTO vía Europa Press

Jueces federales de todos esos lugares se han opuesto a las decisiones del Gobierno de desplegar miles de agentes, en otra demostración de que la resistencia a Trump, como se advirtió desde el principio, está esta vez también (o sobre todo) en los tribunales. En estos 12 meses, Trump ha firmado 228 decretos y decisiones ejecutivas sin contar con el Congreso, tres más que en sus cuatro años anteriores, y muchos de ellos han acabado ante la justicia. Esta semana había 253 demandas en activo contra medidas del Gobierno en instancias locales, estatales y federales, según cálculos de la organización independiente Lawfare. Y nada indica que el toma y daca vaya a aflojar.

La barrera judicial a los intentos de Trump de ampliar el poder ejecutivo tiene, con todo, una grieta en su parte más alta. El Tribunal Supremo, formado por una mayoría conservadora de seis magistrados —tres de los cuales nombró el republicano durante su primer mandato—, mostró en el curso judicial pasado una robusta fidelidad al presidente de Estados Unidos. Le dieron la razón en 19 ocasiones, con fallos tramitados de urgencia.

¿Y el poder legislativo? Este primer año de Trump de vuelta en la Casa Blanca fue, sobre todo en su primera mitad, el de la parálisis del Congreso. En su primer mandato, el Partido Republicano sí se revolvió contra algunas de las decisiones. En este segundo, y tras una década de infiltración MAGA en sus filas, la formación se ha plegado una y otra vez a los deseos de la Casa Blanca.

Es cierto que los demócratas, que no controlan ninguna de las cámaras, gozan de escaso poder de maniobra. También que, bajo los efectos de la derrota electoral, desnortados y sin líder, tardaron meses en entrar en acción entre los llamamientos del influyente estratega James Carville a poner en práctica la maniobra política “más audaz en la historia del partido”. Que se resumía en esto: “Dar marcha atrás y hacernos los muertos, permitir que los republicanos caigan por su propio peso”.

En otoño, los demócratas del Senado forzaron el cierre de la Administración (la suspensión de servicios y sueldos públicos por la ausencia de financiación) más largo de la historia, que duró 43 días y retrasó la aprobación de una ley para obligar al Departamento de Justicia a publicar los papeles del millonario pederasta Jeffrey Epstein que obran en su poder.

Cuando finalmente se votó la moción, la decisión fue casi unánime; solo un congresista conservador votó en contra. El asunto de Epstein, que fue amigo de Trump durante años, fue también el motivo para la ruptura del presidente con un grupo de congresistas díscolos, sumados en los últimos meses a la resistencia contra él en asuntos como las operaciones militares extrajudiciales contra supuestas narcolanchas en el Caribe. Trump los insulta reiteradamente en su red social, y llegó a forzar la renuncia de una de ellas, la ya exrepresentante MAGA Marjorie Taylor Greene, convertida en insospechado rostro de la oposición.

El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, junto a Katherine Clark y Pete Aguilar, el 8 de enero en en el Capitolio.Evelyn Hockstein (REUTERS)

Antes de eso, la del cierre del Gobierno fue una maniobra arriesgada para los demócratas; el cerrojazo de la financiación pública afecta a servicios importantes para los ciudadanos, y deja a centenares de miles de funcionarios sin sueldo. Pero dio sus frutos para el partido, que se presentó ante sus simpatizantes, por primera vez desde la hecatombe electoral de Kamala Harris, como una organización dispuesta a dar la batalla. El cierre terminó cuando ocho senadores de la minoría cedieron a las condiciones para reabrir el grifo. No por mucho tiempo: la próxima prueba llega a finales de enero, y no se descarta una nueva falta de acuerdo como medida de presión para salvar ciertos subsidios médicos.

En esos meses de inacción demócrata, sus estrategas rogaban paciencia con la vista puesta en las midterms, las elecciones de medio mandato en las que se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Pues bien, ese momento está ahora más cerca. Se celebran el 3 de noviembre, la fecha más importante del calendario de 2026, junto a la del 4 de julio, 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos.

Se da por descontado que Trump, que dijo esta semana que mejor sería si no se celebraran (aunque luego la Casa Blanca matizó que estaba “bromeando”), hará lo posible por influir en sus resultados a base de redibujar distritos, colocar negacionistas electorales entre los funcionarios encargados del escrutinio y poner en duda la legitimidad del voto por correo. Aun así, muchos analistas ven posible, a 10 meses de la cita con las urnas, que los demócratas recuperen la mayoría en la Cámara de Representantes, donde se ponen en juego 435 escaños pero solo unas 60 pueden considerarse contiendas disputadas.

Cuatro puntos de ventaja

Los índices de popularidad de Trump son malos desde hace más de 300 días. Y según un sondeo de The Wall Street Journal de este sábado, que da cuatro puntos de ventaja en intención de voto a los demócratas, una mayoría de los estadounidenses no está contenta con la marcha de la economía, ve al Gobierno incapaz de moderar el coste de la vida y considera que la Casa Blanca está demasiado distraída con la política internacional.

El análisis lo completa el hecho de que la de las midterms será una cita con un inusual número de congresistas de retirada, más entre las filas republicanas (25) que entre las demócratas (21), lo que añade incertidumbre para la bancada conservadora, que tiene una magra mayoría (218-213).

Las legislativas de medio mandato suelen ser malas noticias para el partido en el poder, aunque, de nuevo según el sondeo del Journal, las perspectivas a estas alturas del año eran mejores en 2018 para los demócratas que las de ahora. Entonces, Trump se enfrentó a su primer test electoral y fracasó con estrépito.

Si la Cámara de Representantes se diera la vuelta, los demócratas tendrían más capacidad para bloquear su agenda, salvo en la parte que saque adelante a golpe de poder ejecutivo. También podrían plantear el simulacro de un impeachment (juicio político) para destituirlo, pero eso puede ser arriesgado. Sería el tercero, y los dos anteriores, lejos de acabar con Trump, solo lo hicieron más fuerte.

Decidir si ir con todo o no es un dilema, pero no es el único dilema de la izquierda estadounidense, que en noviembre pasado recibió una inyección de optimismo, tras una temporada sombría, con las victorias electorales contundentes en Nueva Jersey, Virginia y, sobre todo, en la alcaldía de Nueva York. En esa ciudad ha nacido una estrella: el socialista Zohran Mamdani. Los demócratas estarán muy pendientes de su éxito o fracaso, mientras siguen sin tener un líder claro para 2028, y la emergencia de Mamdani ha puesto en evidencia el enfrentamiento entre dos facciones del partido: moderados y progresistas.

El alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani, en un mitin el pasado viernes.Anadolu (Anadolu via Getty Images)

Del alcalde de Nueva York todos parecen al menos haber aprendido algo: parte de su éxito se debió a que se centró en el coste de la vida, esa “asequibilidad” que impuso hasta en el discurso de Trump. Más difícil será tomar nota de su extraordinario talento en el uso de las redes sociales. Para conectar con ese electorado joven, fundamentalmente masculino, que en las últimas elecciones se arrojó en los brazos MAGA, figuras prominentes como el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, han adoptado la táctica de bajar al barro y responder a Trump en redes sociales con su misma medicina, entre bromas de dudoso gusto, memes y ataques personales. También está por ver si esa estrategia servirá de algo más que para canalizar la frustración de tener enfrente a un presidente que a menudo parece imposible de parar.

Newsom es seguramente el mejor posicionado para ser candidato de los suyos en las próximas presidenciales. Pero su cambio de estilo, o las victorias de otoño pasado, no son suficientes para dar por superada la crisis del partido, según David Plouffe, veterano estratega demócrata que se ha erigido en una de las voces más críticas con el establishment que permitió que Joe Biden volviera a presentarse y fue uno de los líderes de la breve campaña de Harris.

“Es mucho más fácil confiar en que la tormenta ha pasado, que la profunda impopularidad de Trump y del movimiento MAGA, y el caos que están generando, serán suficientes para enderezar el rumbo”, escribe Plouffe en The New York Times. “Ojalá fuera así. Pero para ganar elecciones en un territorio políticamente implacable, incluso hostil, el partido deberá renovar su imagen deteriorada y su programa obsoleto, impulsando nuevas figuras y nuevos líderes que prometan trazar un camino en el que confíen suficientes votantes”.

Esa es la teoría. La práctica será a buen seguro mucho más difícil.

Sobre la firma

Iker Seisdedos

Iker SeisdedosVer biografía

Cronología del primer año de Donald Trump, versión 2.0

El presidente de Estados Unidos cumple el primer año de su segundo mandato. Estos son los principales hitos de los últimos 12 meses

Casa Blanca
Una imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Departamento de Agricultura en Washington, el 16 de mayo de 2025JIM LO SCALZO (EFE)

Hannah Slack Rodrigo CardonaRodrigo Silva

18 ENE 2026 – 00:30 AST

Los primeros 12 meses del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos se cumplen el próximo día 20. Desde su primer día de vuelta a la Casa Blanca, el republicano ha hecho tambalear el orden internacional en más de una ocasión: acuerdos rotos, castigos arancelarios, operaciones militares… Esta cronología recoge algunos de los hitos que más han impactado en el mundo y en el país norteamericano desde su toma de posesión. Son, en conjunto, el punto de partida de su retorno a la presidencia y la imposición de su visión más allá de las paredes del Despacho Oval.

20 de enero de 2025

Día de la investidura

Donald Trump es investido como el 47º presidente de los Estados Unidos en el Capitolio. Fue la 60ª toma de posesión presidencial del país norteamericano y la segunda de Trump como presidente. Ese mismo día, tomó una serie de medidas para dar las primeras pistas de cómo será su mandato, como la cancelación de la ayuda internacional al desarrollo por 90 días a cargo de USAID, la salida del país norteamericano de la Organización Mundial de la Salud o de los Acuerdos de París para luchar contra el cambio climático.

Donald y Melania Trump conversan con Joe Biden en la toma de posesión del segundo mandato del republicano, el 20 de enero de 2025.Chris Kleponis (via REUTERS)

26 de febrero de 2025

Vídeo con inteligencia artificial de la “Riviera de Gaza”

En una clara declaración de intenciones, Trump publicó un vídeo elaborado con inteligencia artificial sobre cómo debería ser la franja de Gaza tras el fin de la guerra con Israel. El enclave aparecía como un resort turístico en el que el presidente de EE UU tomaba cócteles junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

28 de febrero de 2025

Bronca Trump-Zelenski

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, fue abroncado por Trump y el vicepresidente J.D. Vance en el Despacho Oval. El presidente de EE UU le acusó de estar “jugando con la tercera guerra mundial”.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, recibe una reprimenda de Donald Trump en el Despacho Oval el 28 de febrero de 2025JIM LO SCALZO / POOL (EFE)

4 de marzo de 2025

Primeras intenciones sobre Groenlandia

Trump confirmó durante el discurso presidencial ante el Congreso sus planes para “hacerse con Groenlandia”. Además, reclamó el canal de Panamá lanzado acusaciones sobre un supuesto control de China sobre el pasaje marítimo.

15 de marzo de 2025

Deportaciones masivas

Trump inició su política de deportaciones masivas a terceros países con la expulsión de 238 venezolanos a la cárcel de máxima seguridad en el Salvador. Fueron acusados de pertenecer a la banda criminal Tren de Aragua.

Algunos de los venezolanos deportados a El Salvador, a su llegada a la cárcel.
Algunos de los venezolanos deportados a El Salvador, a su llegada a la cárcel.Secretaria de Prensa de la Presi (via REUTERS)

24 de marzo de 2025

Estallido del caso ‘Signalgate’

Mike Waltz, consejero de Seguridad Nacional, creó un chat en la app de mensajería Signal con altos cargos de la seguridad nacional para tratar los planes para bombardear a los hutíes en Yemen, pero incluyó por error al director de la revista progresista The Atlantic, Jeffrey Goldberg. En estas conversaciones, se intercambiaron detalles confidenciales sobre el plan de ataque a este país.

2 de abril de 2025

“Día de la Liberación”

Trump anunció, acompañado de una tabla, los aranceles que impondría al resto del mundo. Fue una tasa universal del 10% a todos los países y otras tasas adicionales a Estados como China (34%) o Camboya (49%).

Donald Trump muestra la tabla con aranceles aplicables a socios comerciales de Estados Unidos el 2 de abril de 2025KENT NISHIMURA / POOL (EFE)

30 de abril de 2025

Firma del acuerdo sobre materias primas con Ucrania

Tras la bronca en el Despacho Oval, Estados Unidos y Ucrania firmaron un acuerdo económico para la explotación de reservas ucranias de materias primas (petróleo, gas natural, titanio, uranio, litio, grafito y manganeso) para favorecer los intereses económicos de Trump.

20 de mayo de 2025

Presentación de la Cúpula Dorada

Trump lanzó el proyecto Cúpula Dorada, un escudo antimisiles formado por una red gigantesca de satélites e interceptores, para proteger el territorio de Estados Unidos frente a ataques aéreos

29 de mayo de 2025

Ruptura de la pareja Musk-Trump

El hombre más rico del mundo, Elon Musk, renunció a su cargo en el DOGE —un organismo encargado de reducir el gasto público— y abandonó el Gobierno liderado por Trump, tras criticar al mandatario en una entrevista con la cadena estadounidense CBS.

9 de junio de 2025

Primer despliegue de la Guardia Nacional

El presidente de EE UU ordena el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles para contener las manifestaciones contra su política migratoria, especialmente las relacionadas con las redadas del ICE en busca de inmigrantes irregulares.

Agentes de la Guardia Nacional desplegados en Los Ángeles el pasado 9 de junioCONTACTO vía Europa Press

22 de junio de 2025

Bombardeo sobre Irán

En una demostración de que la fuerza manda en política exterior y de su sólida alianza con Israel, Trump bombardeó tres instalaciones estratégicas del programa nuclear de la República Islámica: Fordow, Natanz e Isfahán.

Imagen de la planta nuclear de Natanz, en Irán, en enero de 2025Maxar (DigitalGlobe/Getty Images)

25 de junio de 2025

Cumbre de la OTAN

La organización de defensa mutua pactó que sus miembros gasten un 5% en defensa, mientras el secretario general, Mark Rutte, llamó, entre otros halagos, “papi” a Trump para que no se desvinculase de la Alianza Atlántica.

1 de julio de 2025

Desmantelamiento de USAID

Trump decidió eliminar de un plumazo la agencia que proporcionaba asistencia humanitaria, impulsaba el crecimiento sostenible, mejoraba las condiciones sanitarias y educativas e intentaba paliar el cambio climático en países desfavorecidos.

4 de julio de 2025

Firma de la ‘Big Beautiful Bill’

Trump rubricó esta reducción fiscal de 4,5 billones de dólares que beneficia a las rentas más altas y castiga a los pobres, además de incrementar en 3,3 billones el déficit público.

21 de julio de 2025

Acuerdo arancelario con la UE

En una reunión en Escocia con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se pactó un arancel general del 15% para los Veintisiete.

Ursula von der Leyen y Donald Trump, junto con funcionarios de ambas delegaciones durante el pacto arancelario, en Escocia el 21 de julioOficina del Representante Comercial de los Estados Unidos

15 de agosto de 2025

Reunión Trump-Putin

Para tratar de poner fin a la invasión rusa a Ucrania, Trump se reunió con Putin en Alaska, pero sin el presidente del país invadido. Este encuentro no dio ningún resultado concreto y la guerra continúa.

25 de agosto de 2025

Trump cesa a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook

Uno de los ataques más duros al organismo que diseña la política monetaria de EE UU: el presidente de EE UU destituyó a Cook tras ser acusada por un aliado del presidente de fraude en unas solicitudes de hipoteca.

2 de septiembre de 2025

Primer ataque a narcolanchas venezolanas

Estados Unidos lanzó su primer ataque contra una lancha procedente de Venezuela, en el mar Caribe, causando la muerte de 11 personas, bajo el pretexto de luchar contra los cárteles de la droga.

5 de septiembre de 2025

Cambio a Departamento de Guerra

Trump, para dar una visión de más poder de las Fuerzas Armadas, renombró el Departamento de Defensa por Departamento de Guerra.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, coloca el nuevo cartel del Departamento de Defensa.

17 de septiembre de 2025

Cancelación del programa de Jimmy Kimmel

La cadena ABC eliminó de su parrilla el programa de televisión presentado por Jimmy Kimmel, días después de que el cómico hiciera un comentario sobre el asesinato del líder juvenil trumpista Charlie Kirk.

23 de septiembre de 2025

Discurso en la Asamblea General de la ONU

En su alocución, 40 minutos más larga de lo permitido, Trump arremetió duramente contra la inmigración y aseguró que los “países se están yendo al infierno” por ello. También se elogió por haber acabado con siete guerras.

14 de octubre de 2025

Firma del acuerdo de paz en Gaza

Una veintena de líderes mundiales se reunieron en la ciudad egipcia Sharm el Sheij para firmar el acuerdo de paz de la guerra en Gaza. En este encuentro, Trump aseguró que puso fin a un conflicto de “3.000 años”.

24 de octubre de 2025

Destrucción del ala este de la Casa Blanca

La obsesión de Donald Trump de dejar un legado le llevó a derruir el ala este de la Casa Blanca para dotarla de un nuevo salón de baile, que llevará su nombre: The Donald J. Trump Ballroom.

El ala este de la Casa Blanca, demolida para construir el nuevo salón de baile de Trump, el pasado mes de octubre.Jacquelyn Martin (AP)

30 de octubre de 2025

Reinicio de las pruebas de armas nucleares

Trump ordenó al Pentágono retomar las pruebas de armas atómicas por primera vez desde 1992. El anuncio llegó días después de la reunión del mandatario con su homólogo chino, Xi Jinping, y tras los ensayos confirmados por Rusia.

10 de noviembre de 2025

Reunión con el nuevo presidente de Siria

Trump se reunió con el nuevo líder sirio, Ahmed al Shara, en la Casa Blanca. Se trató de la primera visita de un jefe de Estado del país árabe a Washington, así como la primera ocasión en la que Estados Unidos agasajó a un exlíder yihadista, por cuya cabeza llegó a ofrecer nueve millones de euros.

18 de noviembre de 2025

Recepción en el Despacho Oval de Mohamed bin Salmán

La Casa Blanca recibió al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, siete años después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Turquía ordenado por el líder de este país. En vísperas del encuentro, Trump afirmó que autorizará la venta de aviones caza F-35 a su socio árabe.

19 de noviembre de 2025

Firma de la ley para desclasificar los papeles de Epstein

Donald Trump firmó sin testigos la ley que permitió la publicación de los papeles del caso contra el pederasta y antiguo amigo suyo Jeffrey Epstein.

Donald Trump y Jeffrey Epstein en Mar-a-Lago, Florida, en 1997Davidoff Studios Photography (Getty Images)

4 de diciembre de 2025

Publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional

La Administración Trump publicó la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (ENS) en la que denunció el supuesto declive de la UE debido a la inmigración y relanzó el intervencionismo en América Latina, con la reinstauración de la doctrina Monroe.

5 de diciembre de 2025

Premio de la Paz de la FIFA

El presidente del máximo organismo del mundo del fútbol, Gianni Infantino, entregó el primer premio de la paz otorgado por la federación internacional de fútbol al republicano, durante el sorteo oficial del Mundial 2026.

17 de diciembre de 2025

Inauguración del Muro de la Fama

Donald Trump reescribió el legado de sus predecesores en la Casa Blanca. Colocó en una galería de la residencia presidencial placas que recuerdan con descalificaciones los logros de algunos de los mandatarios estadounidenses que le precedieron.

Retratos del Donald Trump entre los de Barack Obama y de la fotografía de un bolígrafo automático con el que la Casa Blanca recuerda los cuatro años de Joe Biden.Jessica Koscielniak (REUTERS)

3 de enero de 2026

Secuestro de Nicolás Maduro

Trump ordenó un ataque masivo sobre Venezuela, que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde se enfrentarán a un juicio por varios delitos.

Nicolas Maduro
Imagen de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, el 5 de eneroADAM GRAY (REUTERS)

14 de enero de 2026

Más amenazas sobre Groenlandia

Trump afirmó, horas antes de la reunión entre Estados Unidos y Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia, que veía “inaceptable” cualquier otra opción que no pase por la anexión de la isla ártica.

15 enero de 2026

Trump se reúne con María Corina Machado

El presidente recibió en la Casa Blanca a la líder opositora de Venezuela y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, quién le entregó la medalla del galardón. El encuentro tuvo lugar horas después de que Trump calificará a la actual dirigente chavista, Delcy Rodríguez, de “persona estupenda”.

Recibe el boletín de Internacional

Internacional El País en Facebook

Internacional El País en Instagram

Internacional El País en TwitterComentarios2Ir a los comentariosNormas ›

Más información

Conversaciones sobre Trump: un año en la Casa Blanca tras su vuelta al poder

Carlos de Vega / Carlos Martínez / Luis Manuel Rivas

El año en el que el mundo se asomó al abismo autoritario de Donald Trump

Iker Seisdedos | Washington

Archivado En

Desconcierto de Europa ante las amenazas de Trump

La UE endurece su posición ante las bravatas del trumpismo sobre Groenlandia, pero teme las consecuencias sobre Ucrania

Manifestación este sábado en Nuuk contra los planes de Trump con Groenlandia.Foto: Evgeniy Maloletka (AP)
Claudi Pérez

Claudi Pérez

Bruselas – 18 ENE 2026 – 00:40 AST

Atila y Gengis Kan lograron irrumpir por la fuerza en Europa hace siglos. La literatura y el cine nos han contado una y otra vez historias sobre bárbaros a las puertas. Pero Cavafis ya advirtió que no hace falta ir más allá de las fronteras para ver barbarie: el aliado de Europa en el último siglo, Estados Unidos, amenaza con invadir Groenlandia, en suelo europeo, en territorio OTAN, y dinamitar la arquitectura de seguridad levantada tras la II Guerra Mundial. Los bárbaros están dentro. Bruselas navega en ese nuevo desorden global con una mezcla de impotencia y desconcierto. Está mal equipada para la geopolítica brutalista de nuevo cuño. Lleva un año petrificada ante Donald Trump, con esa llave paralizante que sale de la combinación de un preocupante estancamiento económico y de una guerra en el vecindario para la que depende de EE UU. Trump ha detectado esa debilidad. La UE ha cosechado derrota tras derrota en la guerra comercial, en el repliegue de la agenda verde y la regulación tecnológica. Se ha mostrado genuflexa, acomplejada, falta de liderazgo. Estuvo ausente de la negociación en Gaza. Tiene un miedo cerval a que Washington deje tirados a los ucranios, que es tanto como dejar tirada a Europa ante el aventurerismo de Rusia. Reaccionó lastimosamente tras la intervención en Venezuela. Pero se está corrigiendo sobre la marcha. Lo de Groenlandia sobrepasa todas las líneas rojas, y deja a la intemperie las debilidades de la Doctrina Von der Leyen. El apaciguamiento no sirve de nada: el vasallaje de Von der Leyen y Mark Rutte no funciona. Las cancillerías quieren un cambio, y Europa ha endurecido un punto su posición tras la última bravata en el Ártico.

Numerosas personas participan en una manifestación bajo los lemas «Manos fuera de Groenlandia», en Copenhague.Foto: EFE/Emil Nicolai Helms

“La situación es grave, muy delicada”. Hace frío en Bruselas, la sede de las instituciones europeas y de la OTAN, y fríos son también los análisis sobre el estado de la Unión cuando se cumple un año de la llegada de Trump. La Comisión trata de avizorar cuál puede ser el siguiente episodio de esa imparable máquina de novelar que es el trumpismo. Cunde el pesimismo. En los cuarteles generales de la Alianza Atlántica el diagnóstico es parecido, con Trump decidido a controlar Groenlandia “sí o sí” tras la intervención de Venezuela y en la antesala de Irán. Daneses y groenlandeses se niegan en redondo a ceder soberanía. Los lazos transatlánticos se deshilachan. Europa ha cerrado filas, ha subido el tono y ha conseguido que no se vean fisuras ni en los países más próximos al frente en Ucrania ni entre los afines a Trump. Incluso ha pasado de las musas al teatro: varios países han mandado tropas a Groenlandia tras la amenaza.

Algunas fuentes —entre la docena larga de embajadores en activo, eurofuncionarios, Gobiernos y analistas consultados— le quitan hierro a ese movimiento táctico y apuntan que es solo una maniobra para calibrar la seguridad del Ártico, el primer paso para una futura misión de la OTAN si remite la tensión. “Es una señal: Europa toma nota de la preocupación de Trump por la seguridad del Ártico, y además es evidente que una futura misión en la OTAN sería menos engorrosa para Washington”, según fuentes diplomáticas. Otras fuentes cuestionan las razones del interés estadounidense. El Ártico no es ni mucho menos un problema inminente de seguridad, sostienen. Subrayan que los motivos son otros: el legado del presidente, que sueña con anexionarse al 51º Estado, las rutas comerciales, las tierras raras, asegurarse de que los daneses les van a frenar el paso a Rusia y China.

“Ambiente prebélico” es un sintagma que se repite aquí y allá, y que denota que Europa no termina de admitir que no hacen falta prefijos ni medias tintas si se atiende a la situación en Ucrania, cuyo destino está íntimamente relacionado con lo que suceda en Groenlandia. En ese río revuelto, Trump quiere, como mínimo, un par de cosas: “Garantizarse que Moscú y Pekín no van a abrir bases en la isla, actualizando el acuerdo con Dinamarca de 1951, y poder presentar eso como una victoria”, anticipa una alta fuente europea. Pero nadie está seguro de que eso baste ante el zigzagueo del comandante en jefe de EE UU.

Abundan en Bruselas los trumpólogos, ante la dificultad de descifrar al lanzallamas vociferante que sorprende al mundo un par de veces al día. “Ni siquiera en Washington la gente de su equipo es capaz de ver claro el próximo paso”, señala un embajador en activo, que confía en que las fuerzas armadas y el Congreso sepan mantener cierta estabilidad en Washington. Solo una cosa está clara: frente a la doctrina Donroe (América para los americanos, y lo que se pueda conseguir sin gran coste también para los americanos), el apaciguamiento de Von der Leyen pierde fuerza. La Comisión solía poseer el derecho de iniciativa, pero a día de hoy son las capitales quienes marcan el paso. Bruselas arrastra los pies. La nueva doctrina europea, esbozada en Berlín, París y otras capitales, es la de las tres D: desinflar, disuadir y distraer. Se trata de rebajar la tensión —desinflar— mostrando a Trump que Europa sí se preocupa por la seguridad del Ártico. Se trata de mostrar a Washington que Bruselas tiene armas de disuasión, desde sanciones si interviene en Groenlandia a represalias con sus tecnológicas, incluso la posibilidad (remota) de tender la mano a China, y que puede mandar tropas a la zona y dificultar una operación. Y se trata, finalmente, de distraer en otros teatros de operaciones, confiando en que los frentes abiertos —Rusia, Irán, el Indopacífico y los líos internos de EE UU— roben foco a su apetito por el Ártico.

“Hay un cambio, un endurecimiento con Groenlandia. La condicionalidad en la ayuda militar a Ucrania [obligada a comprar armamento europeo] no va a gustar en Washington. La asertividad sobre la soberanía de la isla ha sido general. Y el paso en política exterior encaminado a tomar las decisiones por mayoría cualificada, no por unanimidad, abre una nueva etapa. Hay un esfuerzo por reducir la vulnerabilidad a la presión de EE UU; lo que no hay aún es una estrategia geopolítica definida”, sostiene Fabian Zuleeg, del European Policy Center. Por la vía de los hechos, Europa admite que la indecisión, el apaciguamiento o el vasallaje es ahora mismo un lastre en un mundo en el que Trump ha militarizado su política Exterior. Jeremy Shapiro, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), afirma que es el momento de “invertir de veras”. “Sin una capacidad económica y sin una defensa creíble, Europa está condenada a ser tratada como un paria, no como un socio. Hay que convertir ese endurecimiento retórico en activos geopolíticos verdaderos: invertir en una defensa común que permita cooperar con Washington sin depender de Trump”.

Europa está traumatizada por el reguero de crisis de los últimos 15 años, desde la Gran Recesión al Brexit, de la crisis migratoria a la pandemia. Pero Trump le dio hace justo un año un susto infernal: es el primer presidente norteamericano en 80 años que no ve la unidad europea como un activo estratégico sino como un obstáculo para sus intereses, como una piedra en el zapato del populismo iliberal turbopropulsado por las tecnológicas. La sucesión de crisis ha generado un desconcierto mayúsculo, pero milagrosamente también crea las condiciones para que la Unión se endurezca. A diferencia de los estadounidenses, los europeos son conscientes de su declive: el pesimismo y la duda forman parte de su idiosincrasia. Década y media de crisis dejan un realismo apesadumbrado, pero realismo al cabo. Ahora toca sacarse de encima el derrotismo. Y despertar: “Si no despertamos, Groenlandia es lo que nos espera en adelante: amenaza tras amenaza”, asegura la exministra Arancha González Laya. “Europa ha madurado, pero vienen días de una presión asfixiante. La defensa común es imprescindible a corto plazo, no en 10 años. La Comisión está hablando ya de un Consejo de Seguridad Europeo. El mundo ha cambiado y los marcos europeos están superados: hay que revolucionar la arquitectura de seguridad para alterar los cálculos de Trump”, defiende Luuk Van Middelaar, de Big Europe.

La brutalidad de Trump está haciendo que el mundo se enamore poco a poco de China. España es el país que más se ha acercado a Pekín en Europa occidental; Bruselas mantiene cegada esa vía porque los alemanes temen represalias de EE UU. Pero los europeos están convencidos de que ese es el camino: una encuesta presentada esta semana pone de manifiesto que la ciudadanía vería con buenos ojos una aproximación a Pekín. “EE UU ha militarizado su política exterior porque ahí se ve superior a China, mientras que en otros asuntos está casi acomplejada por el dinamismo de ese país. En Venezuela han ido a por el petróleo con la mirada puesta en Pekín; una intervención en Irán pondría en apuros la Ruta de la Seda. En Groenlandia una de las razones es que los chinos no instalen allí sus bases, no usen esa ruta comercial. En Ucrania e Israel, la dimensión china tiene peso. En el fondo, EE UU y China se están disputando la hegemonía en varios tableros a la vez”, apuntan fuentes de la Eurocámara.

Una intervención en Groenlandia es una amenaza existencial para la OTAN: un socio contra otro. Pero también para Kiev: algunas de las voces consultadas temen que Trump dé a Europa a elegir entre Groenlandia y Ucrania. Charles Kupchan, exasesor de Barack Obama, destaca la dificultad europea para compaginar sus objetivos a corto y medio plazo: “Europa hace bien en tratar de mantener a Trump de su lado, pero tiene que acelerar, ser menos dependiente de Washington, y eso lleva tiempo. Aún hay 80.000 soldados estadounidenses en Europa, pero si Trump interviene en Groenlandia todo eso está perdido. Washington ha dejado de ser un aliado fiable. Bruselas necesita un plan b”.

De momento, ese plan b es en realidad un plan d: desinflar, disuadir y distraer. Ganar tiempo para apuntalar la defensa común y asentar la revolución en la toma de decisiones en política exterior. Dar un paso adelante con los socios que de verdad quieran darlo. Y, con suerte, esquivar la bala groenlandesa y seguir leyendo esas viejas historias de los hunos y Gengis Kan, de bárbaros a las puertas, pero no en casa. O todavía no: el hueco en suspenso del todavía no.

Sobre la firma

Claudi Pérez

Claudi Pérez

Claudi Pérez – twitterVer biografía


Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo