La ultraderecha europea se desenamora de Trump tras la derrota de Orbán en Hungría
La pérdida del poder de Orbán en Hungría ha llevado a que los ultras europeos marquen distancias con el presidente estadounidense.
Meloni le criticó tras sus palabras contra el papa, mientras la Afd alemana instó a no aplaudir la «locura» de la Casa Blanca.


Bruselas-18/04/2026 20:25-Actualizado a18/04/2026 20:47
Donald Trump es el principal dirigente de la extrema derecha internacional. Los ultras europeos celebraron como una gran victoria para el movimiento el retorno del líder republicano a la Casa Blanca. Lo veían como un empuje más para los partidos como Reagrupamiento Nacional, AfD, Hermanos de Italia o Vox, que nunca antes habían tenido tanta influencia y poder dentro de la Unión Europea. Sin embargo, las constantes amenazas del magnate neoyorquino contra los Estados miembros del bloque europeo y la guerra iniciada en Irán han hecho que gran parte de las fuerzas ultras de la UE hayan querido distanciarse de Trump. Una estrategia electoralista que se ha constatado después de la derrota de Viktor Orbán en las elecciones húngaras del domingo pasado.
Orbán era el líder de la extrema derecha más destacado de la Unión Europea, aliado de Trump y, a la vez, del presidente ruso, Vladímir Putin. Los comicios húngaros trascendían el país magiar y significaban un referéndum entre las democracias liberales y los valores que representa la Unión Europea, o la deriva autoritaria liderada por el ahora primer ministro en funciones de Hungría. Por eso, la extrema derecha europea y especialmente la Administración Trump jugaron un papel tan activo en la campaña electoral y apoyaron abiertamente a Orbán. Eran unas elecciones clave para el movimiento MAGA y su influencia en la Unión Europea.
Sin embargo, el apoyo de la Administración Trump, sobre todo durante los días previos a los comicios húngaros, no consiguió en ningún caso evitar la derrota sin paliativos de Orbán y la victoria del opositor, el conservador Péter Magyar. De hecho, cada vez más voces de la extrema derecha de toda la Unión Europea ven el apoyo de Trump a los ultras del bloque comunitario perjudicial electoralmente y, a lo largo de esta semana, han querido poner más distancia con la Administración norteamericana.
El choque más evidente y destacado ha sido el de Trump y la primera ministra italiana. Giorgia Meloni salió en defensa del papa después de los ataques del presidente de Estados Unidos, pero la discusión principal fue a raíz de la guerra de Irán. La dirigente del país transalpino cargó abiertamente contra el conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel, cosa que provocó el enfado del dirigente norteamericano y abrió un cisma entre los dos líderes de extrema derecha. «No quiere ayudarnos en la guerra. Estoy consternado […]. Pensaba que tenía valor; me equivoqué», criticó el presidente de los Estados Unidos en una entrevista concedida el martes al periódico Corriere della Sera.
Pero Meloni no ha sido la única de la extrema derecha italiana que ha puesto distancia con Trump. Ha habido otras voces de su partido, Hermanos de Italia, que incluso han considerado que el apoyo de la Casa Blanca a Orbán le ha perjudicado. «Los húngaros no quieren que les digan a quién tienen que votar», declaró el diputado del partido Hermanos de Italia Carlo Fidanza.
Algunas voces del principal partido de extrema derecha de Alemania también dispararon en el mismo sentido. El diputado de la AfD Matthias Moosdorf señaló la «ostentosa amistad» como una de las causas de la derrota de Orbán en un tuit que fue compartido por otras voces influyentes de la formación alemana. Además, el representante de la AfD instó a no cometer el mismo error que el futuro primer ministro húngaro y a no aplaudir la «locura» de la Casa Blanca.
La ruptura entre la extrema derecha francesa y Trump se produjo ya mucho antes de las elecciones húngaras del fin de semana pasado. La líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, fue una de las primeras en criticar el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y la agresión del Pentágono contra Venezuela. Dentro del partido también había voces que pedían distanciarse del presidente estadounidense mucho antes, debido a las constantes amenazas de Trump de imponer aranceles a la UE y de invadir Groenlandia.
Francia es un país con una tradición política de marcar distancias con Estados Unidos, pero incluso Vox, que siempre evita criticar a Trump, salió en defensa de Meloni ante las críticas del presidente estadounidense. La portavoz en el Congreso, Pepa Millán, defendió la «soberanía» de los Estados europeos y la figura del papa, al tiempo que afirmaba que «nadie quiere una guerra» y calificaba algunos de los comentarios del líder estadounidense, como los que ha proferido esta semana, de «difíciles de entender».
De esta manera, el presidente estadounidense no solo pierde influencia en la Unión Europea porque Orbán era uno de sus principales aliados en el bloque comunitario, sino porque cada vez hay menos líderes ultras que le bailan el agua. A pesar de que Trump continúa siendo el principal líder de la internacional de extrema derecha, los ultras europeos prefieren ahora poner un poco de distancia al ver que, como mínimo, su apoyo no les es electoralmente beneficioso, como se ha constatado en las elecciones de Hungría.
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