Cuando el franquismo reconoció haber condenado a muerte a Miguel Hernández por “hechos” de “escasa trascendencia”

Una nueva y amplia biografía del historiador Mario Amorós revela cartas inéditas de un diplomático chileno con el ministro Sánchez Mazas para salvar la vida al poeta de Orihuela

El poeta Miguel Hernández, el 14 de abril de 1936 subido a una escalera en la plaza de Ramón Sijé en Orihuela (Alicante), recita su célebre poema ‘Elegía’, dedicado a quien fuera uno de sus mejores amigos desde la infancia muerto a los 22 años de edad.FOTOGRAFÍAS DE HEREDEROS DE MIGUEL HERNÁNDEZ (FOTOGRAFÍAS DE HEREDEROS DE MIGUEL HERNÁNDEZ)
Ferran Bono

Ferran Bono

Valencia – 10 MAY 2026 – 23:30 AST

Cuando Pablo Neruda estaba en París en 1939 preparando la expedición del Winnipeg, el barco que llevaría a 2.200 republicanos españoles al exilio en Chile, se enteró de que Miguel Hernández había sido detenido por la dictadura franquista. Se dirigió entonces a Germán Vergara Donoso para que intercediera por el joven poeta de Orihuela. El diplomático chileno trabajaba en Madrid como encargado de negocios de la legación de su país. Era una persona conservadora, pero alejada del fascismo. Se implicó personal y profesionalmente. Envió comida y dinero al autor de El rayo que no cesa durante su encarcelamiento, ayudó a su mujer, Josefina Manresa, y se carteó con el ministro falangista Rafael Sánchez Mazas para pedir la conmutación de la pena de muerte a la que había sido condenado en un consejo de guerra el 18 de enero de 1940.

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Lo cuenta el historiador Mario Amorós en su nueva y voluminosa biografía Un poeta en la Historia. Vida de Miguel Hernández (editorial Akal), que sale hoy a la venta en España. La obra incluye material inédito que nunca ha salido a la luz pública, como las citadas cartas entre el diplomático y el padre del escritor Rafael Sánchez Ferlosio. El dirigente falangista le responde que ya hizo “una gestión en su favor”, que reiterará.

Carta de Germán Vergara Donoso a Rafael Sánchez Mazas del 25 de mayo de 1940 / Archivo Nacional de Chile. Fotografía de Mario Amorós.

El libro también incluye la correspondencia de Vergara con Hernández y Josefina que el investigador halló indagando en el Fondo Germán Vergara Donoso del Archivo Nacional de Chile. La biografía pretende dar una visión “total” de la vida y obra del malogrado escritor a partir de ingente material de archivo, del análisis de estudios precedentes y de consultas con especialistas.

“Confío en una feliz solución. Y, si esta no llegara, confío en mí, que es lo que no puedo dejar de hacer nunca”, le escribió el poeta al diplomático chileno, que ejercería posteriormente de ministro de Asuntos Exteriores de su país, a propósito de sus gestiones para salvarle la vida, en las que no estuvo solo. Son conocidos los desvelos ante los jerarcas de la dictadura del escritor José María de Cossío, autor de un monumental tratado sobre tauromaquia, para ayudar al poeta republicano.

Carta de Rafael Sánchez Mazas a Germán Vergara Donoso del 29 de mayo de 1940 / Archivo Nacional de Chile. Imagen de Mario Amorós.

Las gestiones, finalmente, surtieron efecto. ”El intelectual falangista Dionisio Ridruejo sugirió a los ministros José Ibáñez Martín y Rafael Sánchez Mazas la conmutación de la pena capital aduciendo que su fusilamiento podría tener un impacto semejante al del asesinato de Federico García Lorca en el verano de 1936 y dañar aún más la imagen internacional del régimen», señala el investigador.

La conmutación de la pena por la inmediata inferior (treinta años de cárcel) se tramitó a través del Ministerio del Ejército en junio de 1940. “Un documento del 4 de junio del departamento de Asesoría y Justicia de este Ministerio admitió que había sido condenado a muerte por ”hechos» de “escasa trascendencia” y por esa razón acordaba la conmutación”, explica Amorós. “Dada la escasa trascendencia de los hechos que se le imputan se acuerda el conmutado”, dice literalmente el documento.

Documento del 4 de junio de 1940, reproduicido en la biografía, del Ministerio del Ejército / Ministerio de Defensa. Archivo General Militar de Ávila.

Este escrito, que se conserva en elArchivo General Militar de Ávila, no ha formado parte del corpus de los principales estudios sobre el poeta hasta ahora, si bien fue empleado en unas jornadas sobre memoria histórica en Ávila organizadas por CC OO, apunta el historiador y periodista alicantino, autor de otras biografías, dedicadas a Salvador Allende, Pablo Neruda o Dolores Ibárruri, la Pasionaria. Sobre la vida de Hernández, Amorós destaca “los excelentes libros de José Luis Ferris, Eutimio Martín y Agustín Sánchez Vidal”, entre otras obras citadas en su libro.

Hernández pasó por varias cárceles y finamente llegó en junio de 1941 al Reformatorio de Adultos de Alicante, donde recibió las visitas de su esposa y su hijo después de año y medio de separación. “Allí enfermó de tuberculosis y sufrió un verdadero calvario hasta aquella madrugada del 28 de marzo de 1942 en que su vida se extinguió. Ni siquiera en aquellas terribles condiciones, inhumanas, gravemente enfermo y privado de los cuidados más elementales, cesaron las presiones de personalidades afectas a la dictadura para lograr su adhesión pública, a cambio de una rebaja sensible de la pena o incluso de la libertad, y que renegara de su militancia comunista y de su lealtad a la República”, relata el investigador.

El poeta murió con 31 años. La nueva biografía se detiene especialmente en explicar cómo Josefina Manresa, “con la ayuda invaluable sobre todo de Vicente Aleixandre, logró proteger su legado literario y cómo se fue gestando la recuperación de su figura desde los años más sombríos de la dictadura hasta su impresionante vigencia actual”.

El premio Nobel de la Literatura fue el principal amigo y apoyo de Hernández entre los miembros de la generación del 27. Amorós repasa la relación entre ellos. “En el caso de García Lorca, se ha incidido en la aversión personal que le causaba Miguel Hernández, pero conviene también realzar, por ejemplo, el gesto que tuvo en 1936 al encabezar un manifiesto público que denunciaba los malos tratos que el oriolano había sufrido en San Fernando de Henares a manos de la Guardia Civil”. También se extiende en la relación con Neruda, “que compartía con Hernández su origen humilde” y la fuerte influencia que ejerció el chileno sobre el alicantino, cuya familia se dedicaba a la actividad ganadera.

El periodista e historiador Mario Amorós, retratado en su casa de Madrid la pasada semana.Víctor Sainz

El autor recopila los severos juicios literarios que vertieron Luis Cernuda o Rafael Alberti (“Miguel Hernández olía/ a oveja y calzón de pana./ ¿Y Federico? A canciones/ con jardines de arrayanes/ y con patios de limones”) sobre el poeta de Nanas de la cebolla. Pero incide en que Alberti y María Teresa León no lo abandonaron, como se dice, al final de la guerra al partir al exilio. “Hay que analizar bien el contexto histórico. La partida fue improvisada a raíz del golpe de Estado contra Negrín [del coronel republicano Segismundo Casado]. Ellos estaban en Elda y Miguel en Madrid y decide no acogerse al exilio en la embajada de Chile”, sostiene.

Amorós también aborda en su biografía la relación del poeta como amante con la artista Maruja Mallo en 1935, su acercamiento a la poeta murciana María Cegarra y la relación de amistad con la filósofa María Zambrano en la segunda mitad de aquel año tras la ruptura de su noviazgo con Josefina Manresa.

Miguel Hernández es un hito en las letras y la historia de la España del siglo XX. Fue un gran poeta y “lo sería aunque no hubiese muerto en la cárcel”, como afirmaba el crítico y también escritor Leopoldo de Luis, recuerda el biógrafo. En los últimos años, incluso algunos sectores de la extrema derecha reivindican determinados poemas sobre las regiones de España y sobre la patria del llamado “poeta del pueblo”.

Amorós, que no oculta su ideología de izquierdas, incide en que “la extrema derecha es heredera de la dictadura que primero condenó a muerte a Miguel Hernández, y a miles de compañeros y camaradas, y después lo condenó a morirse en la cárcel por su defensa de la República, la democracia y la libertad. Desde luego, escribió versos conmovedores dedicados a nuestro país, como Madre España, y cantó a la diversidad de los pueblos que lo integran en la epopeya de la lucha antifascista que exalta Viento del pueblo. El cariño a la tierra que nos ha visto nacer no es patrimonio, como pretenden, ni de la derecha ni mucho menos de la extrema derecha”.

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