Israel rompe cualquier vestigio de tregua en el Líbano, acelera la invasión del país y amplía la ocupación de Gaza
Netanyahu actúa ya desbocado en una ordalía de muerte y limpieza étnica en Gaza y el Líbano, sin que nadie en EEUU o Europa intente frenar su expansionismo militar


31/05/2026 20:00
Europa se rasga estos días las vestiduras por los ataques iraníes contra países del Golfo Pérsico en respuesta a los renovados bombardeos estadounidenses en el sur y otras zonas de Irán. La Unión Europea solo condena los ataques propinados por el régimen de Teherán y asegura que son una «grave amenaza para la seguridad y estabilidad de la región». Y con un doble rasero, evidenciado durante el genocidio de Gaza, nadie en Bruselas se ha levantado contra la reiterada violación por Israel de la tregua vigente en el Líbano o su invasión ya sin frenos del sur del país, al paso que destruye sus ciudades y acomete una auténtica limpieza étnica. Tampoco se han criticado en la UE los nuevos asesinatos de palestinos en Gaza ni el anuncio por el primer ministro judío, Benjamín Netanyahu, de que Israel ocupará el 70% de la Franja.
Estados Unidos bendice todas las acciones de sus amigos israelíes y diferencia la ofensiva de Israel en el Líbano, que comenzó el 2 de marzo, de la guerra desatada en Irán por Washington y Tel Aviv dos días antes, el 28 de febrero. Israel acepta a regañadientes la actual tregua que rige con Irán, cuya desaparición como Estado propugna el Estado sionista, y obstaculiza las conversaciones de paz entre iraníes y estadounidenses.
Para contentar a Israel, la Casa Blanca, con Donald Trump al frente, hace los oídos sordos y mira hacia otro lado en el Líbano, donde el Ejército israelí está llevando a cabo la misma estrategia de tierra quemada y exterminio que desencadenó en Gaza en octubre de 2023 y cuya paz, auspiciada por EEUU el año pasado, Tel Aviv ha convertido en una farsa.
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La matanza en la Franja palestina no ha acabado y los asesinatos de gazatíes a manos de militares israelíes se suceden día a día. Para subrayar ante el mundo su desafío destructor y que en Gaza solo manda Israel, esta semana Netanyahu anunció que las tropas hebreas expandirán su dominio del actual 60% que controlan en ese territorio, hasta el 70%, dejando que los 2,1 millones de gazatíes se hacinen en el área restante y sean blanco de los drones y las bombas israelíes.
El doble rasero en la crisis de Oriente Medio
En realidad, el ataque iraní a Kuwait que desató la citada indignación europea iba dirigido contra una base de EEUU en ese país del Golfo como respuesta a los bombardeos del Pentágono contra objetivos en Irán. Los drones y misiles iraníes tampoco causaron mayores daños, pues fueron derribados por las defensas aéreas kuwaitíes. Ya el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) había acusado a Irán de «escandalosa violación del alto el fuego» con el lanzamiento de misiles (uno en realidad) contra Kuwait.
El lunes pasado, las fuerzas estadounidenses lanzaron ataques en el sur de Irán contra silos de lanzamiento de misiles y contra barcos iraníes. Tal acción no fue considerada por la Casa Blanca como una ruptura flagrante de la tregua que rige desde el 8 de abril, sino una operación preventiva en «legítima defensa». Con provocaciones como éstas, parece lógico pensar que la firma de un acuerdo de paz con Irán siga aún lejos.
Si algo está caracterizando esta guerra sobre Irán es el doble rasero y la abierta hipocresía de quienes se han arrogado el derecho de desatar una crisis inicialmente regional y ya mundial sin ninguna sanción internacional, que, en respuesta por parte de Teherán, ha llevado al corte del tráfico de crudo y gas a través del estrecho de Ormuz.
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Doble baremo que se extiende a Bruselas: «La UE condena enérgicamente el último ataque de Irán contra el Estado de Kuwait, que viola su soberanía de acuerdo con el Derecho Internacional, y reitera su plena solidaridad con el Gobierno y el pueblo de Kuwait», indicó un comunicado del Servicio de Acción Exterior de la UE.
Sobre la violación del alto el fuego por parte de EEUU solo hubo llamadas a la moderación. Como también enmudeció la oficina de la alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, ante la escalada de la ofensiva israelí en el Líbano, donde hay incluso tropas de paz europeas desplegadas por la ONU que han sido en repetidas veces blanco del fuego judío.
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La toma de Beaufort, un giro en la ofensiva israelí
Este domingo, las fuerzas armadas israelíes anunciaron que estaban tomando posiciones al norte del río Litani, que demarcaba su máxima expansión hasta ahora en el sur del Líbano. Y comunicaron que habían izado su bandera en el castillo de Beaufort, una cota estratégica que les permitirá lanzar una ofensiva aún mayor hacia el norte. Tales acciones violan la tregua alcanzada entre Israel y el Líbano el 17 de abril, que fue extendida otros 45 días el pasado 15 de mayo por el Departamento de Estado de EEUU contra la voluntad de Netanyahu que, finalmente, desoyó el alto el fuego.
En las últimas horas, el Ejército israelí indicó que se desplegará en la zona del río Zahrani, a 15 kilómetros al norte del Litani, al tiempo que presiona sobre las riberas del Saluki. Este río se encuentra al norte de la ciudad costera de Tiro, una de las más importantes del Líbano y cuyos 200.000 habitantes han sido forzados a abandonarla.
Pero el golpe mayor ha sido la toma de Beaufort, en la incursión más profunda en territorio libanés en 26 años. Israel ya capturó este bastión de origen medieval durante la invasión del Líbano de 1982 y lo ocupó hasta el año 2000, cuando se retiró del sur libanés. Después, Hizbulá volvió a hacerse con el control de esas posiciones de gran importancia estratégica. El anuncio de este domingo remarca así que Israel puede llegar mucho más lejos que en aquella guerra y que de hecho lo hará. Netanyahu calificó esta victoria sobre Hizbulá como un «hito crucial» y un «cambio radical en la política» que Israel lleva a cabo en el país vecino, es decir, hay vía libre para conquistar lo que Tel Aviv considere necesario.
Israel sobrepasa la «línea amarilla» en el Líbano y todas las líneas rojas
En otro golpe de gracia, el Ejército de Netanyahu subrayó este domingo que ya había cruzado el río Litani, sobre el que está trazada parte de la línea amarilla que en la tregua limitaba la ofensiva israelí en el sur del Líbano. La amenaza de rebasar esa línea ya había sido formulada esta semana por el propio Netanyahu, a pesar de constituir una violación flagrante del alto el fuego acordado el 17 de abril. El Litani es el límite geográfico establecido por la ONU para definir el área desmilitarizada del sur del Líbano. No hay, en realidad, ninguna desmilitarización, solo la ocupación israelí.
El comunicado judío añadió un toque más amenazador al señalar que actualmente la operación militar «se expande hacia áreas adicionales». Uno de los temores es que Israel utilice la toma de Beaufort y la derrota que ha sufrido allí Hizbulá para avanzar por tierra hacia la propia capital libanesa. En el sur de Beirut hay muchos barrios chiíes donde Hizbulá tiene algunos de sus principales cuarteles.
El Gran Israel
Al tiempo, Netanyahu va cumpliendo paso por paso la doctrina sionista de expansión territorial para construir ese Gran Israel que demandan las alas más extremistas de su Gobierno y de la sociedad israelí.
El 7 de octubre de 2023 aprovechó la oportunidad que le dieron los guerrilleros de Hamás que, desde Gaza, asaltaron territorio israelí y asesinaron a sangre fría a más de 1.200 personas. Netanyahu ordenó bombardear e invadir la Franja palestina y arrasarla con una estrategia de genocidio. Al menos 73.000 gazatíes han sido asesinados por el Ejército israelí desde octubre de 2023. Tras la firma del alto el fuego auspiciado por Trump, el 10 de octubre del año pasado, siguió el asesinato de civiles y la expansión israelí en Gaza.
Esta semana, Netanyahu ordenó al ejército israelí que ocupara el 70% del territorio de Gaza y sugirió que habría una mayor expansión en un futuro. Cuando entró en vigor el alto el fuego en octubre, las fuerzas armadas judías controlaban un 52% de Gaza, que ampliaron pronto al 60%. Nadie dijo nada.
En el Líbano, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, prometió utilizar esa misma estrategia de tierra quemada y destrucción de Gaza, y así lo está haciendo en el sur del país y en algunos sectores de Beirut, donde barrios enteros han sido volatilizados por las bombas, drones y misiles de Israel. Desde que comenzó la guerra en el frente libanés, extendida por Israel desde Irán, han muerto más de 3.300 personas por los bombardeos israelíes en el sur del Líbano y en Beirut. El argumento fue de nuevo que los guerrilleros de Hizbulá habían lanzado cohetes sobre el norte de Israel como respuesta al ataque combinado del 28 de febrero de EEUU y este país contra Irán.
Esos ataques de Hizbulá no causaron muertos, pero fueron el pretexto que buscaba Israel. No solo desató una oleada de bombardeos en esas zonas del Líbano, sino que aprovechó para lanzar una nueva invasión en toda regla. En esta guerra en el Líbano, el número de soldados israelíes muertos asciende a 25, más un contratista. También murieron dos civiles en el norte de Israel.
Este sábado, el presidente libanés, Joseph Aoun, y su primer ministro, Nawaf Salam, manifestaron su preocupación por esta destrucción desatada por Israel que afecta a viviendas, sitios históricos y que está desplazando a cientos de miles de habitantes del sur del Líbano para convertirlo en un erial y una plataforma militar para atacar, si es necesario, el resto del país.
Está previsto un nuevo encuentro entre delegaciones del Líbano, Israel y Estados Unidos el 2 y 3 de junio para intentar parar la invasión israelí. Los daños en los distritos de Nabatieh y Tiro apuntan a una voluntad de permanencia y de convertir estas áreas en vastos polígonos militares en una primera fase, y prepararlos para una posible anexión después.
Esta semana, el Ejército judío instó a los residentes del sur del Líbano a moverse al norte del río Zahrani, situado a unos 40 kilómetros de la frontera con Israel y siguiente objetivo israelí. Más de 800.000 personas vivían en la zona antes de la guerra y ahora la inmensa mayoría intenta encontrar un refugio en el norte. Las fuerzas armadas israelíes han calificado como «zona de combate» ya cerca del 18% del territorio libanés, es decir más del doble de la tierra ahora ocupada y que podría en breve estar bajo la bota de Israel.
Sobre la firma
Juan Antonio Sanz
Analista especializado en temas internacionales.
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