El rap furioso de Kneecap: “Lo que nos conecta con el público es la lucha compartida, la unidad con pueblos oprimidos”
Tras el archivo de la causa contra uno de sus cantantes por apología del terrorismo, el polémico grupo de rap irlandés lanza su segundo disco, ‘Fenian’, que presenta en España


Madrid – 05 JUN 2026 – 23:30 AST
Compartir en TwitterDesplegar Redes Sociales
“Como pica”, protesta J. J. Ó Dochartaigh, miembro de Kneecap, en referencia a su pasamontañas. “Está muy desgastado, ha pasado demasiadas veces por la lavadora. Debería comprarme uno nuevo”. No le costaría mucho encontrarlo; según el músico, de nombre artístico DJ Próvaí, “se ha convertido en una especie de símbolo de la lengua irlandesa y, casi, de la resistencia”. El enmascarado, desde su pantalla (ofrece esta entrevista desde Belfast), recuerda que el primero se lo tejió un amigo —poeta residente, por raro que esto suene, del Bohemians Football Club, el equipo de tercera regional del que son forofos Kneecap—, y que ahora “los encuentras en todas las calles de Irlanda, e incluso en Inglaterra y por todo el mundo. Lo llevan miles de personas, especialmente en Halloween”.
Más información
J. J. empezó a ocultar su rostro porque trabajaba como profesor “y ya sabes, los temas de los que hablábamos no encajaban muy bien con la enseñanza”; ahora lo lleva “para que se vea”. “Después de la película, perdí ese anonimato. Esta es una versión de mí; todos somos un poco un personaje cuando estamos en una actuación”. La película a la que se refiere es Kneecap, una comedia sobre ellos mismos que se estrenó a principios de 2024 en Sundance y sorprendió por su éxito: seis nominaciones a los Bafta (incluyendo Mejor Película) y alcanzó la shortlist del Oscar a la mejor película internacional.

“En Irlanda hay 80.000 hablantes de gaélico irlandés, 6.000 viven en el norte y tres de ellos están dispuestos a crear polémica formando un trío de rap”, cuenta la sinopsis. “Anárquicos, salvajes y dispuestos a todo para salvar su lengua materna”. No es ese su único objetivo: ahí no se habla del activismo furioso que ha llevado al trío —que completan los mcs Naoise Ó Cairealláin (Móglaí Bap) y Liam Óg Ó hAnnaidh (Mo Chara)— a ser cabeza de cartel en los principales festivales en contra de la masacre en Gaza. Con severas consecuencias, por cierto, cuando uno de ellos manifestó su apoyo al partido político y grupo paramilitar chií libanés Hezbolá tras un concierto en Londres en 2024 y el gobierno británico le denunció por terrorismo.
“Mo Chara tuvo un caso judicial y tuvimos que ir a los tribunales tres veces en Reino Unido por cargos que finalmente fueron retirados [por un problema legal de plazos]. Hemos tenido un par de años muy locos”, recuerda J. J. para poner en contexto su nuevo disco, Fenian, que apareció hace unos días y entró directamente al número 2 de las listas en su país. “Habríamos sido número uno de no ser por Michael Jackson, que incluso desde la tumba parece que sigue creando música y vuelve al mundo como los bailarines de Thriller”. Dicha la broma, “muchas de esas cuestiones hicieron que el álbum fuera un poco más oscuro que el anterior, Fine Art, y tuvimos que hacer referencia a ellas. Así que, líricamente, es mucho más maduro”.
Ese matiz no está al alcance de todo el público, pues parte de las letras están en gaélico. Sin embargo, su música, con implícita apelación política, es global. “Creo que lo que nos conecta con el público es esa lucha compartida, ese sentimiento de unidad con pueblos que han sido oprimidos. Piensa que ni siquiera la mayoría de la gente en Irlanda no habla irlandés. La mayoría de la gente no entiende las letras, pero conecta con la energía y con la autenticidad de lo que se está diciendo”. J. J. añade: “Hay muchas similitudes entre la historia irlandesa y la de otros pueblos de todo el mundo. Puedes imaginar que muchos países han sufrido castigos colectivos por parte de gobiernos y potencias coloniales; solo cuando hicimos la película nos percatamos de las similitudes entre todas esas historias. Es la misma clase de Historia repetida por todo el mundo: lo ves en Nueva Zelanda o en Australia. Y en lo que está pasando en Palestina en este momento también”.
Esto da pie a Palestine, una de las nuevas canciones del disco, grabada con la colaboración del rapero local Fawzi. “Nuestros amigos en Ramala se pusieron en contacto con él y le dijeron que queríamos trabajar juntos. Siempre hemos tenido una afinidad muy fuerte con ese pueblo, ¿quién mejor para representarlo que un palestino? Esperamos poder conocerlo en persona y quizá hacer un concierto juntos”. Preguntado por la postura del gobierno español con Palestina, el músico la ve “razonable”. “No debería haber polémica porque España, nosotros o cualquiera se pronuncie contra un genocidio. Debería ser la norma”. Sobre la renuencia a participar en Eurovisión como repulsa a la política israelí, destaca orgulloso que su país también la secundó: “En su lugar emitieron un capítulo de Father Ted [serie cómica acerca de un cura irlandés] que hace una parodia sobre lo ridículo que es el festival”.
Volviendo al disco, el músico explica el significado de Fenian, término que apela al movimiento republicano irlandés del XIX pero que también se ha usado más recientemente contra los católicos irlandeses y los nacionalistas del norte. “Viene de la mitología irlandesa, de la Fianna, que era una banda de guerreros y que en esos tiempos se utilizaba como una insignia de honor. Siempre se refirió como algo de lo que los irlandeses estaban orgullosos; de hecho, nuestro primer submarino fue el Fenian Ram. Que luego se usara como un término despectivo hace buena la reapropiación”.
Más cómodo en argumentos políticos que en los hitos de la joven carrera de Kneecap —fueron una de las sensaciones del año pasado en el festival de Glastonbury y este en Coachella—, J. J. salta a Cuba, país donde actuaron el pasado mes de marzo, dentro de su participación en un convoy humanitario que llevó medicamentos y alimentos a la isla. “Es muy triste que tengas a Donald Trump diciendo que va a tomar Cuba y asumiendo que el pueblo cubano es presa fácil. Estados Unidos ya intentó eso antes, tuvo lugar la revolución y fueron expulsados del país. La electricidad se corta todos los días, la gente hace cola para conseguir pan, hay escasez de medicinas, y todo eso podría terminar mañana mismo si la administración estadounidense levantara el bloqueo, que lleva ya más de 70 años. No sé si eso va a pasar o no. Ojalá tengamos a alguien con un poco de sentido común en el próximo gobierno estadounidense. En Cuba vimos a gente fuerte y capaz de gobernarse a sí misma si los estadounidenses no estuvieran interfiriendo en todo”, concluye.
Recibe la información y la agenda del mundo del arte en tu correo
Cultura El País en TwitterComentarios1Ir a los comentariosNormas ›
Más información
La justicia británica archiva la causa por terrorismo contra el rapero de Kneecap por un defecto de formaEl País
Kneecap: “Nos quieren sacar de los festivales por los explícitos que hemos sido con el tema de Palestina”Alberto G. Palomo | Madrid
Archivado En
Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.































