La escalada entre Israel e Irán exhibe la fragilidad de otro alto el fuego precario de Trump con las negociaciones en el aire

Netanyahu acepta a regañadientes cesar los ataques sobre Irán “de momento” y el régimen persa insiste en que volverá a atacar si Israel continúa golpeando Líbano

— El Ejército iraní anuncia el fin de los ataques contra Israel pero amenaza con más si continúan los bombardeos en Líbano

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de marzo. Roberto Schmidt/Getty Images

Víctor Honorato

8 de junio de 2026 21:58 h 

Actualizado el 09/06/2026 09:00 h 

5

Seguir al autor/a

El presidente de EEUU ha tenido que hacer horas extra en Washington en los últimos dos días para evitar que la temblorosa tregua que mantiene con Irán se vaya a pique. La respuesta iraní en forma de misiles balísticos sobre Israel a los constantes ataques del Ejército israelí en Líbano, que mataron el domingo a dos personas al sur de Beirut, desembocó en que Tel Aviv lanzase nuevos bombardeos sobre Irán. Solo la intervención activa de Donald Trump, quien inició la guerra y ahora no sabe cómo detenerla, ha permitido que la escalada se descontrolase.

“Tienen que parar de ‘disparar’ inmediatamente”, clamó el mandatario en su red, Truth, cuando en Washington aún no había amanecido, apelando tanto a iraníes como israelíes. Ambos contendientes accedieron a lo largo de la mañana del lunes a cesar las hostilidades sin bajar un ápice la retórica guerrera. El episodio muestra que la situación sigue siendo muy volátil y el inminente fin de la guerra que el Gobierno estadounidense viene anunciando desde hace semanas puede alejarse.

Irán lanzó el domingo varias oleadas de misiles contra Israel como represalia por los ataques contra los suburbios de Beirut, capital del Líbano. Israel replicó con bombardeos sobre varios puntos del país persa, entre ellos Teherán, Isfahán y Tabriz. El Ejército israelí afirmaba al tiempo que estaba preparado para al menos varios días de combates con Irán o para una campaña prolongada como la que dio inicio a la guerra, el 28 de febrero.

La urgencia de Trump por lograr un acuerdo que devuelva la normalidad al mercado del petróleo, en máxima tensión por el cierre del estrecho de Ormuz, choca con su aliado israelí, frustrado porque la guerra que ansiaba no ha conseguido debilitar como esperaba a su gran enemigo regional. Trump dedicó buena parte de la semana pasada a enviar mensajes privados y públicos al primer ministro israelí advirtiéndole de no torpedear el eventual acuerdo con Irán. “No tiene otra opción”, declaró al Financial Times. “Yo tomo las decisiones. Él (Netanyahu) no toma las decisiones”, insistió.

Pero Irán recalca ahora en las negociaciones en que no cabe un acuerdo que excluya la situación de Líbano. Israel volvió a invadir el país vecino el mes pasado con el objetivo de combatir a la milicia chií de Hizbulá, aliada de Irán, y viene ordenando evacuar a la población civil de áreas del sur cada vez más extensas, ante una resistencia más fiera de lo calculado. Los bombardeos de los suburbios de Beirut el domingo acabaron por desencadenar la escalada, detenida in extremis al día siguiente.

Las dudas de Trump con Israel

El experto en relaciones internacionales Trita Parsi, del Quincy Institute for Responsible Statecraft, un think tank estadounidense, señala en un análisis de la situación que, desde la perspectiva de Teherán, “un acuerdo con Washington tiene poco valor si EEUU no puede —o no quiere— frenar las acciones israelíes”. “Un Israel sin restricciones solo aumentaría la probabilidad de un nuevo conflicto y de continuos intentos por volver a involucrar a EEUU en la guerra”, advierte.

Al mismo tiempo, continúa Parsi, “Trump parece reacio a invertir el capital político necesario para controlar a Netanyahu —más allá de llamadas telefónicas airadas y declaraciones públicas contundentes— a menos que tenga la certeza de contar con un acuerdo con Irán […] Trump está dispuesto a contener a Israel para preservar un acuerdo, pero no para obtenerlo”.

“Los comentaristas israelíes han dejado claro que Israel no podía permitir que Irán estableciera un nuevo equilibrio regional en el que Teherán lograra extender su poder de disuasión sobre el Líbano. Pero al desafiar a Trump, Israel no solo ha puesto en tela de juicio el nuevo equilibrio de Irán, sino que también ha socavado la credibilidad de Trump. Ahora la pelota está de nuevo en el campo de Teherán y de Trump. Si el desafío de Israel no tiene consecuencias, reforzará la opinión en Irán de que Trump no puede o no quiere frenar a Israel”, señala el analista.

Netanyahu cede “de momento”

“Si desea preservar la posibilidad de un acuerdo diplomático con Irán, probablemente necesitará presionar a Israel para que detenga su campaña militar”, escribía, por su parte, el analista del Atlantic Council Danny Citrinowicz. “De lo contrario, Irán, que busca establecer una nueva ecuación de disuasión en la región, se sentirá obligado a responder a cada ataque israelí. Tal respuesta no vendría necesariamente solo de Irán, sino que también podría involucrar a sus socios y terminales regionales”, advertía.

Con este telón de fondo, el presidente estadounidense acabó forzando la mano al primer ministro israelí tras una nueva conversación telefónica. Netanyahu compareció por la tarde para explicar que la campaña contra Irán llegaba a su fin, “de momento”. “Si vuelven a cometer un error y atacan de nuevo, responderemos con dureza”, amenazó, tras insistir en que no podía aceptar que Irán “tratase de imponer una nueva ecuación”.

Irán había dado por completados horas antes sus “ataques de respuesta”. El presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores del país, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que mientras EEUU e Israel “carezcan de la voluntad genuina de generar confianza”, la respuesta de Teherán sería la misma. También el lunes y en línea con lo que planteaba Citrinowicz, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron un bloqueo a Israel en el mar Rojo, en sincronía con sus aliados en Irán.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó, por su parte, que esta estrategia dual seguirá en pie. “La diplomacia y la defensa son las dos alas del poder nacional; no hemos abandonado ni el campo de batalla ni la mesa de negociaciones”, escribió en X.

Treguas que no lo son

El país que encabeza el esfuerzo mediador entre los contendientes, Pakistán, reclamó contención a las partes. “Especialmente cuando el objetivo final está a punto de alcanzarse”, pidió el primer ministro, Shehbaz Sharif. El Soufan Center, en un informe que recapitula los avances en la negociación entre EEUU e Irán, señaló que, respecto de la cuestión de las reservas de uranio enriquecido del régimen persa, Trump parece abrirse ahora a que no sea el propio EEUU quien reciba el material nuclear para inutilizarlo. El Organismo Internacional de Energía Atómica ya había constatado las dificultades técnicas que entrañaría tal operación.

La situación es volátil e ilustra una vez más la escasa capacidad del mandatario estadounidense por imponer treguas efectivas en los frentes que tiene abiertos. En Gaza son ya más de 900 los fallecidos por los continuos bombardeos israelíes que se han venido sucediendo desde la que supuestamente entró en vigor en octubre. Y no hay fecha prevista para el comienzo de la segunda fase del plan de paz entre Hamás e Israel, anunciado con gran boato en una conferencia internacional al margen —aunque con la aquiescencia— de la ONU.

Y en Líbano también se viene produciendo una sucesión de altos el fuego que en realidad no lo son. El último, la semana pasada, entre Israel y el Gobierno de Líbano, que se reveló inmediatamente ineficaz al no incluir en la negociación a Hizbulá, principal antagonista del Gobierno de Netanyahu en el país. Mientras tanto, la sangría de muertos y heridos continúa. El ministro de Defensa libanés, Michel Menassa, señaló el lunes que Israel ha bombardeado el país casi 3.500 veces desde el 16 de abril, fecha del anterior alto el fuego.El Ejército iraní anuncia el fin de los ataques contra Israel pero amenaza con más si continúan los bombardeos en LíbanoIrán e Israel anuncian un cese de los ataques, pero dejan la puerta abierta a más combates

Aquella tregua virtual había sido impuesta por Trump ante el escepticismo internacional. Han muerto desde entonces en el país 3.526 personas, según las cifras publicadas el lunes por la oficina del primer ministro, Nawaf Salam.

Qué hay detrás de los ataques entre Irán e Israel y cómo pueden afectar a las negociaciones de paz

Patrick Wintour

Patrick Wintour

Judíos ultraortodoxos miran los restos de un misil balístico iraní que aterrizó en un campo abierto junto al asentamiento de Mevo'ot Yericho en Cisjordania, en el Valle del Jordán, este lunes.
Judíos ultraortodoxos miran los restos de un misil balístico iraní que aterrizó en un campo abierto junto al asentamiento de Mevo’ot Yericho en Cisjordania, en el Valle del Jordán, este lunes. Abir Sultán / EFE

8 de junio de 2026 21:58 h 

Actualizado el 09/06/2026 05:30 h 

2

El retorno de Irán a los enfrentamientos militares a gran escala con Israel ha agravado el conflicto que comenzó en febrero, no solo al convertir por primera vez los ataques israelíes contra Hizbulá en un casus belli directo para Irán, sino también al volver a involucrar a los hutíes de Yemen en el conflicto, con consecuencias aún impredecibles.

Algunos en Teherán, animados por lo que perciben como éxitos militares del pasado y envalentonados por el control del estrecho de Ormuz, desearían convertir este momento en un punto de no retorno en la conflagración con Israel. Una minoría acogería con agrado el abandono de las negociaciones de alto el fuego con EEUU, un resultado por el que llevan semanas presionando.

Pero incluso ahora hay otras voces en Teherán que creen que Irán puede, por el contrario, aprovechar las tensiones entre Israel y EEUU para acelerar un acuerdo con un presidente estadounidense desesperado por salir de una guerra que se está convirtiendo en una alarmante muestra de impotencia diplomática y militar estadounidense.

La publicación de Donald Trump en las redes sociales, en la que instaba a Irán e Israel a dejar de dispararse mutuamente, no daba la impresión de ser la de un hombre que tuviera el control de la situación. La decisión de Irán de anunciar que pondría fin a sus operaciones siempre y cuando no se produzcan nuevos ataques israelíes demuestra que los defensores de una guerra total son minoría.

Hay muchos como Hesamodin Ashna, asesor del expresidente iraní Hassan Rouhani, quien argumentó en un discurso este fin de semana que la cohesión social y la confianza dentro de Irán siguen siendo frágiles. Este bando afirma que la devolución de los activos congelados de Irán y el levantamiento gradual de las sanciones estadounidenses son imprescindibles para rescatar a la economía iraní del colapso inminente, argumentando que la situación económica fue el caldo de cultivo de las protestas de enero.

Irán, a dos bandas

Esmail Bagaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, se ha visto obligado a jugar a dos bandas en su rueda de prensa semanal en Teherán. En un momento dado, ha cuestionado la idea de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hubiera orquestado los ataques contra Irán desafiando a Trump, pero luego sugirió que es posible que Israel esté tratando de sabotear las negociaciones con EEUU por temor a que los términos del acuerdo lo debilitaran.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei. EFE

Bagaei se ha mostrado cauteloso al insistir en que el diálogo con EEUU, llevado a cabo indirectamente a través de Pakistán, continuaba y no se había suspendido. Se ha mostrado rotundo al afirmar que EEUU estaba involucrado en los ataques: “Nadie en nuestra región cree que el régimen sionista llevaría a cabo una acción sin la coordinación y cooperación previas de Estados Unidos”.

“El Departamento de Estado de EEUU declaró claramente durante la guerra de los 40 días que la razón por la que este país impuso la guerra a Irán fue su apoyo al régimen sionista, y ahora, a pesar de las afirmaciones de los representantes estadounidenses, sabemos que el Centcom [Mando Central de EEUU] coopera y se coordina con el régimen sionista en los ámbitos de la defensa y el ataque”, ha dicho. En otros momentos se ha mostrado más cauteloso, afirmando que es posible debatir si Israel actuaba de forma independiente de Estados Unidos o si “se subía al carro de Estados Unidos”.

En cualquier caso, Bagaei ha advertido a todos los grupos aliados de Irán en la región contra un desarme prematuro, estableciendo una comparación con El león enamorado de Jean de La Fontaine, una fábula sobre un león que, cegado por el amor, accedió a cortarse las garras, solo para acabar siendo atacado por sus enemigos.

La era de la paciencia estratégica ha terminado y no hay vuelta atrás

Hassan Ahmadian — Comentarista iraní

Pocos dudan de la propensión de Irán a mostrar sus garras y, ahora, casi como una cuestión de doctrina estratégica, a intentar responder siempre no solo con amenazas, sino imponiendo una escalada.

Por ejemplo, Hassan Ahmadian, uno de los comentaristas iraníes más habituales en los medios árabes, ha dicho: “La era de la paciencia estratégica ha terminado y no hay vuelta atrás. Irán y sus aliados están decididos a imponer y consolidar nuevas reglas de combate contra su adversario, y no los veo dando marcha atrás. Porque la retirada ante quienes practican el genocidio solo desatará la aniquilación a lo largo y ancho de la región. La resistencia, por otro lado, es la única respuesta civilizada que tiene algún sentido frente a ellos”.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha afirmado que está preparado para atacar las instalaciones energéticas de los Estados del Golfo. “En caso de que continúen los ataques contra la infraestructura energética, todas las instalaciones de petróleo y gas asociadas con Israel, Estados Unidos y sus aliados, incluidas las instalaciones energéticas regionales, serán objetivo de las fuerzas armadas de Irán”.

Las exigencias de Irán en las negociaciones se han mantenido notablemente constantes: un alto el fuego en Líbano que incluya la retirada de las fuerzas israelíes y el desbloqueo de la mitad de los activos iraníes congelados, unos 12.000 millones de dólares; algún tipo de control iraní sobre el estrecho de Ormuz; y conversaciones posteriores en detalle sobre cómo Teherán garantizará a EEUU que no busca obtener un arma nuclear, incluida la dilución de sus reservas de uranio altamente enriquecido.

Trump ha estado muy cerca de aceptar estas condiciones, pero está tratando de encontrar la forma de redactarlas para que resulten más aceptables para la opinión pública nacional.

Esto se debe a que, en definitiva, la batalla de los bloqueos en el estrecho de Ormuz se está decantando a favor de Irán. El hecho de que las reservas mundiales de petróleo se estén agotando poco a poco, lo que provocaría el colapso de la economía mundial desde Japón hasta Brasil, parece más peligroso que el hecho de que Irán se quede sin liquidez y sin exportaciones de petróleo. La capacidad del Occidente democrático para absorber el impacto económico no está a la altura de la del régimen iraní.

Los hutíes entran en acción

La intervención de los hutíes inclina aún más la balanza a favor de Irán. El impacto concreto dependerá de si los hutíes deciden ampliar el bloqueo anunciado, actualmente limitado al transporte marítimo israelí en el mar Rojo, a un bloqueo más amplio del transporte marítimo hostil.

El estrecho de Bab al-Mandab, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, ha actuado como una válvula de escape crucial para los exportadores de petróleo. El flujo de petróleo de Arabia Saudí se disparó a través de su oleoducto este-oeste tras el cierre de Ormuz, desviando millones de barriles al día hacia el mar Rojo. Los hutíes no han dicho que vayan a bloquear este flujo, pero esto podría cambiar.

La ruta del mar Rojo representa el 15% del comercio marítimo mundial y el estrecho de Ormuz, alrededor del 20%. El cierre total simultáneo de ambas vías navegables ejercería una enorme presión sobre la ruta del cabo de Buena Esperanza, que rodea Sudáfrica.

el artículo continúa después del siguiente mensaje

Recibe cada semana el boletín de Internacional

Internacional

Lo esencial de la actualidad internacional: reportajes destacados, cifras clave y un resumen telegráfico de la semana, por Javier Biosca.

Inserta tu correo para recibir este boletínAcepto las condiciones de uso y privacidadApúntate gratis

Combatientes hutíes de Yemen participan en una manifestación contra Estados Unidos e Israel en agosto de 2025.
Combatientes hutíes de Yemen participan en una manifestación contra Estados Unidos e Israel en agosto de 2025. Osamah Yahya/dpa

Los hutíes comenzaron a bloquear en el mar Rojo a los buques que se dirigían a puertos israelíes a partir de noviembre de 2023, lo que provocó la quiebra del puerto israelí de Eilat. El número de buques que atravesaban el canal de Suez se redujo a menos de la mitad en 2024, lo que provocó una caída masiva de los ingresos del canal y de Egipto.Irán e Israel anuncian un cese de los ataques, pero dejan la puerta abierta a más combatesIrán e Israel anuncian un cese de los ataques, pero dejan la puerta abierta a más combates

Los hutíes, que participan en conversaciones de paz entre bastidores con Arabia Saudí para poner fin a la guerra civil en Yemen, no se han mostrado dispuestos a reincorporarse al conflicto, en parte porque el año pasado sufrieron graves golpes en su estructura de mando. El movimiento se enfrenta ahora a la disyuntiva de intensificar el bloqueo o esperar a que Irán dé el paso.


Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Nueva Pensamiento Crítico

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo