I’m sorry, can you speak English?
La normalización del inglés en Puerto Rico como método de gentrificación


María Fernanda Gibson Colón 21 Junio 2026 Visto: 114Justicia Social
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Unos días atrás estuve en una situación que todavía me he negado a aceptar. Estaba en Santurce, buscando un lugar en dónde comer. Cuando por fin decido y entro a uno de los restaurantes de la Ponce de León, una mesera muy amablemente se acerca y me entrega el menú. Le comienzo a hablar y me responde en inglés. Yo rápidamente le contestó en español, dejándole saber que quería que me hablaran en español, pero ella me interrumpe diciendo: ‘Do you know how to speak English? I’m sorry, I don’t know how to speak Spanish. Can we speak in English?’.
Esto me dejó en asombro, pero muy tranquilamente, le dije que sí podíamos hablar en inglés. Cuando se fue de la mesa, me dio un sentimiento incómodo por todo mi cuerpo. Sabía que no podía dejarlo pasar. Cuando regresó para traerme algo, le dije que se quedara un momento. En inglés, le comienzo a preguntar sobre su vida, ‘How long have you lived in Puerto Rico?’, a lo cual me respondió que ha vivido cuatro años entre Puerto Rico y los estados.
En mi mente rápido pensé ‘Wow, cuatro años es bastante tiempo para aprender algunas palabras básicas en español’. La notaba confundida, ella no entendía por qué le estaba haciendo estas preguntas. A lo cual le respondo, ‘It’s just nobody had asked me to speak in English in Puerto Rico before’. Rápidamente me comenta, ‘I’m sorry, I know a little bit of Spanish, but I’m still learning’. En ese momento, yo le aclaro y le digo que yo sé que ella no tiene malas intenciones al preguntarme que le hablara en inglés, pero muchos extranjeros sí. Le comento sobre la importancia de aprender español ya que está viviendo un lugar donde ese es el idioma principal. La interacción fue muy amable. Yo no buscaba ofenderla, sino educarla y ponerla a pensar sobre lo que realmente significa vivir aquí como un extranjero.
Luego de nuestra conversación, no me volvió a atender. Los otros empleados se acercaron a mí solamente para darme la comida y luego la cuenta. Sentía el ambiente tenso e incómodo, pero no me arrepentí en lo absoluto de nuestra interacción. Pienso que lo manejé bien ya que lo que buscaba era abrirle la consciencia, no faltarle el respeto.
A pesar de esto, la interacción me entristeció mucho. Me hizo pensar nuevamente en todas las situaciones en las cuales se encuentra Puerto Rico en este momento y lo normalizadas que están. Me acordó a cómo el gobierno quiere un Puerto Rico sin puertorriqueños, donde poco a poco nos siguen desplazando y normalizando interacciones como la que tuve hace unos días atrás.
Los extranjeros nos ven como un paraíso más, con buenas oportunidades de vivienda para ellos, sin considerar a los puertorriqueños que luchan todos los días para permanecer aquí. ¿Cuánto más podemos aguantar? ¿Tenemos que esperar a que estemos completamente desplazados para tomar acción?
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