‘Avatar’ existe en la vida real: las misteriosas líneas de Blaschko en la piel
Es sorprendente el parecido entre las rayas de la raza Na’vi y unas líneas invisibles que recorren nuestro cuerpo, las cuales revelan cómo se organizan las células durante la embriogénesis.

La raza Na’vi son seres fantásticos bastante reconocibles por sus colores azulados y por medir casi 3 metros de alto. Pero también tienen características humanas. Entre ellas, las rayas que poseen sobre la piel.


Profesor de Psicobiología e investigador en Neurociencia Cognitiva
La ciencia es un excelente punto de gravitación para el cine. La lista de películas que han construido sus historias de ficción sobre conocimientos tecnológicos o biológicos reales es satisfactoriamente larga. Bajo el género «ciencia-ficción» o «ficción científica» (science fiction o sci-fi) se proyectan historias que conquistan a mentes de todas las edades. Entre ellas, el caso de Avatar (2009) es particularmente icónico por ser la película más taquillera de la historia.
Y no solo eso. La llegada de la segunda entrega de la saga, Avatar: el sentido del agua (2022), sirvió para ocupar el tercer puesto del ranking de recaudación. Ambas, junto con la tercera y última entrega (hasta ahora), Avatar: Fuego y ceniza (2025), conforman una historia interestelar donde James Cameron y su equipo nos presentan a la raza Na’vi, cuyo origen radica en Pandora, un lugar (ficticio) de Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano al sistema solar (estos datos sí son reales).

Frame de la película Avatar (2009) con algunas de las características principales de la raza Na’vi. En ambos casos se observan las rayas sobre la piel.
La raza Na’vi son seres fantásticos bastante reconocibles por sus colores azulados y por medir casi 3 metros de alto. Tienen una cultura sofisticada y una maravillosa conexión con la naturaleza que les lleva a entender y respetar cualquier forma de vida. Pero también tienen características humanas. Entre ellas, las rayas que poseen sobre la piel son sorprendentemente similares a unas líneas descubiertas en cuerpos humanos hace más de un siglo.
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¿Qué son las líneas de Blaschko?
En 1901, el dermatólogo Alfred Blaschko presentó un sistema de «líneas de nevus» a partir de más de 150 cuerpos. Este sistema de líneas, observó, es distinto de los dermatomas, las áreas de la piel inervadas por raíces nerviosas específicas que sirven para identificar los niveles de las lesiones de la médula espinal. A las líneas de nevus hoy las conocemos como líneas de Blaschko y sabemos, además, que tampoco siguen ninguna otra estructura nerviosa, vascular o linfática conocida.

Distribución de las líneas de Blaschko en el cuerpo humano en vistas anterior y posterior. Pueden observarse arcos en el tórax, formas de S en el abdomen y formas de V en la línea media posterior (donde se sitúa la columna vertebral).
Sin embargo, Blaschko dejó incompleto el cuero cabelludo por falta de información. Y en la cara y la parte ventral del cuello las líneas de nevus las dibujó de forma superficial. Por ello, exactamente 100 años después, el Doctor Rudolph Happle afinó aquellos datos utilizando un método de observación similar y definió con mayor precisión las líneas en cabeza y cuello. Así, el arquetipo de las líneas de Blaschko en humanos quedó completo y preciso en 2001.

Líneas de Blaschko en la cabeza y el cuello. Por ejemplo, en la frente las líneas se disponen en una configuración de embudo desde el cuero cabelludo hasta las cejas y convergen en la raíz nasal. Y en el cuero cabelludo, las líneas presentan una configuración espiral que culmina en el vértice. Según indica el Doctor Happle en su artículo, la dirección de la espiral no coincide con la del remolino del cabello.
Al parecer, representan el patrón de crecimiento de la piel durante el desarrollo fetal, aunque su base embriológica no está del todo clara. Como es evidente, la particularidad más característica de las líneas de Blaschko es que son invisibles. Pero hay formas de reconocerlas en humanos: se manifiestan en una amplia variedad de trastornos cutáneos congénitos y adquiridos. Es más, también están presentes en la variación fenotípica del color del pelo en ratones y perros.
Unas líneas que unen al ser humano con la fantástica raza na’vi
Es decir, las líneas de Blaschko reflejan patrones de migración y expansión de las células de la piel durante el desarrollo embrionario. Si después de la fecundación surge una mutación en una de estas células, puede producirse mosaicismo, esto es, dos poblaciones celulares genéticamente distintas. Al multiplicarse, las células mutadas pueden expandirse siguiendo estos patrones embrionarios y hacer visibles las líneas de Blaschko (normalmente invisibles).

Ejemplo comparativo entre las líneas de Blaschko humanas y las líneas en Neytiri, la princesa del clan Omaticaya. Resulta sorprendente el enorme parecido que existe en las formas lineales de ambos rostros.
De ser así también en la ficción, cada integrante de la raza Na’vi tendría mosaicismo genético. Tendría dos poblaciones de células genéticamente distintas siguiendo las líneas de Blaschko. Realmente no hay revelaciones oficiales al respecto, pero podría ser un buen ejemplo de ciencia llevada a la ficción. De la biología a la fantasía. Y de la fantasía a la filosofía: ¿hasta qué punto la mente humana estaría capacitada para imaginar y entender aquello que trasciende las reglas de nuestro mundo?
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