Fidel Castro: una referencia

En este sentido, debemos mirar hacia otro lado. Fidel Castro, cuyo centenario de nacimiento se celebró hace unos días, representa un modelo a seguir sin parangón para cualquiera que desee seriamente emprender el camino de una alternativa.

Pensamiento 27 agosto, 2026

EL PENSAMIENTO DE FIDEL CASTRO INDICA EL CAMINO A SEGUIR CONTRA LA CATÁSTROFE DEL SISTEMA OCCIDENTAL

Por Fabio Marcelli

Sin duda vivimos tiempos difíciles y peligrosos. Las tremendas contradicciones del capitalismo y el imperialismo están llegando a un punto crítico, desatando en todo el mundo verdaderas plagas bíblicas y a los cuatro jinetes del Apocalipsis: guerra, hambre, enfermedad y muerte.

En su fase actual de declive cada vez más evidente, el sistema dominante revela cada vez con mayor claridad su naturaleza cancerígena, alimentándose a expensas de la humanidad, la vida y la naturaleza en la Tierra.

Un personaje como Trump, que parece haber surgido de la pluma de uno de los escritores distópicos más imaginativos de los últimos cien años, nos bombardea a diario con las mentiras más sensacionales y ridículas, mientras recurre a la guerra como garantía última de su menguante dominio, asestando sangrientos golpes desesperados que a veces, como en Venezuela , tienen éxito, pero a veces, como con Irán, fracasan por completo y, en cambio, provocan una fuerte reacción en contra de su régimen cada vez más autoritario y abiertamente fascista.

En la era de las redes sociales y el analfabetismo generalizado, las mentiras propagandísticas, junto con el uso brutal de la fuerza, son el sustento de gobiernos occidentales cada vez más problemáticos. No solo Trump, sino también sus secuaces europeos, liderados por Giorgia Meloni y su grupo de asesores incompetentes, ocultan y distorsionan la realidad, con la intención de hacer creer a las masas ignorantes que viven en un mundo de fantasía.

Sin embargo, los hechos son tercos y la realidad llama a la puerta, derribando los castillos de naipes erigidos apresuradamente por sus señorías.

La crisis económica continúa y se agrava debido a las guerras y al saqueo de los recursos humanos, climáticos y ambientales, lo que provoca que el sistema entre en una espiral catastrófica, precipitándose como un planeador atrapado en una turbulencia irresistible.

¿Cómo podemos escapar de esta catástrofe inminente? La solución no es fácil, pero requiere valentía, honestidad intelectual, espíritu de sacrificio, inteligencia estratégica y perspicacia teórica. Cualidades que, sin duda, no abundan entre los desconcertados líderes europeos e italianos, tanto en el gobierno como en la oposición. Están más interesados en defender sus propios cargos y privilegios, o mejor dicho, en adquirir otros nuevos, pero sin, por supuesto, cuestionar los sagrados fundamentos ideológicos del sistema, grabados en piedra por el pensamiento neoliberal, atlantista y sionista.

Y, sin embargo, esto es precisamente lo que debemos hacer para salvarnos a nosotros mismos, a las futuras generaciones, a Italia y a Europa. Es decir, debemos cuestionar los fundamentos del sistema capitalista occidental y emanciparnos definitivamente de él, escapando de la triste condición de sirvientes sin cerebro a la que hemos sido relegados durante demasiado tiempo.

En este sentido, debemos mirar hacia otro lado. Fidel Castro, cuyo centenario de nacimiento se celebró hace unos días, representa un modelo a seguir sin parangón para cualquiera que desee seriamente emprender el camino de una alternativa, sin resignarse a ser un mero adorno, aunque preciado, en los salones del capitalismo, que ciertamente ya no está ilustrado, suponiendo que alguna vez lo estuvo.

Por ende, quisiera retomar tres rasgos fundamentales del pensamiento y la acción de Fidel: el antiimperialismo, la soberanía y el internacionalismo. El cuarto, inherente a cada uno de ellos y a toda su obra, es la coherencia inquebrantable entre teoría y práctica.

Ante todo, el antiimperialismo. Es decir, la capacidad de contrarrestar la maquinaria destructiva en todos los niveles posibles y necesarios, la cual, aunque en una situación crítica, como demuestra Irán, mantiene un impresionante poder destructivo (véanse las perspicaces observaciones de Pino Arlacchi en Il Fatto Quotidiano). Hay que tener presente que la paz es el objetivo final, pero debe imponerse, no suplicarse.

En segundo lugar, la soberanía, en sus dos dimensiones, nacional y popular, se interrelaciona y unifica bajo el principio de la autodeterminación de los pueblos, un principio fundamental del derecho internacional. Por lo tanto, la soberanía se entiende como la capacidad de promover el desarrollo independientemente de imposiciones y restricciones, ya sean de otros Estados o de poderes privados.

En tercer lugar, el internacionalismo, o la conciencia de la unidad fundamental de la humanidad a pesar de las diversas diferencias existentes, y de la consiguiente necesidad de promover sin reservas la solidaridad y la amistad entre los pueblos y la cooperación en todos los ámbitos entre los Estados.

Principios fundamentales que Fidel promovió en teoría y en la práctica luchando contra el imperialismo, organizando la participación popular y acudiendo en ayuda de otros pueblos con armas, como en Angola, o con médicos, como en decenas y decenas de situaciones, incluida la ingrata Italia.

Los líderes cubanos de hoy, como el presidente Miguel Díaz-Canel, que han tomado el relevo, son hoy víctimas de un ataque inhumano por parte de Trump y Rubio, y deben ser defendidos y ayudados en nombre de Fidel y de la humanidad.

Fuente: https://www.ilfattoquotidiano.it/

Fascistas made in USA

    


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