Las mentiras de Trump no se las cree nadie
“Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza, un gran robo de propiedad estadounidense en nuestra historia».


Las mentiras de Trump no se las cree nadie: “Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza, un gran robo de propiedad estadounidense en nuestra historia».
¿Hasta qué punto Estados Unidos fue arquitecto de la industria petrolera venezolana y cuándo comenzó a romperse ese vínculo?
El petróleo, la soberanía y la nacionalización: la doctora Melody Fonseca, profesora del Departamento de Ciencias Sociales del Recinto Universitario de Mayagüez sostiene que el planteamiento de Trump parte de una premisa incorrecta. “El petróleo, como recurso natural, está en territorio venezolano y, por tanto, bajo la soberanía del Estado venezolano. El petróleo nunca fue estadounidense para empezar”. Fonseca recordó que los procesos de nacionalización de la industria petrolera en Venezuela ocurrieron hace décadas y no bajo el chavismo. “La industria estaba nacionalizada mucho antes. Además, las empresas estadounidenses que operaban en Venezuela fueron compensadas cuando salieron del país, como ocurre en todo proceso de nacionalización. No es cierto que este gobierno le haya robado petróleo a Estados Unidos”, afirmó la también integrante de la Colectiva Feminista en Construcción. Según la académica, la disminución en la producción petrolera venezolana responde más al impacto de las sanciones económicas que a una incapacidad estructural del Estado para administrar el recurso. “Si un país no puede exportar su producto ni colocarlo en otros mercados, su nivel de producción necesariamente va a bajar. Esa es una de las razones principales de la merma en la producción petrolera venezolana”, sostuvo. La historia revela que el origen de la relación se sitúa en la década de 1920, cuando el descubrimiento de grandes yacimientos en la cuenca del Lago de Maracaibo transformó a Venezuela de una economía agrícola a una nación petrolera. Según la investigación Petroleum, Venezuela, and the United States: 1920–1941, del historiador David Lawrence Taylor Knudson, en ese momento Estados Unidos —ya consolidado como potencia industrial— encontró en Venezuela un proveedor estratégico de crudo. De acuerdo con el historiador Brian S. McBeth, compañías estadounidenses como Standard Oil y Gulf Oil se establecieron rápidamente en el país y pasaron a controlar amplias áreas de producción y exportación. Para finales de los años veinte, Venezuela ya figuraba entre los principales proveedores de petróleo del mercado estadounidense, una relación que se consolidó durante las décadas siguientes, especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. El historiador Miguel Tinker Salas documenta que esta presencia empresarial influyó no solo en la economía, sino también en la estructura social, cultural y urbana del país, bajo un modelo de concesiones dominado por capital extranjero. Ese esquema comenzó a resquebrajarse en 1976, cuando el Estado venezolano nacionalizó la industria petrolera y creó Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Este proceso puso fin al control operativo directo de las empresas estadounidenses sobre el crudo venezolano y marcó el cierre de la etapa clásica del vínculo petrolero entre ambos países. Aunque la nacionalización no implicó una ruptura total, la relación se reconfiguró en los años 90 con la llamada Apertura Petrolera y volvió a tensionarse a partir de 2007 con el fortalecimiento del control estatal sobre PDVSA. La imposición de sanciones estadounidenses desde 2017 marcó la fase más restrictiva del vínculo. Si se pone en perspectiva la historia, se puede decir que la relación entre Estados Unidos y el petróleo venezolano se ha redefinido una y otra vez a lo largo de un siglo, atravesada por cambios políticos, económicos y geopolíticos que hoy vuelven a colocarse en el centro del debate internacional.»
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