Expiración sin expiación del “antisemitismo”, según el estratega demócrata James Carville
Un brusco viraje ideológico está teniendo lugar en Estados Unidos. Después de haber glorificado por décadas a Israel como “la única democracia del Medio Oriente” y de haberle permitido cometer todo tipo de crímenes pretextando el “derecho de Israel a defenderse”, la opinión pública estadounidense rechaza hoy el genocidio desatado contra los civiles palestinos en Gaza. Pero no se trata simplemente de quemar hoy el ídolo que antes adoraba. Todo el discurso estadounidense sobre el “antisemitismo” está siendo barrido y la incoherencia de la propaganda israelí está quedando expuesta. El odio a los judíos está pasando a ser visto como lo que realmente es: una forma más de racismo.

Red Voltaire | Ciudad de México (México)

por Alfredo Jalife-Rahme

James Carville, de 82 años, se hizo famoso con el lema «Es la economía, estúpido», que impulsó a Bill Clinton a la presidencia en 1992, lo cual lo acreditó a Carville como el máximo consultor del Partido Demócrata.
James Carville ha vuelto a la palestra vaticinando la renuncia de Trump, quien perdería las elecciones intermedias en noviembre, mientras que Marco Rubio «le estaría disparando por la espalda», en espera de que J.D. Vance ocupe la presidencia en abril [1].
Hace 4 días James Carville fulminó contra el genocidio, el “antisemitismo” y el lobby israelí del AIPAC [2]: «El AIPAC puede gastar todo el dinero que quiera (…) Quienes dicen que criticar a Israel es antisemita están hablando mierda.» [3]
Carville reprende al AIPAC, el omnipotente Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel: «Lo que AIPAC no entiende es que mucha gente y muchos demócratas no toleran el presente gobierno de Israel. (…) No se puede aplicar el tipo de políticas que está llevando a cabo el gobierno de Israel y no esperar que haya resistencia y reacciones negativas.»
El comentario de Marco Foster al respecto es que «la carta del antisemitismo expiró. Ahora es una insignia de honor (…) que significa no tener miedo de decir la verdad».
Hace 19 años, los académicos John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Stephen Walt, de Harvard, publicaron El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos, libro que causó trepidaciones en los círculos sionistas globales, no se diga con sus lubricados turiferarios que difundieron malignamente su aberrante “definición” del “antisemitismo”, discriminatoria de los árabes semitas. El propagandístico término “antisemitismo” carece de rigor semántico: es un invento del periodista y agitador alemán Wilhelm Marr en el siglo XIX.
Acaba de publicarse el libro El lobby israelí: Estados Unidos en las garras de un poder extranjero [4], de Eli Clifton, cofundador del Quincy Institute, e Ian Lustick, politólogo emérito de la Universidad de Pensilvania. Se trata de una actualización del libro de John Mearsheimer y Stephen Walt, pero con mayor ponderación al giro de Israel a la extrema derecha y su financiamiento (más allá del AIPAC), que se basa en una laxa red de megadonantes multimillonarios –de la cepa de Adelson, Yass, Ellison, Saban, Singer, Marcus, etcétera ¡con más de 1 700 millones de dólares de aportaciones desde 2012!–, evangélicos (¡mega-sic!), multimedia y think tanks que han conseguido que la política de Estados Unidos hacia Israel sirva más, en mis términos, al avasallante MIGA (Make Israel Great Again) que al declinante MAGA (Make America Great Again) que contrasta con el inherente interés nacional de Estados Unidos.
Eli Clifton e Ian Lustick definen a Israel como un «país loco» (crazy state), producto del apoyo incondicional de Estados Unidos, que ha reforzado al gobierno de extrema derecha de Israel. El proyecto espurio del “gran Israel” y el sionismo no usan deliberadamente el antónimo de “antisemitismo”, que elude a los verdaderos “semitas”.
Los sionistas alienaron el término “semita”, eviscerado y distorsionado, que pertenece hoy mayoritariamente a los 512 millones (¡mega-sic!) de árabes, cuando, el 90% de los 16 millones de “judíos en el mundo” NO ES SEMITA, sino “judío-europeo” ashkenazi/jázaro, según el libro clásico El invento del pueblo judío del historiador israelí Shlomo Sand, él mismo ashkenazi/jázaro.
Ese 90% ashkenazi/jázaro habla en su mayoría yiddish, lengua germánica medieval que no es una lengua “semítica”. Toda la propaganda hollywoodense sobre el “antisemitismo” ya había sucumbido frente a las críticas racionales a las expoliaciones etnocidas del Estado paria de Israel, a fortiori es insustentable después del indeleble genocidio talmúdico escatológico en Gaza, extensivo a Cisjordania y a Líbano-Sur, bajo la alucinación colectiva de un “gran Israel” que nunca ha existido.
Profesor de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Publica crónicas sobre política internacional en el diario La Jornada. Último libro publicado: China irrumpe en Latinoamérica: ¿dragón o panda? (Orfila, 2012).
Fuente
La Jornada (México)
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[1] “James Carville Triples Down on His Wild Prediction That Trump Will Quit — Says J.D. Vance Will Be the Most ‘Ineffective, Babbling’ President Ever”, David Gilmour, Mediaite, 27 de agosto de 2026.
[2] “The Secret Meeting That Could Break the Democratic Party”, Tara Palmeri, YouTube, 27 de agosto de 2026.
[3] “@OunkaOnX”, Ounka, X, 27 de agosto de 2026.
[4] Israel’s Lobby: America in the Grip of a Foreign Power, Eli Clifton y Ian Lustick, Atria/One Signal Publishers, 2026.
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